Mesa de Redacción

Contando corderitos

Por J. C. Ibarra - Miércoles, 20 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dormirá seguramente a pierna suelta tras haber contado migrantes que van saltando la valla fronteriza entre su país y México, para ser detenidos cual corderitos por su policía. En las noches que le cuesta un poco más conciliar el sueño, el magnate al que el poder y el dinero le salen por las orejas, redoblará la dosis del relajante recuento e irá sumando uno tras otro a los niños que son separados de sus padres tras entrar ilegalmente en su país, enviando a los segundos a prisión y a los primeros, como no pueden ser detenidos, a un calvario de dolor y lágrimas. Es posible, incluso, que para sentirse más a gusto consigo mismo, arrebujado entre sábanas de blanco satén, recuerde la frase del vicepresidente italiano Matteo Salvini: “No metería nunca a mi hija en una lancha que pueda hundirse”. Para estos grandes estadistas, los padres que embarcan a sus hijos en un viaje hacia un futuro más humano que el del hambre y la guerra son unos inconscientes;da lo mismo que lo hagan en una inestable embarcación en el Mediterráneo o en un peligroso cruce de frontera en el norte de América. ¿A qué padre se le ocurriría meter a su hija en una barca que se puede hundir o en una caminata que acaba en la separación abrupta de sus hijos? Esa pregunta encierra la explicación a todo este drama: huyen de algo más terrible que ese riesgo al que se exponen. Trump, Salvini y muchos otros lo saben, pero siguen durmiendo a pierna suelta.