El sacacorchos

Cantantes y cantarinas

Jon Mujika

Por Jon Mujika - Viernes, 15 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

HAY que darles el privilegio de escucharles;de darle condición de voz cantante a quien tiene voz cantarina. Vamos, que es menester prestar atención a los menores, no solo vigilándoles en sus movimientos, tantas veces demasiado trepidantes para nuestros maltrechos huesos, sino a sus ideas. La infancia está acostumbrada a escuchar cuentos y tienen larga la imaginación, es cierto. Pero también se les reconoce una virtud que se pierde con el paso del tiempo: dicen la verdad.

A los adultos, tan despistados y enmarañados con mil y un quehaceres menos importantes que los cuidados a nuestros descendientes, se nos pasa de largo. Luego, cuando estalla la bomba de relojería del bullying caemos en la cuenta. Ese era el tictac con el que nos bombardeaban -¡cállate, niño!- de palabra o con gestos. No lo vimos, no quisimos o no supimos verlo. Porque el mío no, mi hijo no es víctima ni verdugo. Mi hijo es normal, como la vida misma. Como si en la vida misma no hubiese situaciones de peligro ni de abuso, todos fuésemos señores y señoras grises, anónimos. Hay que escucharles, ya digo. Y hay que hacerlo a tiempo porque cuando griten “¡ay!” ya es tarde. En muchas ocasiones demasiado tarde.

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