Borja Bilbao escritor

“Ahora me subo a los aviones y si no escribo, no sé qué hacer”

El escritor Borja Bilbao cuenta cómo se animó a escribir literatura entre aviones y aeropuertos y reflexiona sobre Miguel Ángel, el arquitecto y pintor italiano

Una entrevista de Andrea Valle. Fotografía de José Mari Martínez - Domingo, 17 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

bilbao - Borja Bilbao ha dedicado casi la totalidad de su carrera periodística al mundo de la comunicación en el fútbol. Lleva 25 años viajando sin parar por motivos de trabajo y tras experimentar que “no conocía las ciudades que visitaba”, decidió adentrarse en el mundo de la novela histórica. El encargoes una narración de altos vuelos que aborda la vida de Miguel Ángel;el resultado de cuatro años de dedicación forjada en los asientos de los aviones.

Ha dedicado toda su vida a la comunicación en el deporte, y ahora nos presenta una novela histórica, son mundos muy diferentes, ¿cómo decidió escribir ‘El encargo’?

-Nunca antes había escrito, solamente notas de prensa, algún artículo, alguna crónica de fútbol y cartas de amor obviamente. Llevo 25 años viajando sin parar por trabajo, y me di cuenta de que de París, donde había estado muchísimas veces, no conocía el Arco de Triunfo o la Torre Eiffel y que nunca había estado en el Louvre. Entonces, cuando me tocó ir y venir a Roma tantísimas veces decidí que lo de París no me iba a volver a pasar. El personaje de Miguel Ángel me fascinaba y aproveché mi tiempo en Roma para conocerle más. Lo que al principió fue un medio proyecto de novela, cuatro años después es eso mismo, una novela, con todo lo que ello supone.

Italia ha sido durante muchos años el hogar de cientos de personajes históricos relevantes, pero usted ha centrado su novela en Michelangelo Buonarroti, ¿por qué?

-Cuando llegas a Roma ves que todo el merchandising, todo lo que te rodea es muy Leonardo. Y dices, pero si aquí quien realmente está es Miguel Ángel. Es decir, la cúpula del Vaticano es Miguel Ángel, la Pietàes Miguel Ángel, la Capilla Sixtina es Miguel Ángel, David es Miguel Ángel, la Tumba de los Medichis es Miguel Ángel… Bueno vale, La Gioconda o La Virgen de la Rosa es Leonardo, pero la inmensidad de uno contra eso… Me pregunté por qué Leonardo o Rafael eran más mediáticos que Miguel Ángel, cuando es un tío absolutamente maravilloso y diría que es casi imposible que se repita alguien como él.

El libro lo escribió entre aviones y aeropuertos, cuénteme esa experiencia, ¿lograba concentrarse entre tanto ajetreo?

-Encontré un hábitat de escribir, con un ordenador pequeño que me permitía escribir. Me sentaba, me aislaba, me ponía unos cascos y escribía sin más. Me fui acostumbrando, ahora hecho en falta no escribir en los aviones. Era una especie de forma de relajarme, por no estar tres horas sin hacer nada, jugando al Candy Crush.

Dice que su libro es “un acercamiento a la figura de Michelangelo Buonarroti como hasta ahora no se había hecho”. ¿A qué se refiere?

-En lo que yo he leído siempre te encuentras con una biografía de un señor que va relatando sus obras. Yo creo que Miguel Ángel, al igual que todos los artistas en sus cuadros en sus esculturas, en sus obras de arte, trasladaba un por qué. Examinar las casualidades que envuelven la vida de Miguel Ángel, era una manera de acercarme a él. No tengo formación como para explicar si pintaba o esculpía de una manera o de otra, para decirte que ese rasgo es más de Franchellico, de Donatello o de cualquier otro. Para mí el acercamiento hacia Miguel Ángel ha tratado de ser hacia la figura de un señor que se vestía, desayunaba, que montaba en un caballo y que tenía sentimientos. Él siempre admitió que amaba a los caballos, de hecho tiene una obra magnífica sobre caballos, pues aproveché la coyuntura y en la novela Miguel Ángel medio habla con su equino. Yo quiero pensar que era humano.

¿Qué ha sido lo mejor de esta nueva etapa como novelista?

-Lo mejor es cuando te dan el libro y lo coges en la mano. Sientes la misma sensación de ser padre. Tengo dos hijas y este es como el tercero.

¿Y lo peor?

-Que ahora me subo a los aviones y ya no sé que hacer.

Usted ha conseguido, a pesar de no tener mucho que ver con su trayectoria profesional, escribir su propia novela histórica. ¿Qué consejo daría a quien quiere hacer algo parecido pero que no se atreve a dar el paso?

-Si alguien tiene cualquier mínima intención de escribir o de dibujar un cuadro o cualquier otro tipo de cosa yo creo que tiene que ir hasta el final. No le tiene que dar vergüenza ni apuro. Tienes que estar contento contigo mismo. Yo lo estoy. Que la novela es buena, pues estaría encantadísimo, pero si no lo es no me pasa nada. Me parece que es un mundo muchas veces tan complicado, que tener la oportunidad de darte alegrías a ti mismo es lo mejor que puedes hacer.

¿Por qué no un libro sobre fútbol?

-El fútbol es mi vida. Siempre pensé que podía contar miles de cosas sobre el fútbol, pero creo que deben contarlo los protagonistas, que son los jugadores. Yo solamente soy parte del entramado para que eso ocurra. Yo no soy futbolista, yo no ganaba ni perdía el partido, y llegados a este punto creo que deben de ser ellos los que expliquen sus vivencias.