financiación colectiva

Crowdfunding: la luz al final del camino

La financiación colectiva es, en muchas ocasiones, la única manera de sacar adelante proyectos artísticos. DEIA habla con varios artistas vascos que cuentan cómo han conseguido que sus proyectos vean la luz gracias a esta iniciativa.

Un reportaje de Andrea Valle - Domingo, 10 de Junio de 2018 - Actualizado a las 09:53h.

Los cerebros de cientos de artistas no dejan de funcionar y las ideas de proyectos culturales y trabajos no dejan de brotar. Sin embargo, la dificultad de que el público llegue a disfrutar de ello está patente en cada área cultural. La financiación colectiva es la esperanza para muchos de ellos y es que la cultura es una de las grandes beneficiadas del crowfunding. Roberto Menéndez, Nitya López y el grupo de música Debajo del Paraguas son unos de esos cientos de miles de creadores que han conseguido encontrar la luz al final del camino gracias a este método de financiación.A pesar de que la modalidad artística de cada una de las historias en las que ha ahondado DEIA son muy diferentes, todas ellas comparten dos mismas características: son portadores de ilusión y sus proyectos son el resultado de grandes esfuerzos. A pesar de tener un gran recorrido profesional en el mundo de la producción televisiva y conocer desde dentro la creación de contenido, Roberto Menéndez ha necesitado del crowdfunding para sacar adelante su último proyecto. Se trata de un documental sobre la danza contemporánea que se presenta bajo el nombre La memoria del cuerpo: formas en el Espacio - Tiempo. En él participan cinco Premios Nacionales de Danza, incluyendo el de 2017. El proyecto consta de tres fases: la primera es el rodaje, algo que ya está hecho;la segunda es el montaje y es aquí donde entra la idea del crowdfunding. “La razón de utilizar la financiación colectiva es económica;teniendo en cuenta que hoy en día las ayudas son cada vez menos, y que para proyectos documentales no se puede contar casi con las cadenas te televisión, tienes dos opciones: o no haces nada o empezar a hacer algo”, explica Menéndez. Por ello, cuando la financiación propia se le terminó optó por un crowdfunding. Es nuevo en el mundillo de la financiación colectiva, sin embargo, su proyecto está siendo todo un éxito;en menos de 10 días ya había conseguido más del 50% de financiación necesaria. UN LARGO CAMINO

Sin embargo, Menéndez confiesa que aún no está todo hecho y asegura que la labor propia de difusión es esencial. “Empiezas por tus círculos más internos de contactos y tienes que ir expandiendo el círculo, como cuando tiras una piedra en un lago, tienes que ir a por círculos más externos”, explica. Menéndez trata de llegar a los ámbitos más especializados en la cultura, ya que como él mismo dice, “la danza es pura expresión cultural”.Mientras que Menéndez trata de sacar adelante su proyecto, ya hay quien lo ha conseguido. Es el caso del grupo de música Debajo del Paraguas quienes, gracias a crowdfunding, han sacado su primer disco adelante. “Hay muchísimos grupos de música y es muy difícil que alguien confíe en ti”, explican. Por ello, antes de sentarse a esperar que la suerte les cayera del cielo, se levantaron y decidieron crear una campaña crowdfunding que les financiase el proyecto. Antes de llegar a los 40 días máximos de campaña lo habían conseguido. Paula Mattheus, una de las integrantes de grupo, asegura que jamás pensaron que lo lograrían. “En un principio pensábamos que teníamos hasta junio para recaudar el dinero, pero cuando vimos que eran 40 días dijimos: oh Dios mío, ¿cómo vamos a llegar?”. Sin embargo, llegaron. Y es más, superaron el mínimo que se prepusieron. Confiesan que fue “arriesgado” pero que “no había otra manera”. Tras haber hecho un duro camino concluyen que “ha merecido la pena”. “Nosotros elegimos la discográfica, con quien hacemos el videoclip, las fotos... Tenemos libertad para decidir y eso nos supone un beneficio muy grande”, explican.LAS REDES SOCIALES, CLAVE

Tanto Menéndez como los jóvenes de Debajo del Paraguas concluyen que las redes sociales, en especial WhatsApp, han sido esenciales a la hora de sacar adelante sus proyectos artísticos. “Sin redes sociales no creo que hubiéramos conseguido el crowdfunding”, aseguran los músicos. “WhatsApp hace un labor importantísima, porque puedes llegar a grupos definidos en vez de contactar con uno personalmente”, confiesa Menéndez. cortometraje Escribir o dirigir ficción también necesita de colaboración ciudadana. Es el caso del corto de Nitya López, Jesus is B(l)ack, que no hubiera visto la luz sin el crowfunding que desarrolló para lograr rodarlo. Se trata, según el director de “una historia peculiar”, que narra a través del conflicto de una pareja “un realismo mágico”. “Tengo 21 años y ya he hecho mi primer corto profesional, si de aquí a cinco años he hecho otros tres cortometrajes, de alguna manera voy haciendo algo que puedo enseñar en alguna productora para que alguien ponga dinero. En este momento hay mucho por demostrar pero poco que enseñar”, confiesa López en relación a la situación del mundo de los cortometrajes. Por ello, asegura que el crowdfunding es “una gran herramienta” que se utiliza para “desarrollar el 80% de los cortometrajes del país”. El director de Jesus is B(l)ack explica que la suma de dinero conseguida a través de la financiación colectiva que ha realizado ha ido destinada al transporte y a dar de comer a la gente que trabajaba en el proyecto, ya que quienes han ayudado a desarrollar el cortometraje lo han hecho sin recibir compensación económica alguna.El arte no tiene techo y la solidaridad humana tampoco. Por ello, diferentes proyectos artísticos de muy diversa índole encuentran la luz al final del túnel.