Mesa de Redacción

La última digestión

Por Susana M. Oxinalde - Martes, 19 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

HAY mucho de fast food en el milagro de Valencia, en el naufragio en tierra de 630 personas, desembarcando en medio de un misericordioso Gran Hermano, como cuando nos atravesó la foto de Aylan, muerto en la costa de Turquía aquel verano de 2016 y después cayó en un olvido más profundo que el Mare Nostrum. Ha sido este otro asalto a nuestras conciencias, el del guiño humanitario y acogedor, con sus buenas intenciones que empapelan los infiernos, su humanidad decretada, con la distancia de Salvini y del severo “mételos en tu casa”. El nuevo Gobierno ha acometido un gesto de decencia, pero sería bueno que todos los que hemos mirado esta travesía en directo hasta llegar a tierra pensáramos qué será de ellos en un mes, dos meses, un año. A Aylan Kurdi, 3 añitos, boca abajo en la arena, lo digerimos malamente aquel septiembre pero lo hicimos muy rápido, igual que la tragedia de Lampedusa, los niños sin nombre muertos en Siria, los cientos de ahogados. Todo son compromisos dando aroma a Europa y gobiernos mostrando la mano o la espalda a este regusto de comida rápida porque quién sabe cuánto nos durará la última digestión frente a los más de mil subsaharianos que han llegado a las costas de Andalucía en dos días, casi el doble que los protagonistas de la bienvenida televisada en el puerto de Valencia. Es una cuestión de digestión, pero hay comidas tan invisibles que no nos llegan a la boca.

susana.martin@deia.com