nadando por una buena cusa

Carlos Peña logra en siete horas su travesía solidaria

Comenzó desde el museo Riala en Portugalete hasta el pantalán de Pío Baroja

Laura Fernández - Lunes, 11 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - Carlos Peña no dudó ayer en lanzarse a la ría. Con su neopreno, sus guantes y sus gafas se mojó por una buena causa. El reto consistía en nadar desde el museo Riala, en Portugalete, hasta el pantalán de Pío Baroja, en el muelle Uribitarte de Bilbao, en favor de la Asociación Stop Accidentes. Lo consiguió. Hizo todo el recorrido nadando en la modalidad de espalda. Su estilo. Pero tardó tres horas más de lo previsto.

Contra viento y marea, Peña logró completar su reto solidario a pesar de realizarlo fuera del tiempo estimado. Tras salir a las nueve y media desde Portugalete, acompañado de una dotación de la Cruz Roja y de dos kayac, estimaba llegar a las dos del mediodía a Bilbao. Pero no fue así. “He llegado bien, algo cansado”. Esas fueron las primeras palabras que dijo nada más salir del agua. En ese instante, el reloj marcaba las 16.45 horas. “Queríamos finalizar a las dos, tal y como estaba previsto, pero al final no ha podido ser”. Con un tono apenado, Peña intentó explicar las causas del atraso. “Se ha complicado un poco porque han pasado algunos barcos turísticos, algo que es totalmente normal, y estos han provocado olas que han dificultado parte del trayecto”, contó. De hecho, la última parte del trayecto fue, sin duda, la más dura ya que estuvo “algo más de dos horas” nadando contra marea.

Peña, un tolosarra de 52 años, lleva casi 30 años realizando actos solidarios. Nadando en su estilo: a espalda. Cada evento lo realiza en colaboración con una asociación diferente. Pero, sin duda, el acto de ayer fue especial para Peña. “Entre otras cosas he hecho este reto porque yo he tenido dos accidentes graves. Yo he tenido la gran suerte de salir con vida de ellos pero conozco a muchos compañeros que han fallecido o que están en sillas de ruedas por ello”, contó emocionado. Así, este chofer de autobuses, comenzó a nadar en 1989 y desde entonces, en su tiempo libre aprovecha para entrenar y para realizar los actos solidarios.

Durante las siete horas que estuvo sumergido en el agua, Peña recibió el calor de quien se asomaba a la barandilla de la ría. Pero, sin duda alguna, el momento más emocionante fue cuando llegó a meta. “¡Ahí te he visto!”, “¡Bravo campeón!”, dijeron muchos de los que aguardaron su espera entre aplausos calurosos.

Peña salió sonriente del agua y saludó a todas las personas que esperaban su llegada. De hecho, aseguró que en ningún momento le falló la cabeza. “Psicológicamente he estado muy bien. No he tenido problemas con eso”, contó. Pero, además, tuvo tiempo de bromear: “Pensé que el Guggenheim estaba mucho más cerca”.

Calor y cariño Los ciudadanos y miembros de la asociación de Stop Accidentes esperaban ansiosos su llegada para darle calor con su cariño. Según subió del pantalán, Gorka Pascuas comenzó a tocar el txistu y el dantzari Jon Gil estaba preparado para comenzar a bailar el aurresku de honor. Peña no se fue con las manos vacías a casa. Aparte del calor y el cariño que recibió de todos los bilbainos, Stop Accidentes le entregó una placa como muestra de agradecimiento por el acto.

Además, los ciudadanos que decidieron salir a pasear para aprovechar la mañana soleada con la que amaneció la villa se entregaron a la causa. Es el caso Tamara Basabe y Jorge Ledesma, quienes tenían muy clara su opinión respecto a los accidentes de tráfico. “Hay demasiados y al final, casi siempre se lleva la peor parte quien no tiene la culpa”, dijo contundente Tamara. Por ello, eventos solidarios como el que se celebró ayer en plena capital vizcaina le parecen “muy positivos”.

Por su parte, Jorge cree que gracias a actos “que se salen de lo común” o los solidarios “siempre consiguen captar la atención de la ciudadanía”. Por eso espera “que la gente se concience más”. “Por mi trabajo tengo que coger mucho el coche y la verdad que veo muchas barbaridades en la carretera. La gente tiene desconocimiento y debe tener mucha más prudencia”, contó este bilbaino.

Además, los más txikis también tuvieron su hueco en esta actividad solidaria, ya que la Asociación Stop Accidentes organizó unos talleres para concienciar sobre la educación vial. “A mí, personalmente, me parece importante que desde pequeños también adquieran conciencia de lo peligrosa que puede ser la carretera”, contó Urtzi Vial, quien se encontró con el evento “por casualidad”.

Durante las primeras horas de espera el pantalán de Pío Baroja el ambiente estuvo amenizado con música de Uxue y Nerea, dos jóvenes de Durango que participaron también de manera solidaria en el acto cantando varias canciones.