TRAS EL INCENDIO DE marzo de 2017

La vida vuelve a latir en el 80 de la Gran Vía de Sestao

Los primeros vecinos del edificio incendiado vuelven a sus casas tras 15 meses viviendo en hoteles y de alquiler Se espera que el resto de inquilinos vayan entrando en los próximos días

Miguel A. Pardo - Sábado, 9 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

SESTAO. En la memoria de los vecinos del número 80 de la Gran Vía de Sestao está grabado aquel fatídico 12 de marzo de 2017, fecha en la que un incendio les hizo abandonar sus hogares sin saber si volverían a ellos. Por fortuna, casi quince meses después, los inquilinos de este histórico edificio han podido, en su mayoría, volver a entrar a sus casas, sentir esa mágica sensación de tornar la llave para abrir la puerta de sus hogares. Atrás han quedado los dos meses que estuvieron hospedados en hoteles y atrás quedará el año que han estado viviendo en casas de alquiler pero que, sin duda, no sentían como sus hogar, el lugar en el que asentaron sus proyectos de vida.

Ayer, sobre las diez de la mañana, en la asesoría ADR de Las Llanas había una cola más larga de lo habitual. La razón era que los vecinos más madrugadores de este inmueble de 41 pisos habían acudido a recoger sus llaves. El primero en recibir el pasaporte de su hogar fue Manuel Caicedo, quien no ocultaba su emoción. “Se te pone la piel de gallina, es algo muy emocionante, un momento que llevaba esperando quince meses”. Él también fue de los primeros en ver de nuevo su morada tras las obras. “Ahora queda amueblar, es como una nueva mudanza, pero la haré con muchísima ilusión, espero estar viviendo aquí ya para el mes próximo”, reconoció este vecino del primer piso.

En el rellano de la escalera se oyó un “¡¡Hola vecino!!”, una expresión muy cotidiana, pero que Tamara Díaz estaba deseosa de decírselo a Aquilino Fernández, vecinos puerta con puerta en la primera planta. Tras ese saludo, había casi año y medio de trabajo y de gestiones, sobre todo, con las compañías de seguros. “Hemos tenido muchísima suerte con nuestra compañía, Seguros Bilbao. En gran parte, hemos logrado volver a nuestras casas en este tiempo gracias a ellos”, reconoció Alberto Pérez, vecino del bajo. Solo así, con el trabajo constante de los habitantes del inmueble, la profesionalidad de la aseguradora y la solidaridad de los vecinos de Sestao se llegó ayer al gran momento. “Tenía unas ganas tremendas de poder ver mi casa. Hubo unos días, tras el incendio, que pensamos que no volveríamos pero, por suerte, estamos aquí”, explicó Tamara. Aquilino lleva 70 años viviendo en este edificio, y en compañía de su madre de 105 años, quien no acudió ayer a la puesta de largo oficiosa de la vivienda. “Es demasiado ajetreo para ella”, indicó Aquilino. Se le veía feliz, como a un niño con zapatos nuevos. Paseaba por el rellano, entraba a su casa y también accedió con Tamara a ver su hogar. “Este es un momento para disfrutarlo, muy emocionante”, reconocía.

Emoción a raudales Las estampas sentimentales se vivían de forma simultánea tanto en el interior del edificio, como en la asesoría en la que se continuaba facilitando el acceso a los propietarios. Allí estaba Miren Argiñe Carrasco, ella fue a recoger las llaves de la casa de su hijo. “Es un momento de alegría y también de alivio porque sí llegamos a pensar que se quedaría sin su casa. Me voy a ver cómo ha quedado el piso ya mismo. Ahora, esperemos que todo esté bien y a volver a empezar con ilusión”, reconocía.

Ilusión que mostraba Lucía Pardo al entrar en su casa año y tres meses después de dejarla por el incendio. Ella, a diferencia de otros, lo hacía ya con enseres. “Quiero volver lo más pronto posible, en cuanto tenga muebles, me vengo”, aseguró con alegría en el número 80 de la Gran Vía de Sestao, un lugar donde la vida vuelve a latir.