Patxi Álvarez de los Mozos Jesuita y miembro deAlboan

“Los pobres serán los más afectados por el creciente deterioro medioambiental”

El jesuita bilbaino señala, tres años después de la publicación de la encíclica ‘Laudato Si’, que es el mensaje más articulado desde el Vaticano sobre medio ambiente

Viernes, 15 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Bilbao - El jesuita bilbaino Patxi Álvarez de los Mozos, anterior director del Secretariado para la Justicia Social y Ecología de la Compañía de Jesús en Roma y en la actualidad miembro de la ONG Alboan, hace balance en el tercer aniversario de la publicación de la encíclica del papa Francisco sobre ecología, Laudato Si.

Han pasado ya tres años desde la publicación de la encíclica ‘Laudato Si’. ¿Sigue vigente?

-Sí, la ecología sigue siendo un reto para este planeta. Los cambios en nuestro modo de producir y consumir son muy lentos y los gobiernos no adoptan los compromisos necesarios.

¿Qué pretendía el Papa Francisco con este documento?

-Él quería participar en el diálogo internacional sobre el deterioro del medio ambiente en un año clave, 2015, en el que se declararon los Objetivos de Desarrollo Sostenible y se celebró la cumbre sobre el Cambio Climático en París, la COP21. Es un hombre que cree en el diálogo y quería promoverlo haciendo su propia contribución. El Papa también quería convocar a la comunidad cristiana a participar de este diálogo y a implicarse en la defensa de la naturaleza.

¿Podría decirse que esta es la primera ‘encíclica verde’?

-Sí, es la primera carta encíclica dedicada íntegramente al cuidado de la Creación. Antes había habido declaraciones y discursos, pero nunca un mensaje tan articulado y completo. Sin embargo, no podría decirse que sea un documento exclusivamente verde.

¿Por qué?

-Porque se preocupa del medio ambiente, pero también del ambiente humano. Lo incluye. A eso lo llama ecología integral, que pide proteger la vida en todas sus formas, también la humana, como las culturas minorizadas, los bienes culturales, la calidad de vida... Pero de manera especial demanda defender a los pobres y a las generaciones futuras. Los pobres y los seres humanos del futuro serán los más afectados por el creciente deterioro medioambiental.

¿Tan grave es el problema ecológico?

-Sí, lo es. Es difícil exagerarlo. Tiene muchas expresiones como el calentamiento global, la extinción de especies, la contaminación, la degradación de los suelos y de los océanos, la disminución del agua dulce… y por supuesto, la mayor frecuencia de los desastres naturales. Estos fenómenos han llegado para quedarse. No estamos en condiciones de detener estas tendencias, pero sí de desacelerarlas. Las generaciones futuras vivirán en un planeta distinto al que nosotros hemos conocido y más inhóspito.

¿Es posible ser optimista de cara al futuro?

-Es posible albergar esperanza. El ser humano tiene una increíble capacidad de invención y de generosidad. Además, están proliferando las iniciativas de protección de la naturaleza, de reducción de uso de los bienes naturales, de uso de energías renovables… Es seguro que en el futuro, la Humanidad vivirá de otro modo, mucho más respetuoso con el medio ambiente. Pero tenemos que hacer hoy nuestros deberes para que cuando llegue ese tiempo el deterioro haya sido el menor posible.

¿A qué atribuye el papa el problema medioambiental? ¿Cuál es su causa?

-Él habla del paradigma tecnocrático. Dice que quienes tienen más dinero están utilizando la tecnología para ejercer su poder. Es muy duro contra ese paradigma. Dice que el mercado que solo busca réditos económicos es depredador. Todo lo que no es útil es despreciado y queda descartado. A eso lo llama la cultura del descarte. Los pobres y las formas de vida que no son útiles son descartados. También lo atribuye al consumismo en el que estamos envueltos. Una forma de producción y de consumo que convierte los bienes naturales en productos de consumo por poco de tiempo. Vivimos en una cultura de usar y tirar, que no tiene parangón con otra del pasado.

¿Y qué contrapone a ese paradigma?

-Otra forma de apreciar la vida y la naturaleza, sobre todo la más vulnerable. Un respeto y aprecio de toda la vida. Subraya que todas las cosas tienen valor en sí mismas. No solo si son útiles y nos benefician de algún modo. Todas merecen nuestra admiración y cuidado. En realidad, cree que necesitamos otra manera de situarnos ante la vida, agradecida, admirada y cuidadosa. Por eso cifra las soluciones en otro modo de ser humano, respetuoso y protector de la vida, no depredador.

¿Tenemos, entonces, que vivir peor?

-No se trata de eso, sino de apreciar los verdaderos placeres de la vida, que no consisten en disfrutar de muchas cosas, sino en gozar de los encuentros humanos, de la música y el arte, la lectura, de la contemplación de la naturaleza, de la amistad. Eso no tiene límites. Sí es vivir de otra manera pero no peor, sino mejor, menos consumista y más humana, humanizadora.

Parece entonces que habla de vida buena…

-Sí, de una vida mejor y más bella. Mejor porque es más respetuosa y protectora de la naturaleza. Y más bella también, una palabra que suele utilizar, porque genera armonía, bienestar, admiración y plenitud.