El ala oeste

Carambolas

Por Estíbaliz Ruiz de Azua - Miércoles, 20 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

FUE una decisión tonta, un momento de incertidumbre, un impulso incontrolado. Quizás una osadía o puede que un descarte porque no quedaba otro remedio. Algunos dirán que fue la casualidad otros el destino, pero para unos y para otros ese momento lo cambió todo.

Qué habría pasado, se pregunta. Qué habría ocurrido si no se hubieran producido todas esas coincidencias. Si no se hubieran enlazado una tras otra esas situaciones. Qué habría ocurrido si el portero rival no hubiera tenido una tarde tan desafortunada, si él y los suyos no se hubieran llevado su tercera Liga de Campeones consecutiva. Si no le hubiera dado por pensar que el equipo necesitaba un recambio y nuevas ideas, si no hubiera presentado su dimisión como entrenador. Si la directiva del club no se hubiera visto obligada a buscar un recambio de urgencia, si el elegido se lo hubiera contado a quien tenía que habérselo contado, si a su todavía jefe no le hubiera dado un arrebato de ceses fulminantes.

Dónde estarían hoy, se preguntan. Qué habría sido de ellos si no se hubiera hecho pública aquella sentencia sobre corrupción, si no hubiera sido condenado todo el partido, si su presidente no hubiera quedado en entredicho. Si no se hubiera presentado la moción de censura, si buena parte de la oposición no se hubiera puesto de acuerdo, si no hubiera llegado un nuevo ejecutivo. Si todo esto no hubiera ocurrido, ¿dónde estarían ellos, que fueron rescatados de la mar cuando ya habían perdido toda esperanza?

Hasta en los momentos más inoportunos de una vida hace falta un poco de suerte. Tomar una decisión supone elegir y también renunciar a transitar por esos otros caminos que no sabemos a dónde nos podrían llevar. Supone asumir las consecuencias, pero para ello hay que estar en el lugar adecuado en el momento oportuno. Puede parecer azar, puede ser suerte. Una suerte que se gana trabajándola.

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