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Kepa Freire, amor por el ‘slow food’

Kepa Freire, fundador de este movimiento culinario en Mungia, será el pregonero de las fiestas Defensor del producto local, fue creador del txoko Guri-Zer y exdirector de Makilaren Kofradia

Patxi Arostegi - Jueves, 14 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Mungia - Es un firme defensor del producto local y el principal promotor del movimiento slow food de Mungia hace ya un década. Kepa Freire (71 años, Otxandio) es toda una institución en el mundo gastronómico, no solo de la localidad sino también de Bizkaia. No en vano, fue uno de los creadores del txoko Guri-Zer con más de medio siglo de vida y exdirector de Makilaren Kofradia, un jurado gastronómico organizador entre otros de los concursos culinarios de la Aste Nagusia de Bilbao. En suma, un personaje muy querido en su pueblo y que este año tendrá el honor de ser pregonero de las fiestas de San Pedro de su municipio.

“Aprovecharé la lectura del pregón para dirigirme a los jóvenes e insistirles en que se sensibilicen al orden y se comporten con pulcritud en las fiestas”, avanza Freire.

Para este apasionado de la cocina local, leer el pregón constituye un gran honor y es una demostración más del “reconocimiento de mi pueblo a mi labor”, destaca.

A pesar de no ser mungiarra de nacimiento, Freire comenzó muy joven a vivir en la localidad. A la temprana edad de doce años, se instaló junto con su familia en el municipio, tras el fallecimiento de su padre que eligió Gamiz-Fika como destino para ejercer de médico rural, su profesión. Por su parte, Freire se formó profesionalmente como marino mercante en la Escuela Náutica, si bien al terminar sus estudios, nunca se hizo a la mar por expreso deseo de su madre. “No quería que fuese a navegar así que me quedé en tierra”, señala sonriente.

Durante sus años de juventud y madurez se dedicó a trabajar en la industria farmacéutica, si bien nunca dejó de lado su amor por la gastronomía y los productos locales. Y prueba de ello es su dedicación al mundo gastronómico y la difusión de sus valores.

Fruto de esta pasión, fue en el año 2008 cuando en colaboración del alcalde de Mungia de aquel entonces, José Antonio Torrontegi, y la concejala Eukene Gauarotxena decidieron impulsar en el pueblo el movimiento internacional slow food que germinó en el txoko Guri-Zer. “Logramos que viniera incluso el fundador del movimiento, el italiano Carlo Petrini, a comer y a visitar nuestro pueblo”, recuerda con orgullo. Transcurridos varios años de su surgimiento, el movimiento pasa ahora por un impás, que Freire espera que se “reconduzca y refunde” después de este verano.

El propio residente en Mungia es uno de los firmes defensores delslow food y del producto local. Y predica con el ejemplo. No en vano, confiesa que cada viernes acude puntualmente al mercado de Andra Mari para comprar sus vainas, huevos o leche de Errigoiti. “Lo que aportan estos alimentos es su gran calidad. Hay productos como las alubias y el maíz que se cultivan con semillas controladas por el pueblo. Es un movimiento muy internacional y prueba de ello es que hasta Michelle Obama forma parte del mismo”, puntualiza.

Junto con su activa participación en este movimiento, Freire, fue uno de los fundadores de Makilaren Kofradia, probablemente el jurado más prestigioso en el ámbito gastronómico de Bizkaia. No en vano, este comité de sabios culinarios ha participado en certámenes de Bilbao, Bermeo o Karrantza.

Tal es su actividad que, en un año, sus miembros llegaron a probar más de dos mil cazuelas participantes en diferentes eventos gastronómicos celebrados en diversos municipios.

“Al principio, cuando empezamos hace ya treinta años, estaba un poco de capa caída y nuestro objetivo fue el de aunar fuerzas y hemos logrado crear un jurado variopinto pero que funciona muy bien”, subraya.

De cara al próximo Sukalki Eguna, que este año cumple su 52 edición, este avezado sukaldari cree que el nivel volverá a “ser muy alto” y confía en el buen hacer de los organizadores de este año, Mungia Rugby Taldea. “Creo que es importante para el pueblo que sean ellos los que estén detrás del evento porque son gente joven, que viene con ganas y además les va a venir muy bien para recaudar un dinerito”, argumenta.

Mirando ya hacia al futuro del movimiento slow food en la localidad y, en general de la gastronomía local, Freire considera que le espera un provenir “muy prometedor y que debe subir a pesar de la globalización de la industria”. “Precisamente, los concursos gastronómicos van a ser el baluarte de la cocina en Bizkaia y, además se trata de un fenómeno que no se da en los otros tres territorios ni en Iparralde”, concluye.