tras 37 años de dedicación

Agur a la ‘Mary Poppins’ de Abanto

La familia Ferreiro Gabante posa con Txelo que estuvo arropada por más de 200 niños del municipio. Fotos: E. Z.

La pediatra Txelo López fue agasajada ayer por más de 200 niños y sus familias tras 37 años de dedicación a la salud

Un reportaje de Emilio Zunzunegi - Miércoles, 13 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

De apariencia menuda y frágil, Consuelo López, Txelo para los abantoarras, ha dejado una profunda y rocosa huella entre las cientos de familias del municipio que han pasado por su consulta de pediatría a lo largo de sus 37 años de ejercicio profesional en el centro de salud de Gallarta. “Ha dejado el listón muy alto”, señalaban a DEIA algunas de las familias que ayer se acercaron hasta el centro asistencial para expresar su cariño y admiración a esta cántabra -de Valderredible- que atendió su primera consulta en Gallarta el 1 de setiembre de 1981. “Yo no creo que haya dejado el listón muy alto, lo que pasa es que al final se han habituado a mí y el hábito y la confianza es algo que cuesta conseguir pero que al final está ahí”, señala esta hija de médico que cursó sus estudios de Medicina en la UPV y que tras su paso por el MIR en el hospital de Cruces -entonces ciudad sanitaria Enrique Sotomayor- logró su plaza en Gallarta.

“Entonces vivía en Santurtzi y este destino me interesó por su proximidad”, reconoce esta mujer que destila una bonhomía que ha atrapado por igual a abuelos, padres y niños que ayer no pararon de abrazar y besar a esta Mary Poppins con bata blanca. “Siempre hemos sentido que le encantaba su trabajo porque eso se nota en la paciencia que tenía con los niños, y en los detalles que tenía con ellos”, señalaba Jennifer Gobante, vecina de Gallarta de 35 años, quien ayer acudió con su madre Rosario y sus dos hijos, Alain y Enara, para mostrar su cariño a esta pediatra que el próximo 3 de julio colgará definitivamente su bata.

Será entonces buen momento para repasar con detenimiento los diversos trabajos que le ha regalado el alumnado de los colegios de El Casal, Buenos Aires y la Ikastola, amén de otros regalos hechos motu propio por algunos pequeños admiradores. No faltó a la ocasión la presencia institucional de la mano del teniente de alcalde, Jon Cuesta, quien entregó a Txelo una reproducción de un barrenador en homenaje a su férrea constancia en pro de la salud de los niños y niñas de Abanto-Zierbena. “Ahora aprovecharé para relajarme, para leer y para viajar, para pasear y para disfrutar de la música”. Buena receta.

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