mundial de rusia

El Mundial se pone borde con Leo Messi

Islandia debuta sin complejos ante una Argentina incapaz de gestionar la mala tarde de su estrella, que además volvió a fallar un penalti

Julián Goikotxeta - Domingo, 17 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Argentina 1

Islandia 1

ARGENTINA: Caballero;Salvio, Otamendi, Marcos Rojo, Tagliafico;Mascherano, Lucas Biglia (Min. 54, Ever Banega);Maximiliano Meza ( Min. 84, Gonzalo Higuaín), Leo Messi, Di María (Min. 76, Pavón);y Kun Agüero.

ISLANDIA: Halldórsson;Saevarsson, Kári Arnason, Ragnar Sigurdsson,Magnússon;Gunnarsson (Min. 76, Ari Skulason), Gylfi Sigurdsson, Johann Gudmundsson (Min. 63, Gislason), Bjarnason, Hallfredsson;y Finnbogason.

Goles: 1-0: Min. 19;Agüero tras acomodarse el balón en el área islandesa de espaldas y revolverse para chutar por bajo. 1-1: Min. 23;Finnbogason resuelve una jugada en el área argentina que no supo resolver su defensa.

Árbitro: Szymon Marciniak (Polonia).

Incidencias: Partido correspondiente al Grupo D del Mundial de Rusia 2018, disputado en el estadio Spartak de Moscú ante 44.190 espectadores.

bilbao - El primer partido de un Mundial suele provocar una suerte de pánico, que si los nervios del debut, y por muy bregados en mil batallas que estén los jugadores siempre surgen las dudas, la inseguridad, y la excusa perfecta: es que es el primer partido del Mundial...

La selección argentina, que es una de las favoritas para ganarlo por tradición futbolística y porque tiene en sus filas al mejor jugador del universo, se apunta con entusiasmo a esta teoría, como es natural. Resulta que Argentina, una potencia del balón, no pudo doblegar a Islandia, país que apenas alcanza los 335.000 habitantes, y que va de nueva en esta fascinante aventura. Pero, ojo, Islandia se clasificó para la cita rusa como primera del Grupo I europeo, por delante de la aclamada Croacia, Ucrania, Turquía, Finlandia y Kosovo. Semejante gesta tampoco fue una casualidad porque poco antes, en la pasada Eurocopa de Francia 2016, también en su primera experiencia de alto nivel, llegó a clasificarse para los cuartos de final tras eliminar a la mismísima Inglaterra en octavos.

Así que el empate alcanzado en el estadio del Spartak de Moscú con clara mayoría de seguidores argentinos no se puede considerar como una sorpresa, como tampoco sorprende a nadie que el gran Lionel Messi vuelva a fallar un penalti, en la jugada clave del partido. Lo hace con asiduidad: cuatro de siete con Argentina, incluido en la última final de la Copa América, pero a ver quien es el guapo que discute a La Pulga la prerrogativa de lanzar una pena máxima. Y las quiere tirar todas.

La jugada ocurrió en el minuto 62, cuando arreciaba el asedio de la albiceleste. Hofrdur Magnusson hizo falta en el área islandesa sobre Maximiliano Meza y el árbitro polaco Symon Marciniak no lo dudó ni un momento, ofreciendo a Harnes Hallsadórsson la oporetunidad de atrapar un momento de gloria desviando el balón lanzado por Messi con poco veneno.

leer el pensamiento Hallsadórsson, elegido el hombre del partido, que juega en el Randers danés, se explayó luego a gusto: “Estudié muchos penaltis de Messi e intenté entrar en su cabeza, por eso tenía el pensamiento de que podía ir por ahí”, confesó.

Decididamente, no fue la tarde de Messi. Tampoco estuvo atinado en dos lanzamientos de falta, que ejecutó rematadamente mal para lo que suele ser su costumbre. Tampoco encontró socios cada vez que lanzaba una pared para intentar penetrar en la tupida defensa islandesa, y sobre todo se encontró con un entramado perfectamente urdido y mejor ejecutado porque logró anular al gran referente argentino.

Al espíritu solidario y la disciplina táctica, los futbolistas islandeses añadieron la falta de complejos hacia su reputado rival. Son muy conscientes de sus limitaciones, pero más aún lo son de sus virtudes. Heimir Hallgrimsson, el seleccionador, construyó una jaula de la que no pudo salir Messi, y cuando lo hizo, acompañando un ventajoso pase de Ever Banega, ni tuvo tiempo de armar la zurda ante la súbita aparición de un voluntarioso defensa rival.

Argentina dispuso del 72 por ciento en la posesión del balón, un dato estadístico que refleja su pleno dominio sobre el encuentro, pero también su escasa efectividad. Y en eso tuvo buena culpa su técnico, Jorge Sampaoli, que construyó un equipo con dos medios centros, Lucas Biglia y Javier Mascherano, ponderando más la contención que la circulación del balón con mejor criterio, según demostró Banega cuando en la segunda parte entró en juego sustituyendo al centrocampista del Milan. Todo el entramado argentino estaba diseñado en función de Messi, como si el resto de los jugadores fueran meros figurantes, y Messi estaba constantemente en una jaula, custodiado por fornidos vikingos.

la ocurrencia del kun Frente al sistema defensivo islandés, Argentina tampoco buscó profundidad por las bandas, donde Ángel Di María no tuvo nada que enseñar por la izquierda, como tampoco Meza en el otro flanco. El Kun Agüero tenía que bajar a recibir a los medios para sentir la pelota, pero hubo una vez que mostró su condición de crack con una filigrana en el área islandesa, el control, un reverso y ese chut que se coló pegado al poste derecho de la portería rival.

El 1-0 a los 19 minutos puso lógica a un partido que comenzó vibrante, con un susto inicial para los argentinos por una mala cesión de Marcos Rojo a Willy Caballero que casi acaba con un gol de Birkir Bjarnason.

Poco le duró a la albiceleste el sosiego, pues a los cuatro minutos de adelantarse en el marcador Alfred Finnbogason atrapó un trozo de gloria al convertirse en el primer islandés en anotar un gol en un Mundial. La Real Sociedad se puede dar por satisfecha con efectos retroactivos, teniendo en cuenta que hace cuatro años pagó 8 millones al Heerenveen holandés por él y fue un absoluto fracaso. Ahora juega en el Augsburgo alemán y es un referente de la selección islandesa.

La entrada de Pavón por Di María dio más dinamismo al equipo de Sampaoli, y sin embargo fue Sigurdsson quien tuvo la ocasión más clara, en una volea que le llegó franca al pie izquierdo y la tiró fuera.

Messi, consciente de que no era su día, porfió en buscar esas jugadas imposibles, salvo para él, pero no hubo manera.

A doce años de su debut mundialista, el genio no encuentra el modo de culminar el último reto que le falta: la gloria con Argentina. Para conseguirlo lo tendrá que hacer prácticamente solo, sobreponiéndose a la vulgaridad que le rodea.