Mari Carmen, la librera que ha unido a Otxarkoaga

Mari Carmen Sevillano vive desde hace más de medio siglo en el barrio, donde regenta una librería que transferirá por jubilación tras 35 años al frente

Un reportaje de Yaiza Pozo - Lunes, 18 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

EL amor que siente Mari Carmen Sevillano por Otxarkoaga no puede describirse con palabras. A los 5 años dejó tierras extremeñas para estrenar, junto a su familia, este barrio bilbaino. “Lo he visto crecer y mejorar”, admite orgullosa. No lo ha abandonado ni para trabajar. Desde hace 35 años, regenta una pequeña librería, la única que ha sobrevivido a pesar de los cambios que se han generado en el entorno. Ahora, después de haber dedicado toda una vida a su negocio, echa el cierre pero con la esperanza de que alguien coja su relevo y continúe haciéndole la vida más fácil a todos los residentes de la zona.

Mari Carmen nació en Cáceres hace 62 años y a los 5 años pisó por primera vez la villa. Primero se instalaron en la ladera de Deusto, “en unas casas que hicieron de ladrillo”. Pero poco después, Otxarkoaga se convirtió en su hogar. Por aquel entonces era un lugar desconocido para muchos de los bilbainos. Estaba en plena construcción. Mari Carmen recuerda que pasó de vivir a ras del suelo a un sexto piso. Para ella y su familia fue una nueva experiencia. “Estaba muy ilusionada. De estar acostumbrada a vivir casi en la calle esto era toda una novedad”, admite.

Poco a poco el barrio fue creciendo. Se levantaron los primeros colegios y Otxarkoaga fue cogiendo forma. “Lo estrenamos personas jóvenes. Ahora las cosas han cambiado porque el número de personas va mermando”, cuenta. De todas formas, cuando se le pregunta sobre su infancia, ella lo tiene claro: “he sido muy feliz”. Primero estudió en la escuela Lope de Vega, también del barrio, y se siente orgullosa de formar parte de él porque “nos conocemos todos”.

A los 16 años empezó a trabajar en una empresa de papeles pintados y recuerda que para ir hasta Bilbao, cogía el autobús e iban “como sardinas en lata”. “Todos los jóvenes de Otxarkoaga íbamos a trabajar en autobús y apenas nos podíamos mover”, rememora.

De la noche a la mañana las cosas cambiaron. Hicieron reducción de plantilla y Mari Carmen se quedó en paro. Rápidamente buscó solución al problema. “Cuando trabajaba hice amistad con unas personas que tenían una librería. Me dieron la idea de poner una por mi cuenta y me arriesgué”. Y así sucedió. Poco a poco le enseñaron el negocio y emprendió un nuevo proyecto con mucha ilusión. “Estuve un mes aprendiendo y me enseñaron cómo trabajar con proveedores, almacenes...”. Y hasta el día de hoy.

Primeros pasos Nunca tuvo intención de marcharse de su barrio así que qué mejor lugar para montar su primer negocio. “Vi que había una lonja vacía y la cogí yo. Era muy pequeña, apenas tenía 18 metros cuadrados. Aquí al lado había una tienda de televisores que ya estaba libre. Tiramos tabiques y así tuve dos lonjas”, cuenta.

Allí comenzó con su librería. Hasta la fecha, la única del barrio. Por su establecimiento han pasado rostros conocidos como el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, y admite, orgullosa, que ha crecido como persona en este pequeño comercio local. “Nunca me imaginé montar mi propio negocio, pero surgió así”. Son muchas las cosas buenas que le ha dado la librería. Ha hecho muchas amistades y ya todo el mundo sabe quién es Mari Carmen: la de la librería Irune. Desde hace 35 años, da los libros a los colegios de la zona y coge su propio vehículo para ir a buscar las revistas. Una mujer que, sin duda, ama su profesión.

Confiesa que los avances que ha experimentado el barrio han sido notables. Sobre todo desde que la llegada del metro, que ha facilitado la vida de todas las personas. “No como, antes que íbamos todos en autobús”, cuenta. Ahora que todo acaba, no se le pasa por la cabeza dejar su establecimiento hasta que alguien se interese por él. “No pienso dejar a mi gente sin servicio”. No es ella la que se jubila “porque no tengo edad para ello”;es su marido, pero ella quiere acompañarle en esta nueva etapa. “Esto me ha dado la vida”, concluye.