Historias de... donantes con arantza, teodoro, víctor, ibon y marian

Bilbao es RH positivo

Arantza González, Teodoro Renedo, Víctor Manso, Ibon Latatu y Marian Arnaiz.Fotografía Borja Guerrero

Pese a la gasa y el esparadrapo, Teodoro pasa desapercibido por el centro de Bilbao. Aunque nadie le conozca, muchos le deben todo porque lleva casi tres décadas regalando vida

Por Concha Lago - Miércoles, 20 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

ES mediodía y Teodoro Renedo sale de la unidad móvil satisfecho. Por el autobús de la vida han pasado ya desde las 9.15 de la mañana 16 donantes. Otros dos han sido rechazadas por no ser aptos. “Hoy hemos tenido chavales de 18 años y señores de 64, y en medio, todo el abanico de edades”, indica el doctor Eduardo Etxebarria. Renedo, es el veterano. “Soy donante habitual, solo he fallado alguna vez que tenía la tensión muy baja, pero como acabo de cumplir los 64 años he preguntado si todavía podía donar por la edad”. Entre los descartes, alguna chica que no daba el peso: cincuenta kilos, el mínimo exigido. “Les preguntas cuánto pesan y dicen pues andaré por ahí, pero luego suben a la báscula, y vestidas y todo, apenas alcanzan los 51”, aclara Etxebarria. Hasta los donostiarras dejan su sangre en Bilbao. Lo acaba de hacer Manu, de paso en la capital vizcaina para hacer unas gestiones. Ibon Latatu es el conductor del vehículo rojiblanco. “Hay tres unidades. Un mes estoy con la A;otro, con la B, y otro, con la C. Lo normal es que todo el equipo rote, tanto médico como enfermeros. Vamos allá donde se necesita pero andamos por toda Bizkaia”, explica.

Y es que ¿quién no ha visto este autobús en la Plaza Circular? Es la localización donde aparcan más días. “Es que por aquí pasa todo tipo de gente y sobre todo es dónde conseguimos más donantes nuevos. En los pueblos acuden más los habituales, pero este es un punto de captación importantísimo”, apunta la enfermera Aran-tza González, con veinte años de experiencia. El rojo Bilbao tiene RH positivo porque el grupo sanguíneo más habitual que se extrae junto a la estatua del fundador de la villa es el A+ seguido del 0+. Lo confirma Marian Arnaiz, otra profesional sanitaria que lo sabe todo de la sangre. Y lo ratifica Víctor Manso que organiza los desplazamientos de las unidades móviles por Bizkaia. “Este mes todavía mantenemos un nivel de donaciones bastante estable porque aún contamos con la colaboración de empresas, de algún centro de estudios... El bajón viene a partir del 15 de julio con una caída en picado hasta septiembre. Entonces nos las vemos y deseamos para mantener los stocks de sangre que necesitan los hospitales”.

Iñigo Salaverri, responsable de promoción del Centro Vasco de Transfusiones, argumenta el llamamiento. “Necesitamos que antes de irnos de vacaciones, todo aquel que pueda nos deje su sangre para tener un verano holgado de reservas porque también en julio y agosto hay operaciones y siguen produciéndose desgraciadamente accidentes. Nos falta relevo generacional. Tenemos gente muy fiel pero se necesita recambio y sensibilizar a la población de que la donación es vital”. “Dicen que un gato tiene siete vidas, pero nosotros tenemos todas las que podamos repartir. Habrá algunos que tengan hasta cien porque una bolsa de sangre da mucha vida”, se desgañita en la concienciación.

Marian Arnaiz aclara que acude mucha gente joven a donar pero no son suficientes. “Las chicas podemos donar tres veces al año, ellos pueden hacerlo hasta cuatro, pero siempre sacamos la misma cantidad, 450 mililitros por bolsa”, especifica. Sin embargo, el calendario juega en su contra. “Cada componente de la sangre tiene una caducidad diferente. Las plaquetas caducan en cinco días, hay que usarlas muy rápido. El plasma se puede congelar y puede durar hasta un año, los hematíes sirven 42 días”, precisa González.

El doctor Etxebarria marca otras pautas sanitarias imprescindibles. “Si los donantes han estado en determinados países, deben esperar 28 días o cuatro meses, si por ejemplo han estado en zonas de malaria. También en el caso del zika o el dengue, se excluye al voluntario un mes. Con el virus del Nilo hay que esperar también treinta días. Además, el donante puede ser rechazado si está tomando algún tratamiento concreto o ha sufrido alguna intervención”.

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