Brasil 1-1 Suiza

Brasil tampoco brilla ante los suizos

Shaquiri y Neymar en acción durante el partido de ayer.

El orden de Suiza desactiva a 'la canarinha', que solo ofrece su nivel real al inicio y al final del partido

Roberto Calvo - Lunes, 18 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

BRASIL: Alisson;Danilo, Thiago Silva, Miranda, Marcelo;Casemiro (Min. 59, Fernandinho), Paulinho (Min. 67, Renato Augusto);William, Coutinho, Neymar;y Gabriel Jesús (Min. 78, Firmino).

SUIZA: Sommer;Lichtsteiner (Min. 86, Lang), Schar, Akanji, Ricardo Rodríguez;Behrami (Min. 70, Zakaria,), Xhaka, Zuber;Shaquiri, Seferovic (Min. 79, Embolo) y Dzemaili.

Goles: 1-0: Min. 20;Coutinho. 1-1: Min. 50;Zuber.

Árbitro: César Arturo Ramos (México). Amonestó a Lichtsteiner, Casemiro, Schar y Behrami.

Incidencias: Partido disputado en el Rostov Arena ante 43.109 espectadores.

bilbao. Dice el refrán que el más tonto hace relojes y el inicio del Mundial lo está dejando muy claro. Se esperaba con ganas el debut de Brasil, señalada como una de las grandes favoritas para el título, pero la canarinha tampoco brilló y tuvo que conformarse con un empate que dejó una sensación agridulce ante Suiza, donde habitan expertos relojeros. Las ocasiones de gol que se cobró el equipo de Tite en el tramo final y que bien pudieron darle los tres puntos no deben ocultar que Brasil jugó un partido bastante pobre, salvando esos diez minutos y los veinte iniciales en los que los helvéticos sí se vieron realmente comprometidos.

La primera ocasión de sol fue de Suiza, con un remate dentro del área pequeña de Dzemaili, pero la pentacampeona arrancó el duelo con gran ritmo, sobre todo por la banda izquierda, y velocidad en sus combinaciones de las que Willian y Coutinho eran partícipes. Paulinho rozó el gol en una de sus típicas apariciones en el área, pero la obra de arte corrió a cargo de su compañero Coutinho. El otro barcelonista de Brasil recogió un despeje que no iba a ningún lado al borde del área, se acomodó el balón y mandó una rosca infernal, su disparo favorito, al otro palo y cerca de la escuadra de Sommer.

Este gol produjo un efecto somnífero en Brasil, que pensó que ya tenía todo hecho al ponerse por delante. La multiétnica Suiza, muy bien armada, no cayó en la trampa y mantuvo el orden para no descubrirse a los contragolpes de su rival a la espera de alguna oportunidad. El equipo de Tite pensó que le bastaba con que Casemiro se ocupara de toda la intendencia, pero los suizos fueron ganando terreno de la mano de Shaquiri mientras Brasil jugaba al trote. Hasta el descanso, no hubo mayores incidencias que un cabezazo desviado de Thiago Silva porque Suiza tenía el balón, pero sin terminar de inquietar a Alisson.

Los de Vladimir Petkovic encontraron lo que buscaban al inicio del segundo tiempo cuando Zuber cabeceó a gol rodeado de brasileños un saque de esquina muy bien puesto por Shaquiri. Pudo haber falta a Miranda antes del salto del jugador del Hoffenheim, pero ninguno de los árbitros, ni en el césped ni en el VAR, entendieron que el empujón, leve, mereciera castigo. De aplicarlo, tampoco habría llamado la atención. El caso es que Brasil se encontró con el castigo a su actitud contemplativa y estaba obligada a reacción.

Neymar, castigado Tite movió el banquillo sin resultados inmediatos mientras Suiza no terminaba de atreverse a buscar algo más. Neymar, en su vuelta oficial a los terrenos de juego, estuvo desenchufado muchos minutos, sin la chispa necesaria para ganar los duelos individuales, pero trató de aparecer al final para liderar a su equipo. Por si acaso, los suizos no anduvieron con contemplaciones para frenar a la estrella del PSG y le hicieron diez faltas, de las diecinueve totales de Suiza, que provocaron un cierto caos y metieron al conjunto helvético muy cerca de su área.

Con Behrami, su ancla defensiva ya fuera del campo, la selección centroeuropea perdió el rigor y la salida de balón y sufrió mucho cuando Brasil volvió a subir otra marcha casi a la desesperada. Así, los últimos quince minutos, con Firmino en el sitio del casi inédito Gabriel Jesús, el campo se volcó hacia el área de Suiza y fue una sucesión de ocasiones de gol que quizás lleven a cambiar el análisis del partido. El seguro Sommer se erigió entonces en protagonista con sendas paradas en un disparo y un cabezazo muy centrados de Neymar y, sobre todo, con un brillante rechace a un cabezazo de Thiago Silva en el minuto 90 que pudo dar la victoria a Brasil.

Los de la cruz blanca pedían la hora casi con desesperación porque el partido iba a morir en su área, donde Schar y Akanji achicaban como podían. Aún hubo tiempo para que Miranda rematara cerca del poste y para que el central del Deportivo desviara un disparo de Firmino que ya había superado a su portero en el minuto 93. Al final, Brasil lamentó el empate, que no fue más que una consecuencia de querer ganar con la ley del mínimo esfuerzo, algo que en este, como en otros Mundiales, nadie va a conseguir.

Suiza, como el otro día Islandia o ayer mismo México, demostró que cualquier selección con un mínimo de orden defensivo puede complicar la vida a aquellas dotadas de más talento, pero de un talento que llega a estas alturas del año escaso de gasolina. Brasil tiene material para cargar con el cartel de favorita, pero tendrá que aplicarse más que ayer. De momento, el líder de este grupo es Serbia y brasileños y suizos ya tienen la presión de no poder fallar más si quieren pasar a octavos de final. El Mundial acaba de empezar, pero no se ve a ningún equipo que pueda ganar sin despeinarse. Ni siquiera aunque en sus filas esté Neymar y su cabeza estrafalaria.

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