Fe y devoción a San Antonio

Los vecinos de Arrigorriaga siguen acudiendo a la sencilla celebración de San Antonio en la ermita de Santo Cristo.Foto: S. Martín

La bella ermita de santo cristo de Arrigorriaga se llenó ayer de fieles a la sencilla la tradición

Un reportaje de Susana Martín - Jueves, 14 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

La singular y bella ermita de Santo Cristo de Landaederraga, de Arrigorriaga, se quedó ayer pequeña para acoger a los fieles y devotos que, como cada 13 de junio, acudieron a rendir culto a San Antonio de Padura, un sacerdote franciscano de origen portugués y al que León XIII catalogó, según una famosa frase suya, como “el santo de todo el mundo”. Y lo hicieron con sencillez, asistiendo primero al oficio religioso de las 11.00 horas que contó, además, con la presencia de los concejales jeltzales Karlos Atuxa y Sonia González en representación del equipo de gobierno del Ayuntamiento. Tras la misa, llegó el tradicional baile de un aurresku de honor a las puertas del templo religioso presidido por el cura y los miembros de la corporación local y, a continuación, todos los presentes pudieron disfrutar del lunch organizado y ofrecido para todos ellos por el Área de Cultura del Consistorio, tal y como se viene haciendo durante las dos últimas décadas.

Y con el almuerzo, llegaron los abrazos y besos, los saludos y los reencuentros distendidos entre amigos de toda la vida que comparten ilusión por seguir manteniendo viva la costumbre de asistir “a una fiesta muy especial para quienes somos de aquí”, afirmó Mari Carmen López. Así lo es también para Karmentxu “que me casé en esta ermita hace 56 años cuando aún estaba en muy mal estado y ante las imágenes de El Cristo, La Dolorosa y San Juan” mientras que lo que celebró su amiga Anes Aguirre “fueron mis bodas de oro”, apuntó con orgullo. Tal es el cariño que le tiene al templo y a la festividad que “seguiré viniendo mientras pueda”, añadió.

Asiduos también al acto son los usuarios de la residencia de ancianos y del centro de día Arandia, ubicado en un solar anexo a la ermita. “Hoy han venido una veintena, los que se encuentran con ganas y ánimo. Para ellos, venir a actividades como esta, les supone salir a la calle, cambiar un poco de aires y relacionarse y ver a gente del pueblo”, explicó la profesional del centro, Ana López. Entre ellos se encontraba Begoña Moraleda, la más veterana de la residencia ya que ingresó a los tres días de su inauguración. A pesar de ello, a sus 89 años era la primera vez que acudía al festejo de San Antonio y quedó encantada con la experiencia. “Me ha gustado mucho, sobre todo los cantares. Ha sido precioso”, declaró a la salida.

Vecinos de Lanbarketa Y tampoco podían faltar los residentes de Lanbarketa, un barrio de Arrigorriaga “que antes veneraba a San Pedro pero como era un festejo que se celebraba en muchos lugares, desde hace unos 15 años organizamos las fiestas en torno a la figura de San Antonio”, indicó Javi Lazkano, presidente de la asociación vecinal. Los actos populares en el barrio “se hacen el fin de semana anterior al 13 de junio” pero el día de la festividad del Santo, y aunque caiga entre semana como ocurrió ayer, “son muchos los vecinos que suben hasta aquí para mantener viva la tradición”. Así lo siguen haciendo, año tras año, “desde que hablamos con la Iglesia para proponérselo y aceptaron nuestra idea encantados”.

Gracias a todos ellos, el pequeño templo de planta irregular, levantado por primera vez en 1655 pero que ha sufrido diversas reconstrucciones a lo largo de su historia, volvió llenarse de vida y alegría.

Secciones