Copa Ahalegina

Jornada de inclusividad en Lezama

Las mujeres también tuvieron su lugar en la Copa Ahalegina. Fotos: Jose Sampedro
Las mujeres también tuvieron su lugar en la Copa Ahalegina. Fotos: Jose Sampedro

La Copa Ahalegina se convierte en una gran oportunidad para los futbolistas con discapacidad intelectual

“Al estar todos juntos, no hay rivalidad. Es una jornada de encuentro y disfrute” “Cosas como estas consiguen que los chavales hagan cosas que jamás soñarían” “Para ellos es como un sueño hecho realidad poder jugar donde entrenan sus ídolos” “Este tipo de iniciativas hace a los jugadores sentirse importantes a nivel de autoestima”

Un reportaje de Oier Pérez - Domingo, 17 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

TODO aficionado al fútbol sueña con poder jugar en el mismo césped en el que entrenan los jugadores a los que tanto admira. También con defender la camiseta de sus amores. Pero hay personas que, por circunstancias, no pueden optar a dicho objetivo. De hecho, ni siquiera tienen la opción de poder jugar en un equipo con sus compañeros de clase o amigos. Es el caso de las personas con discapacidad intelectual, a quienes les resulta difícil poder militar en un conjunto de fútbol y vivir lo que ello conlleva, como formar parte de un vestuario o disputar una competición en primera persona. Por suerte y tras varios años de cooperación y trabajo, es posible la celebración de jornadas como la que tuvo lugar ayer en las instalaciones de Lezama, donde se celebró la sexta edición de la Copa Ahalegina, organizada por la Fundación Athletic Club. Toda una fiesta del deporte adaptado.

Un total de ocho asociaciones vascas que trabajan con personas con discapacidad intelectual -Adizmi, Gorabide, Fundación Síndrome de Down, Apdema, Atzegi, Antigua Luberri, Gaude y Geu Be- participaron a lo largo de toda la jornada en un torneo de fútbol 8 adaptado. Los resultados pasaron a un segundo plano. El valor humano que tiene este tipo de eventos es lo que hace que la Copa Ahalegina sea un día especial para muchas familias. “Estos eventos están consiguiendo que los chavales puedan hacer cosas con las que jamás soñarían”, asegura Josu Arregi, cuyo hijo padece una discapacidad del 80%.

Al igual que Josu, muchos otros familiares de jugadores se acercaron a Lezama para animar a sus allegados. Como por ejemplo Roberto Kortazar, que acudió a alentar a su hijo en un día tan especial. “Este tipo de iniciativas hace a los jugadores sentirse importantes subraya este vecino de Gorliz mientras veía a su hijo disfrutar. Cruzando las fronteras de Bizkaia, desde Donostia, Isabel García y su familia se dieron cita en las instalaciones del eterno rival, ya que tanto su grupo de espectadoras y su familiar, que se encontraba inmerso en pleno partido, son hinchas incondicionales de la Real Sociedad: “Nosotros somos txuriurdines y siempre nos tira más Zubieta, pero para ellos es como un sueño hecho realidad poder jugar donde entrenan sus ídolos. A los de Bizkaia, la casa del Athletic y a nosotros, a las de la Real”.

Los miembros de las ocho escuadras, que a lo largo de la temporada disputan la Liga Vasca de Fútbol Adaptado y la Liga Genuine -18 equipos de Primera y Segunda División tienen sus respectivos representantes en esta competición-, jugaron el torneo mezclados entre ellos, por lo que todo tipo de rivalidad quedó totalmente eclipsada por el disfrute y compañerismo. “Ocasiones como estas ayudan mucho al desarrollo personal de los usuarios. Los valores que el deporte inculca, como el compañerismo y la importancia del conjunto sobre el individual, son muy positivos y más en un contexto de fiesta y encuentro como este”, señala Maite Fernández, miembro de la asociación Gorabide.

Ritxi Mendiguren, exjugador del Athletic y actual presidente de su Fundación, se mostró muy satisfecho: “Es algo bonito. Además, cada año se van uniendo más asociaciones, por lo que la participación es mayor”. El de Oñati admitió que jornadas como la celebrada ayer son “un premio” para las asociaciones y los jugadores, por todo lo que trabajan a lo largo de todo el año en la Liga Vasca de Deporte Adaptado. Ahora mismo son cinco las agrupaciones vizcainas que toman parte en este tipo de eventos, mientras que Gipuzkoa cuenta con dos y Araba solo con una, todas ellas con la colaboración de Athletic, Real Sociedad y Alavés. Asimismo, se espera que algún equipo de Primera División se sume a la Liga Genuine, por lo que la repercusión del deporte adaptado a nivel estatal ascendería considerablemente.

la batuta En este tipo de modalidades, como en cualquier otra, todo equipo cuenta con un director de orquesta. En un mercado veraniego en el que las idas y venidas de los entrenadores del fútbol estatal dan tanto que hablar, es imposible no centrarse en esta figura. Es el caso de Jesús Fernández, entrenador del equipo de la asociación vizcaina Adizmi, quien admitía que fue una “verdadera gozada” ver a los jugadores disfrutar del deporte que les apasiona con gente que tiene sus mismos problemas. Su labor a primera vista puede parecer un desafío, algo complicado, pero la satisfacción que genera a Fernández es algo que merece la pena: “A mí me dan un equipo de quince chavales que no conozco de nada y después de media hora es como si les conociese de toda la vida. Es algo realmente único”. Además, resalta la importancia de que en el deporte adaptado tan solo exista una categoría, es decir, que no haya divisiones que separen a los equipos y así poder disfrutar todos de igual manera haciendo que los jugadores puedan interactuar con más personas.

En lo que a la evolución del deporte adaptado se refiere, Fernández lo tiene claro: “Todo lo que sea sumar es bueno”. Ve la posibilidad de que más equipos profesionales sean representados en eventos como la Liga Genuine como algo positivo;por un lado por la repercusión mediática que trae consigo y, por otro, por temas de cercanía, ya que con la cantidad de equipos suficientes podrían hacerse grupos por diferentes regiones. Este año, por ejemplo, el entrenador ha viajado a lugares como Mallorca y Gijón, jornadas en las que los jugadores se tienen que desplazar el viernes y regresar a casa el domingo.

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