más de cincuenta años pintando

Michel Tytigat, cuando la pintura da sentido a tu vida

Tras más de cincuenta años pintando, Michel Tytigat continúa disfrutando del mundo del arte Su última obra realizada en las paredes de un caserío de Ibarruri pasará por el Museo de Durango

K. Doyle - Domingo, 10 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Durango - Asegurando que “la pintura es mi vida”, Michel Tytgat recuerda con cariño como por amor dejó hace más de cuarenta año Lille, localidad francesa donde nació. Diplomado en Bellas Artes, una vez finalizados sus estudios en Valenciennes y París decidió llevar a cabo un viaje que marcaría el rumbo de su vida. “Viajando a dedo a Portugal el destino quiso que me encontrara en Deba con una mujer eibarresa que vivía en Durango, Maite. Me enamoré de ella y es la razón por la que vivo aquí”, recuerda con cariño el artista y vecino hoy de Kalebarria.

Siendo un niño, Michel mostró gran interés por la pintura y con 16 años fueron sus padres los que le animaron a estudiar Bellas Artes. Una vez licenciado, y con Maite viviendo en Francia, sus conocimientos le permitieron trabajar de profesor de artes plásticas. Fue en 1976 cuando la pareja decidió vivir en Garai para después hacerlo en Abadiño. “Cuando llegué, no había muchas opciones de dedicarse al arte y empecé a dar clases de francés en empresas de la comarca”, evoca el profesor. Reconociendo que “mis referentes son El Bosco, Leonardo Da Vinci y Picasso”, Michel siempre intentó buscar opciones para continuar ligado al mundo del arte. En lo que a su vida laboral se refiere, se dedicó a ser profesor de francés y también impartió clases en una escuela de idiomas de la villa, regentada por un amigo. Además, durante cuatro años impartió clases de pintura en el las casas de cultura de Abadiño y Matiena. “He disfrutado enseñando a la gente y he tenido la suerte de poder dedicarme a lo que me gusta”, asegura el artista rememorando cómo puso en marcha su propia academia en la villa “pero no funcionó”, lamenta.

A sus 69 años, Michel, viudo desde hace una década, continúa disfrutando de la pintura. En este sentido, mención especial para su última obra. Se trata de un mural compuesto por seis paneles de grandes dimensiones en los que el artista ha pintado las paredes del caserío de un amigo en Ibarruri. “Me llevó un año y medio terminarlo. Tenía carta blanca para pintar lo que me diera la gana y es mi mejor obra”, señala el artista.

Bajo el título ¿Cuándo empezó la inteligencia?, la obra “es un homenaje a grandes artistas como Piccaso, Courbet, Magritte, entre otros”, puntualiza Michel que tendrá que esperar dos años para poder exponer su trabajo en el Museo de Durango. “He podido exponer dos veces allí. Estoy en lista de espera y tenga paciencia”, reconoce con tranquilidad.

Michel, francés de origen belga y madre checa, tuvo que renunciar a la nacionalidad francesa en 1989 para conseguir la española y apunta entre risas ser “una mezcla europea pero sentirse de Kalebarria”. Feliz viviendo en la céntrica calle durangarra, el artista afirma que “Durangaldea me ha tratado bien y aquí tengo buenos amigos”.

Jubilado desde hace cuatro años, “intento disfrutar de la vida porque terminé cansado de trabajar”, comenta entre risas. Padre de dos hijos, en este objetivo de ser feliz en el día a día sus cuatro nietos también juegan un papel fundamental. “Uno de ellos está empezando a pintar y le gusta. A ver si puedo darle algo de lo que me gusta a mí”, asegura ilusionado.

Pintando “siempre que tengo ganas y estoy inspirado”, el artista baraja la opción de trabajar en una muestra especial que permita resumir su vida artística. En definitiva, una pequeña retrospectiva de lo que han sido más de cincuenta años pintando. “Mis inicios fueron en 1965 y me gustaría hacer una pequeña selección que resuma mi más de medio siglo pintando”, adelanta el artista.