vial BI-3102

El lunes abrirá la carretera cortada por un alud de barro en Larrabetzu

Desprendimiento en la BI-3102 a la altura de Larrabetzu estuvo a punto de engullir a los ocupantes de este vehículo. (@BomberosBizkaia)

La Diputación recupera en cuatro meses el vial invadido por 70.000 metros cúbicos de tierra

Alberto G. Alonso - Sábado, 16 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - El próximo lunes, la Diputación de Bizkaia abrirá de nuevo al tráfico la carretera comarcal que se vio enterrada por un alud de tierra y barro en Larrabetzu el pasado febrero. Un corrimiento de la ladera del monte por donde discurre el vial BI-3102, entre los municipios de Fika y Larrabetzu, y del que salieron ilesos los tres ocupantes de un vehículo que circulaba por la zona en el momento del suceso.

El espectacular deslizamiento fue causado por las fuertes precipitaciones acumuladas a lo largo del mes de enero y principios de febrero pasados. La pérdida de estabilidad ocasionó una lengua de unos 600 metros de largo por 100 de ancho que arrasó con una zona en curva del vial. Los cálculos tomados por el departamento foral de Desarrollo Económico y Territorial indican que se movieron cerca de 70.000 metros cúbicos de tierra y árboles, los cuales casi todos han quedado depositado por debajo del vial.

Desde que ocurriera el incidente, los técnicos del servicio foral de Conservación de Carreteras han trabajado para eliminar los orígenes del deslizamiento y restaurar el tramo de la carretera que desapareció bajo el alud, cerca de cien metros de vial.

Dos desprendimientos Cuando se entró en la zona de trabajo, los técnicos se dieron cuenta de que el movimiento de la ladera en realidad fueron dos, los cuales estaban separados por un tramo central que se mantuvo más estable y contuvo parte de los materiales deslizados.

Las fotos obtenidas desde un dron desvelaron que los tramos de carretera arrastrados bajaron hasta 160 metros ladera abajo en dos lenguas separadas y perfectamente diferenciadas por la ubicación donde quedó el asfalto movido hacia abajo.

Con este escenario, las actuaciones de emergencia de la Diputación consistieron en recoger las aguas que circulan superficialmente por la zona alta donde se originó el desprendimiento para aliviar el peso creando zanjas en todo el perímetro. Además se retiraron todos los árboles y demás foresta que se deslizó con la tierra y el barro.

Con todo ello se consiguió en poco más de un mes estabilizar la parte superior de la carretera para poder trabajar la altura a la que se iba reponer el tramo de carretera que se deslizó ladera abajo con la tierra.

Esta fue la segunda fase de las obras. Para poder extender el asfalto y tener operativo de nuevo el vial primero se tuvo que habilitar una gran cuneta sobre la margen izquierda de la carretera en dirección Fika de algo más de metro y medio de profundidad.

En el lado derecho, se ejecutó un espaldón de escollera a lo largo de todo el tramo afectado, una especie de muro que contendrá los futuros desprendimientos que se puedan ocasionar con sus casi 900 toneladas de peso, 1,70 metros ancho de base y metro y medio de altura.

Para ejecutar todos estos trabajos en torno a la carretera, que han incluido una extensa red de drenaje para evacuar el agua de las lluvias, se han excavado casi 11.000 metros cúbicos de tierras y se han explanado más de 1.100 metros cuadrados de terreno para permitir su asfaltado posterior.

Las obras de contención de la ladera y de reposición del vial han supuesto a la Diputación un desembolso de más de 515.000 euros.

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