mundial de russia 2018

Cristiano Ronaldo no da tregua

El tercer gol del crack, magnífico, puso colofón a un partido trepidante, de alternativas, que pone sordina al escándalo lopetegui y mediatizado por otro error del portero español

Julián Goikotxeta - Sábado, 16 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Portugal 3

España 3

PORTUGAL: Rui Patricio;Cedric, Pepe, Fonte, Guerreiro;Bernardo Silva (Min. 69, Quaresma), William Carvalho, Moutinho, Bruno Fernandes (Min. 67, Joao Mario);Gonçalo Guedes (Min. 80, Andre Silva) y Cristiano Ronaldo.

ESPAÑA: De Gea;Nacho, Ramos, Piqué, Jordi Alba;Koke, Busquets;Silva (Lucas Vázquez, m. 86), Iniesta (Min. 69, Thiago), Isco;y Diego Costa (Min. 77, Iago Aspas).

Goles: 1-0: Min. 4;Cristiano Ronaldo, de penalti. 1-1: Min. 24;Diego Costa. 2-1: Min. 44;Cristiano, desde el borde del área tras error de De Gea. 2-2: Min. 55;Diego Costa. 2-3: Min. 58;Nacho desde el borde del área. 3-3: Min. 88;Cristiano Ronaldo, de falta directa.

Árbitro: Gianluca Rocchi (Italia). Amonestó a Busquets y a Bruno Fernandes.

Incidencias: Partido correspondiente a la primera jornada del grupo B del Mundial de Rusia 2018, disputado en el estadio Fisht de Sochi ante 43.866 espectadores.

bilbao - Sabiendo que en el equipo contrario juega un fuera de serie el rigor y la concentración deben ser máximas, sobre todo si se trata de Gerard Piqué. El reputado central azulgrana cometió una falta al borde del área evitable, justo cuando el partido estaba a punto de finalizar. Cristiano Ronaldo ajustó a la escuadra el balón de forma magistral y selló el 3-3 definitivo, provocando un grado de frustración en la selección española, que supo sobreponerse a las adversidades de un partido intenso, que comenzó mal, con el penalti de Nacho sobre el fenómeno portugués. Ronaldo anotó al principio, al final y entre medio, demostrando la dimensión de su talento, y ese grado desmedido de ambición que aún mantiene en el tramo final de su carrera.

Cristiano celebró el primero y el último de sus goles de forma efusiva, quizá irritante para todo aquel que no comulga con sus colores, y me parece que además de paladear el éxito deportivo el asunto tenía otro mensaje como muy íntimo, sabido que horas antes había transcendido que el futbolista capitulaba en su partido con la Hacienda Pública, reconocía que es un defraudador de campeonato y que estaba dispuesto a pagar con dos años de cárcel y una multa de 18.8 millones de euros (el fisco le pide 30) sus pecados para con la sociedad.

la tormenta La verdad es que el debut de la selección española en el Mundial de Rusia estuvo acorde con la trapisonda de las vísperas, con Julen Lopetegui entregándose de súbito en los brazos de Florentino Pérez, Luis Rubiales poniéndose muy machito y mandándole a paseo y Fernando Hierro, que apenas contaba un discreto pase con el Oviedo, convirtiéndose en el hombre llamado a capitanear a la roja hasta las más excelsas cotas futbolísticas.

Y ni tan mal le sentó el debut al malagueño, teniendo en cuenta las circunstancias, el cristo que se había montado y con Cristiano desatado, paladín de Portugal y muy enfadado con la Hacienda española, con todo lo que le ha costado montar esa alambicada ingeniería financiera con parada y fonda en las islas Vírgenes Británicas.

La selección española realizó un partido bueno, con destellos de calidad y profesionalidad, pues supieron sobreponerse a todo el ruido generado, y a los dos primeros goles del rival, confirmando que son una cuadrilla con mucha clase. Sin embargo fueron tres errores de bulto los que casi echan por tierra el buen trabajo.

Se puede decir que Nacho cometió un penalti de panchito sobre su compañero del Real Madrid, que le buscó en el área con la indisimulada intención de pillarle, y le pilló, pues en cuanto sintió el contacto se arrojó al suelo con estrépito. Gianluca Rocchi, el árbitro italiano, no tuvo dudas. Tampoco Cristiano, que estampó el balón contra la red de manera inapelable. Nada pudo hacer en este primer lance David de Gea, convertido en el desafortunado protagonista de la historia al regalar el segundo gol a Portugal. El portero del Manchester United, que vuelve a sonar con fuerza otra vez como refuerzo del Real Madrid, cometió un error grosero, no solo porque se le escapó de las manos el tibio remate de Cristiano, sino que esperó la jugada mal colocado de piernas. Tres veces tiró Portugal (Cristiano) a puerta y tres goles halló. Y De Gea venía de cometer otro error enorme en el reciente amistoso frente a Suiza. Quizá por estas circunstancias salió con miedo de su perímetro de seguridad para atajar un balón, arrolló a Piqué y en su impericia a punto estuvo de provocar otro disgusto al equipo español. Como es lógico, tras el encuentro, Fernando Hierro y demás protagonistas optaron por arropar al guardameta en día tan infausto. De Gea, sin embargo, está bajo sospecha. Y eso, tratándose del portero, es muy complicado de gestionar.

Ese tanto, al borde del descanso, hizo mucho daño al combinado español, que se acercaba al intermedio gustándose, sabiéndose superior, reconfortado con el magnífico gol de Diego Costa, que se zafó de los centrales lusos con maestría antes de batir con un tiro ajustado a la cepa del poste a Rui Patricio. El delantero del Atlético disipó de momento las dudas que pudieran existir sobre su idoneidad para el puesto, dadas sus características físicas de enfocar el juego, perfilado con el cincel de Simeone.

Si su primer gol fue de talento puro, surgido tras una contra, copia del guion de los portugueses, tras un balón largo de Busquets, en el segundo, a los diez minutos de reanudarse el choque, tuvo las trazas del delantero intuitivo. En este caso también resolvió aprovechando una cesión de cabeza del centrocampista azulgrana, culminando una jugada de estrategia lanzada por Silva espectacular.

Con Portugal contra las cuerdas, Nacho enmendó su error de novicio sobre Ronaldo con un obús desde el borde del área, colofón grandioso a la jugada, trenzada entre Alba y Silva.

Isco se gustaba, quizá no fuera el día de Iniesta. Ramos era una roca. El partido estaba ganado. Piqué perdió la concentración y Ronaldo....

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