Estatus dual para los seis condados

Por Iñaki Balsategi - Jueves, 7 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

CUANDO se trata el tema catalán o el asunto vasco, a menudo asistimos al término “balcanización” acompañando a los referidos casos;se trata de una ponderación, o no, de lo que podría suceder de no seguir los cauces marcados desde Madrid. En contraposición a la “balcanización” podríamos anteponer el término “helvetización”, como consenso entre distintas comunidades y, al tiempo, como autolimitación de los poderes del estado. Tal vez esa sea la solución, parcial o no, a los problemas de la “indisoluble” nación española, es decir, helvetizar España, al igual que en Suiza conviven en perfecta armonía las culturas alemana, francesa e italiana, ¿en el Estado español no se puede dar acaso una convivencia cultural entre las culturas vasca, catalana, gallega y española? Pues parece ser que no en su totalidad, ejemplos los hay a montones.

Se suele decir que para proponer con éxito la independencia, hay que tener un “desencadenante”. En la mayor parte de los casos, este suele ser del ámbito

económico, y de igual manera, se necesita poseer un mando unificado, no dar alas al rival político de turno con el divide y vencerás”.

En el caso irlandés, que es al que voy a hacer referencia a partir de ahora, queda claro que para Irlanda del Norte el desencadenante podría ser el retorno a la frontera dura con la República de Irlanda, algo que para evitarlo desde Londres ya se han puesto manos a la obra y estudian ofrecer un “estatus dual” para el Ulster, a imagen y semejanza del modelo utilizado por Liechtenstein, que está simultáneamente alineado con las regulaciones de la UE y con Suiza. Los norirlandeses conservarían la ciudadanía dual y el derecho a doble pasaporte británico e irlandés (nota: compárese con el título preliminar del nuevo Estatuto vasco y que cada cual extraiga sus consecuencias). Mas son los unionistas irlandeses quienes se posicionan en contra , capitaneados por Ariene Foster, la líder de los mismos.

En lo que respecta tal vez al partido más conocido fuera de sus fronteras, el Sinn Féin, este es preponderante en el norte de Irlanda, donde han dado un evidente salto cualitativo y en 2017 se quedaron a tan solo un diputado del Partido Democrático Unionista (DUP), no así en el sur, donde es la tercera fuerza con el 14 % de los votos, por detrás del Fianna Fáil (partido moderado de centro) y el Fine Gael (democristiano). El Sinn Féin, ahora a los mandos deMary Lou McDonald, primera líder sin vínculos con el IRA, y con la ayuda de la también mujer en la vicepresidencia del partido republicano Michelle O´Neill, tiene como objetivo crecer en el sur y consolidar al Sinn Féin en Dublín y alrededores, para así poder abogar con más fuerza por un referéndum de unificación, que según muchos expertos en la materia se celebrará a buen seguro a finales de la próxima década. Cabe reseñar que los gobiernos en Irlanda del Norte son de lo más transversal, se le da el principal ministerio al más votado y la categoría de viceministro principal es para el más votado del “rival”. Recuérdense los tiempos en que el líder protestante, el reverendo Ian Paisley, era el primer ministro del Ulster, y el republicano Martin McGuinness, su viceministro principal. Ahora con el cambio demográfico que se está dando, para comienzos de la siguiente década los católicos van a ser mayoría, con el vuelco que ello puede suponer en Irlanda.