HISTORIAS DE... UN PINTXO POTE CON SILVIA, SUSANA, MIREN, IZASKUN Y ZIORTZA

“Las mujeres poteamos ya más que ellos”

Viernes 8. Nueve de la noche. Cuatro mujeres celebran un ‘sanqueremos’ y rinden tributo a la igualdad porque éste es el año y el momento de la mujer

Un reportaje de Concha Lago Fotografía Oskar González - Domingo, 10 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

EHHHH Ziortza!!!!! saca unas cervezas y unos pinitos del oro”. En el bar Antxon, (Donde Zior) de Rekalde, la cuadrilla de Silvia, Susana, Miren e Izaskun están un viernes noche más de pintxo-pote. Pero esta vez es especial. Coincidiendo con la edición de Zirkualde, el barrio celebra la novena edición del Pintxo Zirko, su original concurso de tapas de inspiración circense. Esta cuadrilla de mujeres compuesta por Silvia Álvarez, Susana Baelo, Miren Mendoza, Izaskun Santamaría, con Ziortza Gómez de maestra de ceremonias, coge el relevo de los txikiteros de toda la vida y lleva a cabo una de las tradiciones bilbainas por excelencia. “Yo creo que ahora poteamos más las mujeres que los hombres. No fallamos y además, aunque en este momento nos veas solo a nosotras, aquí hay mucho rollo intergeneracional porque en esta cuadrilla potea también gente de veintitantos”, dice Susana, la más joven del grupo. “Aquí no hay edades, y además no hay que chivar quién es la más mayor”, bromea Silvia, destapando su veteranía aunque su aspecto no la delate.

“¿Cómo no vamos a venir aquí con lo bien que nos trata Ziortza y lo bien que se come?”, dice Miren, entre risas. “¿Qué qué se cuece en nuestro pintxo-pote? A ver, sube el volumen”, espeta una Izaskun completamente afónica y reacia a contar secretos de barra. “Venimos mucho a desconectar, a cantar y a bailar”, asegura Susana. Ellas no necesitan psicólogo porque allí hacen sobre todo terapia de grupo. “Hablamos del barrio, de nuestras cosas, bailamos, y nos quitamos el estrés de toda la semana”, explica Izaskun. “Además da gusto venir aquí porque sabes que sí o sí Ziortza está siempre detrás de la barra”. Por eso no hace falta que sea ningún día especial ni marcado en rojo en el calendario. “Cuando se nos cruza la vena, venimos, yo a veces incluso desayuno aquí”, comenta Silvia Álvarez que confiesa que, de hecho, se enteró del nuevo gobierno socialista de Pedro Sánchez en ese mismo local.

Bajo la mejor socialización, la que proporcionan unas cervezas -Miren prefiere el vino moscato-, estas chicas “tan majas”, como se autodefinen, se divierten y sueltan adrenalina. El viernes (anteayer día ocho ), tocaba probar un pintxo diferente, el Pinito del Oro,que, como no podía ser de otro modo, lleva el nombre de una mujer pionera. “Hemos querido rendir un homenaje a las mujeres porque ella fue la primera que en los años 30, empezó a hacer circo y fue una leyenda del trapecio. Por eso el pintxo, con una base de pisto, se ha hecho en forma de silla, y lleva una especie de peana”, indica Ziorza que se ha esmerado en esta tapa que es solo una de las sugerentes propuestas gastronómicas que ofrecen los bares del barrio con nombres tan divertidos como Hombre bala, La bailarina malabarista, La croqueta turuleta, Birlotxo, Fofito o El mono chillón.

“Mi barra de pintxos es muy singular siempre procuro tener de todo para todos, desde comida vegana a cosas para gente que no le gustan determinados ingredientes como la mahonesa. Y si no lo tengo, lo hago”, comenta Ziortza desde su minicocina. “Este es un bar de barrio e intentas que la gente esté contenta. Es cuestión de querer y de invertir unos minutos de tu tiempo en hacerle algo a alguien para que esté a su gusto”, aclara esta hostelera que lleva 26 años en el negocio y ocho en ese local donde ya ha dejado su impronta personal. Un sello de calidad que ha sido valorado por Bilbao Dendak que ha seleccionado su establecimiento como uno de los 50best que distingue la mejor gastronomía de la capital vizcaina.