“Cada vez somos más”

El número de mujeres que deciden ser madres solteras crece de forma significativa

El número de mujeres que deciden ser madres solteras ha crecido de forma significativa. En Bizkaia rondan los 36 años y tienen estudios y un trabajo consolidado. Begoña García y Xoana Jiménez ponen voz a estas familias

“Me ayudó ver a otras mujeres que habían formado una familia monoparental y feliz” “Hay un mundo desconocido alrededor de las familias monoparentales”

Un reportaje de Iñaki García - Domingo, 17 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Los modelos alternativos de familia están adquirieron cada vez más fuerza en una sociedad en continuo cambio. Uno de ellos es el monoparental. Cada vez más mujeres deciden ser madres solteras, utilizando esperma de donante. A día de hoy, gracias a los avances médicos, es una opción elegida y deseada por una parte significativa de la población. Para visibilizar que las familias no tienen por qué estar conformadas por un padre y una madre, la Asociación de Madres Solteras por Elección se reunió ayer en la céntrica Sala Yimby bilbaina.

Las mujeres vizcainas que deciden ser madres solteras responden a un perfil concreto: con una edad aproximada de 36 años, viven en Bilbao, tienen estudios y un trabajo consolidado. Asimismo, según los datos de la clínica IVI Bilbao, promotora del encuentro, el número de madres sin pareja ha crecido un 78% en los últimos cinco años. Debido a las convenciones sociales, actualmente las mujeres se plantean la maternidad pasados los treinta y hay que tener en cuenta que la calidad de los óvulos empieza a menguar a partir de esa edad. Por lo que el tiempo para poder ser madres es limitado. En este contexto, la opción de alcanzar la maternidad sin pareja ha cogido fuerza.

Uno de estos casos es el de Begoña García. Esta informática que vive en Sopela afirma que “siempre había querido ser madre” y, también apremiada por la edad, decidió que “era el momento de hacerlo”. Ante todo no quería quedarse con la sensación de no haberlo intentado y arrepentirse una vez hubiese dejado escapar la oportunidad. Así, se lanzó a la maternidad en solitario.

En su caso la asociación fue fundamental: “Lo pensé mucho, contacté con la Asociación de Madres Solteras Por Elección, vi que había muchas mujeres que habían pensado como yo, que eran capaces”. Subraya que eso fue una de las claves por las que decidió seguir adelante con el tratamiento de fertilidad.

Pero el papel de la asociación fue más allá. Principalmente asegura que durante la fase inicial el hecho de verse rodeada de otras mujeres que ya habían sido madres solteras y que “habían formado una familia monoparental, completa y feliz” fue esencial. “Durante el tratamiento y el embarazo, compartir las dudas y los miedos con otras mujeres que estaban pasando por lo mismo fue un apoyo muy importante”, confirma. En un periodo trascendental de su vida, la compañía las otras madres le reafirmó en sus convicciones. “Tenía el apoyo de mi familia y de mis amigos, pero no te entienden igual que las personas que están pasando por lo mismo”, explica.

No obstante, una vez tuvo a su hijo la compañía continuó siendo importante. “Ahora que ya tengo a mi hijo, que pueda conocer a otros niños y niñas que también forman parte de una familia monoparental y que se sienta identificado es importante”, subraya. Y analiza: “Normalmente, en el entorno en el que vive no se va a encontrar a otros niños con el mismo tipo de familia”. Además, otras madres que tiene hijos más mayores y “han pasado por lo mismo” ayudan a afrontar situaciones difíciles. Por ejemplo, a explicar por qué no tienen un aita. A la hora de conciliar la maternidad con la vida laboral afirma tener suerte “porque mis padres viven cerca y me apoyan muchísimo”.

Otro ejemplo de madre soltera es el de Xoana Jiménez, una gallega afincada en Gasteiz. A los 39 años, y tras diez años de relación, decidió ser madre en solitario después de que su pareja no quisiese dar el paso. “Vivíamos en ciudades diferentes y tener un hijo era complicado”, explica. Después de iniciar un tratamiento que resulto fallido en Valladolid, decidió probar fortuna en la clínica IVI de Bilbao, donde todo está yendo sobre ruedas.

“Un mundo desconocido” Admite que en un principio entró en la asociación porque la clínica era entidad colaboradora y hacía descuento a las socias. No tenía intención de quedarse. “Cuando ingresé, y a cuenta de las charlas y demás eventos que se organizan, me di cuenta de que había un mundo totalmente desconocido alrededor de las familias monoparentales, que cada vez somos más”, añade. Por estos motivos decidió continuar siendo una miembro activa, pero sobre todo destaca que el apoyo que recibe de otras personas en la misma situación es “muy importante”.

Así, la Asociación de Madres Solteras por Elección ha cobrado mucha relevancia durante todo el proceso. “La asociación me ha ayudado en la parte informativa, durante el tratamiento”, destaca. Sin embargo, también subraya la importancia en otros ámbitos, como el reivindicativo, dado que no son muchas y tiene que ganar visibilidad en una sociedad que tiende a “hablar de las familias biparentales”.

En su caso, una vez dé a luz, la conciliación laboral será difícil. Por un lado, está al cargo de la dirección de una empresa, por lo que no tiene horarios y le obliga a trabajar “durante todo el día”. “Las opciones que me quedan son intentar trabajar más desde casa y tratar de que mis jefes entiendan la situación y me dejen llevar una parte de teletrabajo”, explica. Pero su mayor problema es no poder apoyarse en la familia y tener que vivir de un único sueldo. Pese a los inconvenientes, afronta la maternidad con optimismo.

Las historias de Xoana y Begoña exponen dos ejemplos de una tendencia pujante en nuestra sociedad, pero todavía desconocida para muchos.