EL PERSONAJE

El Messi surcoreano venido a menos

Seung-Woo Lee, el jugador que originó la sanción de la FIFA al Barça por los fichajes irregulares a menores, llega a rusia sin cumplir las expectativas que había generado

A los 12 años, Seung-Woo Lee (Corea del Sur, 1998) fichó por el Barcelona. Y esta tarde, con veinte primaveras, debutará en un Mundial con su selección ante Suecia.

Un reportaje de Nagore Marcos - Lunes, 18 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Sin embargo, ni la carrera futbolística de este joven delantero, aunque corta, ha sido sencilla;ni su progresión, lineal. De hecho, el joven surcoreano llamó la atención de los ojeadores azulgranas tras acabar como máximo goleador de la Danone Nations Cup de 2010 y, a pesar de que enseguida se acopló a la dinámica de La Masía -llegó en categoría infantil y fue prosperando hasta ser una de las joyas de la escuela de talentos del Barça- tuvo que abandonar la práctica del fútbol contra su propia voluntad. Y es que, además de una de las grandes esperanzas de la cantera azulgrana, Lee también fue el origen de la sanción de la FIFA al Barcelona por “incumplir reiteradamente el reglamento y el estatuto de transferencia de jugadores menores de edad”. Porque tras una denuncia anónima referida a la contratación del surcoreano, el órgano rector del fútbol comenzó a tirar del hilo de los fichajes azulgranas para sus equipos de cantera y acabó por ratificar el delito.

El castigo fue ejemplar: imposibilidad de fichar durante dos periodos -desde 2015 hasta el mercado de invierno de 2016- y una multa de 450.000 francos suizos. Pero lo que frenó la gran progresión de Lee, quien entonces apuntaba maneras, fue la prohibición que impuso la FIFA a los jóvenes contratados del Barcelona, entre los que se encontraba el surcoreano, de jugar partidos oficiales hasta que cumplieran la mayoría de edad. Y, para eso, a Lee todavía le quedaban casi tres años.

Así que durante su sanción, a Lee solo le quedaban los encuentros internacionales con las categorías inferiores de su selección y los entrenamientos con el Suwon, de su país de origen. Nada más. Hasta que el 6 de enero de 2016, el surcoreano cumplió los 18 y el mundo volvió a abrirse para él. Tras casi tres temporadas inhabilitado, el Barcelona lo inscribió en su Juvenil A y, un año después, Lee debutaba con el filial azulgrana en Segunda División B. Volvía a ser el futuro del fútbol asiático, el diamante por pulir que brillaría en la siguiente década. Sin embargo, la temporada pasada, jugador y club decidieron poner fin a una relación contractual que se extendía hasta 2019 tras una oferta mínima del Hellas Verona: un millón y medio de euros y una opción de recompra para el Barça. Lee se marchó a la Serie A en busca de más minutos de calidad en una de las mejores ligas europeas y, aunque finalmente el equipo italiano rubricó su descenso a Segunda División hace un mes, su buen papel en las filas del Verona le ha dado el billete a su primer Mundial.

Porque Lee figura en la lista de 23 jugadores que facilitó el seleccionador surcoreano Shin Tae-Yong;por lo que, a sus 20 años y tras haber sido internacional en todas las categorías inferiores, el delantero debuta en un Mundial, en el mayor escaparte del mundo del fútbol, con la intención de demostrar lo que se dice de él: que es el mejor de los pujantes valores de Corea del Sur.

Diestro y de rápida conducción Lee estuvo en La Masía desde 2011 hasta 2017 y pronto comenzaron a compararle con Leo Messi. Aunque a diferencia del argentino la perla surcoreana es diestra, las semejanzas entre ambos jugadores radican en su visión técnica del fútbol, con fácil regate y rápida conducción del balón. Desde el extremo izquierda, a Lee le gusta irse hacia el centro para intentar el tiro con rosca que tantas alegrías le ha dado al rosarino y a la afición azulgrana;por no hablar de los maratonianos goles que tanto Lee como Messi dejaron en las categorías inferiores del Barça ante infantiles defensas que sí demostraban la corta edad que tenían. Con todo, Lee se demarca de cualquier comparativa con el cinco veces balón de oro: “Es un honor que me llamen el Messi coreano, pero, personalmente, quiero ser el primer Seung Woo Lee”. Y es que el propio surcoreano es consciente de que su rendimiento en un Mundial, su primera competición al máximo nivel, todavía está en el aire y que le queda mucho por demostrar.