Biribilketa

El número de la suerte

Iñaki Gonzalez

Por Iñaki González - Sábado, 9 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

ANOCHE arrancó la cumbre del G-7 y la antesala ya llegó trufada de toreo de salón. La cita de los mandatarios de los siete países más desarrollados económicamente se ha planteado como un pulso de todos contra Donald Trump, que en el fondo es lo que le engorda al norteamericano.

Un par de horas antes de empezar a acreditar su nulas dotes diplomáticas una vez más, el presidente estadounidense lanzó un señuelo al aire para tratar de evitar que su agresiva política comercial arancelaria fuera el eje del encuentro. Nada por aquí, nada por allá, Trump lanzó a volar la paloma de incorporar a Rusia al club de los grandes. Diversificar rivales siempre reduce la presión sobre uno mismo. Siempre que no pinches en hueso, como le pasó ayer.

Vladimir Putin no está para hacer favores ni le interesa el truco de prestidigitación del americano. Así que desde su gobierno la reacción fue de absoluto desinterés. Su pulso comercial con Europa y China lo juega en otra liga y no le seduce sentarse ante el tapete de sus rivales. Al fin y al cabo, el que ha convertido en antagonistas a todos sus aliados es el mismo Trump con una estrategia cortoplacista que puede engordar la cotización en Bolsa de unos cuantos amigos -cuando no socios- pero que a la larga le va a costar una pasta al crecimiento de su país.

El otro Donald de la cumbre,Tusk, presidente del Consejo Europeo, cortó el debate con un deje de coña. “Dejémoslo como está -dijo-. El siete es un número de la suerte, al menos en nuestra cultura”. Cultura, le dice a Trump. Siempre hay quien menta la soga en casa del ahorcado.

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