Túnez 1-2 Inglaterra

Harry Kane emerge entre el sopor

Harry Kane corre a celebrar el 2-1 que dio la victoria a Inglaterra ante Túnez, en el último minuto de partido.

El delantero inglés presenta sus credenciales en el mundial anotando dos goles de puro oportunista, el último cuando el partido tocaba a su fin

Y en esas, con el partido muriéndose de puro tedio, apareció Harry Kane, el gran delantero inglés, uno de los elegidos para la gloria mundialista, y a fe que va por el buen camino. Prácticamente tocó dos balones, no se supo mucho más, pero los metió dentro, que es de lo que se trata en este invento británico que tiene a medio universo abducido.

Julián Goikotxeta - Martes, 19 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

bilbao - El oportunismo de Kane permitió a la rejuvenecida selección inglesa entrar con buen pie en el Mundial en un grupo, el G, donde se puede decir que la suerte está echada. Ya se intuía de antemano, pero la clara victoria de Bélgica ante Panamá y el difuso triunfo de Inglaterra sobre Túnez prácticamente les colocan en los octavos de final.

Kane, la figura del Tottenham y desde hace tiempo en la órbita del Real Madrid, demostró en sus dos goles que es un delantero de pura sangre. Ese tipo de futbolistas intuitivos que presienten el giro de la pelota hasta en las jugadas más difusas. Y así lo demostró cuando anotó el primero, a los once minutos, en una jugada gestada en un saque de esquina donde Stones remató con poderío de cabeza, el portero tunecino literalmente voló para sacar la pelota, pero con tan mala suerte que ésta cayó junto a Kane, que sin dejarla botar la empujó a la red, también de cabeza.

En el segundo, ocurrió tanto de lo mismo. En otro saque de esquina, Harry Maguire cazó al vuelo el balón y también de cabeza lo metió en el corazón del área, donde Kane tan solo lo tuvo que empujar con la frente para solventar el partido y convertirse en el héroe de los pross,con derechoa rivalizar con Cristiano Ronaldo, Lukaku, Diego Costa y ya veremos quién más en la carrera por la eficacia absoluta.

Fue un duro castigo para Túnez, por el momento en el que ocurrió la catástrofe, ya cumplido el minuto 91, con el partido prácticamente terminado y cuando su afición, más numerosa sorprendentemente que la inglesa, con apenas 2.000 hinchas, consecuencia directa de las tensiones políticas entre Reino Unido y Rusia, paladeaba la gesta en la que es su cuarta participación en una Copa del Mundo.

Pese a los esfuerzos de Gareth Southgate en modernizar el juego de Inglaterra, con más balón al suelo y menos pelotazo largo, los goles llegaron apelando a su más rancia tradición: pelota a la olla, y a comérsela. Porque entre uno y otro gol el partido transcurrió sobre un páramo, sobre todo en la segunda mitad, donde la falta de ideas del equipo británico terminaron por acomodar a la escuadra norteafricana, que en apariencia se daba por satisfecha con el empate. Un poco de orden y la correcta circulación del balón parecían suficiente para apaciguar a la selección inglesa, que sin embargo arrancó el encuentro prometiendo otra cosa radicalmente opuesta.

promesas incumplidas Porque los 20 primeros minutos fueron vibrantes. Southgate optó por Sterling como compañero de Kane en ataque, entregó el centrocampista del Liverpool Jordan Henderson el mando de las operaciones y encontró en Alli el bullicio necesario.

Al poco de iniciarse el partido, una apertura a la banda derecha de Henderson acabó en un disparo a bocajarro de Lingard que salvó Hassen a pierna cambiada.

Buen comienzo para un portero que al cuarto de hora tuvo que abandonar el partido entre lágrimas. A la siguiente jugada, Hassen salió a tapar un pase filtrado de Alli y chocó con Young, que le golpeó sin intención en el hombro.

En el saque de esquina posterior realizó aquel paradón ante Stones que de tan poco le sirvió, ya que ahí estaba Kane listo para anotar el primer gol.

Hassen fue sustituido por Ben Mustapha, el guardameta del Al Shabab saudí e hincha del Real Madrid, según se pudo comprobar cuado se acomodó las espinilleras mientras se subía las medias.

El emblema merengue al parecer le dio suerte, porque supo atajar casi todo lo que se le vino encima. Los ingleses estaban tan seguros de su jerarquía que se trocó en exceso de confianza, y del exceso de confianza casi se llega al disgusto en una pérdida de Maguire que no supo aprovechar Badri. Tampoco lo supo hacer Lingard, en el bando inglés, con al menos cuatro llegadas que no supo transformar en ese gol que sirviera para cerrar el partido.

Calientes aún están las experiencias de Argentina ante Islandia, Brasil frente a Suiza y Alemania, que perdió contra México. Y todo parecía indicar que Inglaterra se iba a unir al pelotón de los ilustres sorprendidos cuando Walker, el lateral derecho del City a quien Southgate puso de central en una defensa de tres, cometió un penalti de lo más absurdo.

Ben Youssef, el designado por Nabil Maaloul, el seleccionador de Túnez, para suplir la baja por lesión de Yousef Msaki, el mejor del equipo, porfió en una jugada con Walker, quien no tuvo otra ocurrencia que quitárselo de encima con un bofetón. El árbitro colombiano Wilmar Roldán no dudó ni un instante, señaló la pena máxima y Sassi batió con cierto suspense a Pickford, metiendo el partido en una nueva dimensión.

La reacción inglesa no hizo esperar, pero entre fallo y fallo se fue diluyendo y cuando más tenía asumida su impotencia apareció Kane.

LA FICHA DEL PARTIDO

TÚNEZ: Hassen (Min. 14, Ben Mustapha);Bronn, S. Ben Youssef, Meriah, Ali Maaloul;Skhiri, Sassi, Sliti (Min. 73, Ben Amor), Badri;Khazri y F.Ben Youssef.

INGLATERRA: Pickford;Walker, Stones, Maguire, Trippier;Lingard, Henderson, Alli (Min. 80, Loftus Cheek), Young;Sterling (Min. 68, Rashford) y Kane.

Goles: 1-0: Min. 11;Kane. 1-1: Min. 35: Sassi de penalti. 2-1: Min. 91;Kane.

Árbitro: Wilmar Roldán (Colombia). Amonestó en el min.35 a Walker.

Incidencias: Partido de la segunda jornada del Grupo G jugado en el estadio Volgogrado Arena, en Volgogrado, ante 41.064 personas.

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