premios 50 Best a los mejores restaurantes

“Celebrar los 50 Best en Bilbao era obvio”

Elena y Juan Mari Arzak degustan uno de los platos servidos ayer en el Banquete de los Chefs celebrado en Atxondo.Foto: Borja Guerrero

Charles Reed, ‘alma mater’ de los premios más prestigiosos de la gastronomía reconoce que fue “fácil” la elección de la sede

Aitziber Atxutegi - Martes, 19 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - Charles Reed, alma materde los prestigiosos premios 50 Best a los mejores restaurantes, lo tiene claro. “Celebrar esta gala en Bilbao era algo obvio”, reconoció ayer. La capital vizcaina se ha convertido en la meca mundial de la gastronomía y los mejores chefs, críticos y gastrónomos pasean estos días por sus calles. El Palacio Euskalduna acoge esta noche la gran gala de entrega de los considerados Oscar de la cocina, que distinguirá a los cincuenta mejores restaurantes de todo el mundo.

Reed, consejero delegado del grupo de comunicación de la revista británica que elabora la lista de los 50 Mejores Restaurantes del Mundo, desgranó ayer cómo se cocinó la elección de Bilbao como sede de esta gran gala. “Hemos celebrado la gala en Nueva York y en Australia, y queríamos volver a Europa”, reveló. Conocedores de los tesoros gastronómicos que atesora Euskadi, con cuatro restaurantes entre los top 50 -Etxebarri, Mugaritz, Arzak y Azurmendi-, en un territorio de apenas dos millones de habitantes, un caso inédito en el mundo, sus ojos se fijaron enseguida en esta pequeña región, sus pintxos, su pilpil, sus txokos o su txakoli. “Es una de las regiones más reconocidas por su comida, su cultura, su hospitalidad... Cuando estábamos debatiendo en equipo dónde celebrar la gala de 2018, vimos que el País Vasco y Bilbao era un lugar obvio para venir. Fue una decisión fácil de tomar”, reconoció. “Vinimos, nos reunimos con los representantes de la Diputación y el resto es historia. Aquí estamos”. La historia es una experiencia única. “Ha sido una elección estupenda: comida increíble, un país increíble, restaurantes en la lista... Era el lugar en el que teníamos que estar”, consideró.

A su lado, en el auditorio del Museo Guggenheim, el diputado general, Unai Rementeria, compartió su “orgullo como vizcaino” por acoger el evento gastronómico más prestigioso del mundo. “Me siento orgulloso de que, entre todos los lugares del mundo, hayan elegido Bizkaia. Hay mucho trabajo detrás de este momento y muchas personas que han creído y se han volcado para que esto tan grande ocurra. Es una oportunidad enorme para Bizkaia que vamos a aprovechar y a disfrutar”. Delante de más de 250 periodistas, críticos gastronómicos e invitados llegados desde los cinco continente -esta gala se podrá leer en inglés, francés alemán o italiano, pero también en japonés, coreano o chino-, Rementeria destacó que “nos apasiona la cocina, cocinar y comer. Y nos ilusiona compartirla, que la disfrutéis y que la disfrute todo el mundo”.

El mismo orgullo mostró el chef Eneko Atxa, 38º puesto con su Azurmendi, de Larrabetzu, no como cocinero, sino como ciudadano. Atxa reconoció que, a lo largo de los últimos días, le han preguntado en repetidas ocasiones qué sensaciones tiene de cara a la lista que se desvela esta noche. “No me siento nervioso”, afirmó, ya que, en esta ocasión, lo importante, tanto para él como para el territorio, es que tantas personas relacionadas con la gastronomía del ámbito internacional vengan “de una tacada”. Por eso, invitó a tratarles “lo mejor posible” y que se lleven una sensación “de cómo somos, de cómo hacemos las cosas”, de forma que, cuando regresen a sus lugares de origen, “escriban de lo que han visto y eso sea un polo atrayente para que luego la gente venga”. En este sentido, admitió que ya se siente “premiado” con el hecho de que esta gran cita de la gastronomía se celebre en Bilbao y que, además de en el sector gastronómico, puede tener también repercusión en otros como el transporte o el comercio. “Cualquier evento, sea gastronómico o de cualquier nivel, es muy enriquecedor para nosotros”, finalizó.

En la rueda de prensa que dio comienzo a la agenda oficial de actos también estuvo presente la chef eslovena Ana Ros, que recibió el premio a la Mejor Cocinera del Mundo en 2017. Su caso es realmente curioso: campeona nacional de esquí, nunca tuvo relación alguna con la cocina -ni siquiera se ha formado profesionalmente- hasta que, junto a su marido, se hicieron cargo del negocio familiar de la familia de él, Hiša Franko. “Me hubiera encantado pertenecer a un país con un orgullo tan fuerte por su gastronomía pero, desgraciadamente, he tenido que luchar mucho”, reconoció la cocinera, originaria de un país “que nunca fue un destino gastronómico;lo hemos tenido que crear”. Solo un dato del ascenso meteórico de su restaurante a raíz de su galardón: la página web pasó de tener 200 visitas diarias a una media de 10.000.

El Museo Guggenheim abrió ayer sus puertas, de forma exclusiva -el lunes es su día de descanso- para acoger el primer acto de la agenda oficial del evento con el arte y la gastronomía como protagonistas. Los chefs Massimo Bottura -segundo mejor del mundo, quien reconoció que, cuando sirve lasaña “no estoy ofreciendo comida, sino emociones- y Alain Passar -duodécimo- mantuvieron un debate con la artista portuguesa Joana Vasconcelos y el arquitecto italiano Giulio Cappellini. Un espectacular cóctel, servido por el Nerua de Josean Alija, y visitas guiadas por la pinacoteca, pusieron la guinda a la jornada.

Ostras y croquetas en Atxondo Para los cocineros, sin embargo, el plato fuerte del día se sirvió a la hora de la cena. A partir de las 19.00 horas, la plaza de Atxondo, donde se ubica el restaurante Etxebarri de Bittor Arginzoniz, los más prestigiosos chefs del mundo se reunieron para hacer lo que más les gusta, cocinar y comer, en el tradicional Chef’s feast. El propio Arginzoniz sirvió el aperitivo, a base de seis entrantes como ostras a la brasa o croquetas de algas, aunque después cada uno ofreció su especialidad, “con la impronta de la brasa y la parrilla. Es una fiesta de la cocina vasca irrepetible que hay que disfrutar”, reconoció el chef del Etxebarri en Radio Euskadi.

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