en un encuentro con Quim Torra

Trapero rechaza la oferta de volver a comandar los Mossos

El jefe de los Mossos, Josep Lluís Trapero, a su salida de la Audiencia Nacional. (EFE)

Cree que asumir el cargo no sería conveniente ni para el Cuerpo ni para su situación procesal

I. Santamaría - Domingo, 10 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BILBAO - El major de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, rechazó la propuesta de volver a ejercer como jefe de la policía catalana. Durante un encuentro celebrado el pasado viernes por la tarde en el Palau de la Generalitat, Quim Torra, acompañado del conseller de Interior, Miquel Buch, ofrecieron restituirlo en el cargo, del que fue cesado por el anterior equipo al frente de Interior en octubre del año pasado. Trapero agradeció la propuesta, pero como en su día ya declaró en la Audiencia Nacional, su actual situación procesal condicionaría su responsabilidad al frente de la policía. Durante la cita, Torra y Buch agradecieron al policía su labor “en el ejercicio de su cargo al servicio ejemplar a la ciudadanía”.

El major continua trabajando en los Mossos d’Esquadra, ocupando el despacho que ya tenía en una de las plantas superiores de la comisaría de Les Corts de Barcelona. Desde la mañana en la que el BOE publicó su cese al frente de los Mossos, Trapero no ha vuelto a pisar su despacho en el complejo policial de Egara, en Sabadell. De hecho, ese recinto está vacío desde esas fechas, porque el comisario Ferran López prefirió no ocuparlo cuando aceptó la propuesta de dirigir el cuerpo, mientras fuera efectivo el artículo 155 de la Constitución. A lo largo de estos ocho meses, el major ha acudido a diario a su despacho en Les Corts, manteniéndose completamente al margen del funcionamiento de la policía catalana, y es que Trapero recordó que está a disposición del nuevo conseller de Interior y del jefe de los Mossos para realizar las funciones que le manden. Ahora, Buch se encuentra decidiendo junto a su equipo en la conselleria de Interior qué hace con los Mossos d’Esquadra. El conseller tenía previsto reunirse con su antecesor Joaquim Forn en la cárcel de Estremera, pero ante la negativa de la dirección de Servicios Penitenciarios, espera poder realizar la visita esta próxima semana. El director de la policía, Andreu Martínez, que el viernes ya ocupó su despacho en Les Corts, convocó para mañana a los cuatro comisarios que conforman la actual jefatura de los Mossos, con Ferran López al frente.

El conseller de Interior, Miquel Buch, afirmó ayer que comprende la decisión de Trapero y elogió su “respeto” al cuerpo policial catalán. “Comprendo y respeto tu decisión de no volver a asumir las funciones de jefe del CME en beneficio del buen funcionamiento del cuerpo ante tu situación procesal. Tu trabajo al servicio de la ciudadanía de Catalunya y tu respeto hacia el cuerpo es ejemplar”, manifestó Buch en un mensaje en Twitter. Por su parte, Torra también le dirigió unas palabras de agradecimiento respetando su postura y loando “su labor de servicio ejemplar a la ciudadanía en todo momento, en situaciones excepcionales”. “Muchas gracias, mayor”, concluye.

El mayor Trapero está encausado por sedición por la Audiencia Nacional por la supuesta pasividad de los Mossos d’Esquadra durante el acoso a la comitiva judicial que el 20 de septiembre registró la consellería de Economía en una operación contra el referéndum del 1-O y por la labor del cuerpo durante la jornada de la votación. En su declaración ante la jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela, Trapero manifestó que pidió al entonces president de la Generalitat, Carles Puigdemont, que desconvocara el 1-O. Explicó que ante la inmediatez del referéndum que había sido declarado ilegal pidió un encuentro con el Govern y hubo dos, el 26 y el 28 de septiembre. En estos planteó la preocupación del cuerpo policial por los problemas de seguridad ciudadana, orden público y riesgo de enfrentamiento que entendía planteaba la votación convocada.

Según la jueza, Trapero, el exdirector del Cuerpo Pere Soler y el ex secretario general de Interior César Puig integraron “una organización jerarquizada con una confluencia estratégica perfectamente sincronizada de acuerdo con el plan de la organización criminal en cuya cúspide se encontraba el presidente de la Generalitat”.

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