homenaje a Ravel

En la cocina de la BOS

Los seis músicos, ensayando momentos antes de comenzar el concierto. Fotos: Oskar M. Bernal

La BOS clausura su temporada de abono con los conciertos de ayer y de hoy en homenaje a Ravel. Seis de sus músicos cuentan a DEIA lo que acontece antes de que se levante el telón del Euskalduna

Un reportaje de Maite Redondo - Viernes, 8 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

SE cierran las puertas del auditorio del Euskalduna Jauregia y los músicos toman cada uno su lugar. Comienzan a sonar las primeras notas de la obertura deShéhérazade,compuesta en 1898 por Ravel como prólogo para una ópera del mismo nombre que nunca llegó a componer, y se sigue con el ciclo de canciones Shéhérazade, de 1902. Más tarde llegará la suit número 2 de Daphne y Chloe, compuesta en 1912, y el famoso Bolero, creado por Ravel (Ziburu, 1875- París, 1937) en 1928, que se convirtió en uno de los exponente de la música clásica del siglo XX.

La BOS ha decidido dedicar al compositor de Iparralde la clausura de temporada en un concierto monográfico, ayer y hoy, en el 80 aniversario de su muerte.

¿Pero qué ocurre horas antes de que el telón del escenario del Euskalduna se levante y la magia de la música envuelva al público? En el backstage, los 86 músicos apuran los últimos momentos para ensayar las obras. Es la primera vez que la BOS interpreta la obertura y las canciones de Shéhérazade, obras que corresponden a la admiración que Ravel tenía por el mundo de las mil y una nochesy, en concreto, por la heroína y narradora de las aventuras de los cuentos populares árabes.

Entre ellos, se encuentra la concertino italiana Giulia Brinckmeier, Yulia Gudimova (violín primero), el joven Iñigo Grimal (violín segundo), Alberto Urretxo (trombón), Narciso Gómez (percusión) y Marion Desjacques (arpa). Narciso, alicantino lleva 30 temporadas en la sinfónica, Yulia se enteró hace 15 años en Moscú que había una audición en Bilbao y no se lo pensó ni un solo minuto. Iñigo es de Zaragoza y es el más joven de la orquesta;hace dos años, con solo 22 años, se incorporó a la BOS. Marion Desjacques es de París y lleva 14 años en la sinfónica y Alberto Urretxo es de Arrasate y pertenece a la sección de trombones. Giluila Brinckmeier solo lleva desde octubre, la nueva concertina-solista estudió en Milán junto a un músico de la BOS y cuando salió la plaza en la sinfónica de Bilbao su compañero la animó a presentarse. “Me dijo que había muy buen nivel y que Bilbao era una ciudad muy interesante”, asegura esta joven profesora, que confiesa que al principio, la sala la imponía un poco “porque es muy grande y muy bonita”, pero ahora toca ya muy relajada, “disfrutando mucho”

En la orquesta bilbaina hay músicos de todas las nacionalidades: rusos, norteamericanos, venezolanos, islandeses, y por supuesto, vascos. Y desde hace unos años, se nota que cada vez hay más mujeres, más de un tercio que conforma la plantilla es femenino. Además hasta hace poco, la presencia de las mujeres se notaba más en las secciones de viento, ahora, prácticamente están en todas.

Confiesan que a pesar de que la mayoría lleva ya muchas temporadas tocando con la sinfónica, los nervios no desaparecen del todo antes del concierto. “El músico tiene que tocar en directo, es como un jugador de fútbol. Puedes pasarte horas y semanas ensayando, pero en un momento puede fallar algo. No es una grabación, no se puede dar marcha atrás, es todo en directo. Esta intensidad que nosotros vivimos también la nota el público”, explica Marion.

El que lleva la batuta y el que intenta evitar los contratiempos en el escenario es el director Erik Nielsen. “Eso siempre da una garantía, aunque somos como un barco. Todos navegamos juntos, nos esperamos unos a otros para que nada pase”, señala Marion.

jornada laboral Un músico tiene como cualquier trabajador una jornada laboral. “Tenemos horas de trabajo presencial, colectivo, unas 18 o 20 horas de ensayo a la semana, más las horas de los conciertos. Pero además, hay un trabajo individual de cada uno, de ensayo en casa, según la dificultad de cada obra”, recuerda Narciso Gómez.

Las partituras se entregan un mes antes a los músicos, que tienen además una actividad variada. “No es un trabajo monótono, siempre hay conciertos diferentes. “Están los conciertos sinfónicos, los de cámara, los que ofrecemos en la ópera, el ballet... Tenemos la suerte de poder acceder a todo tipo de programas”, asegura Giulia.

¿Y cuándo se cogen vacaciones los músicos de la orquesta bilbaina? “Hasta finales de junio tenemos conciertos, así que solemos coger el mes de julio. Pero la verdad es que nunca dejamos de tocar, yo me suelo llevar el trombón de vacaciones. No nos podemos presentar en agosto sin haber cogido el instrumento durante un mes”, explica Alberto Urretxo, trombonista de Arrasate, que ha sido profesor de Repertorio de Orquesta y Música de Cámara en el Conservatorio Superior de Euskadi (Musikene) y de trombón en las escuelas de Leioa y Arrasate Musika. Además es director artístico de Euskadi Brass.

Ellos son solo seis de los 86 músicos que ya se preparan para afrontar una nueva temporada, que en esta ocasión les llevará a ofrecer dos funciones de la ópera Madama Butterfly en el Palacio de la Ópera de Omán los días 17 y 19 de enero de 2019. La agrupación, que tiene 96 años de historia, es gestionada por la Diputación de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao.

Secciones