vida laboral y familiar

“Ningún plan nos libra de correr todo el día”

Pili, Ainara y Ainhoa, ayer con alguno de sus retoños, intercambiaron impresiones en un céntrico parque bilbaino. (Fotos: Borja López)

Amas y Aitas no confían en la tutela de la administración y dicen que solo se apañan a base del esfuerzo personal

Un reportaje de Concha Lago - Miércoles, 20 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

A pie de calle, las políticas de apoyo a la familia suenan a una canción manida, a una quimera de difícil traslación al día a día de miles de amatxus y aitatxus que se multiplican para poder llegar a todo. Lo comprobamos con varios de ellos que coinciden en los ímprobos esfuerzos que realizan para conciliar la vida laboral y familiar. Una manera recurrente de apañarse para muchas es la reducción de jornada. Es el caso de Pili que está cuidando en un céntrico parque bilbaino a sus dos preciosidades, Oihane y Aizea. “Me arreglo como puedo. Salgo corriendo de trabajar, como a todo correr y recojo a las dos. Y en vacaciones pues tiro de aitites, si no de guardería, de extraescolares, campamentos de verano y así andamos...”.

Ainhoa cuenta básicamente las mismas peripecias entre vigilancia y vigilancia de sus hijos. “Como son todavía muy peques también me pedí otra reducción de jornada, con muchas dificultades, la principal la de estar pendiente de ellos todo el rato. No confío mucho en los planes institucionales porque el día a día es otra cuestión muy distinta y muy fastidiada”.

Hay quien reconoce tenerlo más fácil. Es el caso de Ainara con una txiki de cuatro años y un pequeñajo de tres meses, Jurgi. “Yo soy profesora, trabajo en Educación y entonces mis horarios son más compatibles, porque tengo las mismas vacaciones que ellos”. Sin embargo, ella no va a ser de las que aumenten la tasa de natalidad porque se ha plantado. “Yo creo que en la caída de nacimientos, el poder adquisitivo es un factor decisivo. Tener un hijo cuesta dinero y si al final solo tienes un ingreso o dos sueldos pequeños... se hace complicado. Hay que pagar guarderías, alimentación y todos los gastos que conlleva un niño”, comenta.

La lista de agravios de Javier, con familia numerosa, es bastante más amplia. Este padre de tres criaturas, la mayor de once años, el segundo de seis años y el más chiquitín de un mes y once días -prefiere no dar nombres “no sea que la amatxu se mosquee”- es un autónomo que hace filigranas con el tiempo. “Hoy (por ayer) estoy en el parque a media tarde porque mi mujer ha pasado muy mala noche y para que descanse un rato, pero esto es a costa de hacer horario intensivo. No he comido y cuando ella venga a relevarme me iré a trabajar hasta las 21.30 o 22 horas. En su caso, ella está de baja y no sabemos en qué condiciones la mantendrán en su puesto cuando regrese”.

Coste Sin embargo, como autónomo también considera la perspectiva empresarial. “Desde el punto de vista, por ejemplo, de un comerciante de Bilbao, es muy costoso para una pequeña empresa familiar mantener varias personas que cojan una baja por maternidad o paternidad prácticamente a la vez”. “Y de cara a las familias es complicado por los horarios que imponen. Me acuerdo que incluso se planteó que el Gobierno vasco quería que todos los escolares salieran a la misma hora... las cuatro y media. ¿Quién puede estar en casa a esa hora para atenderles”. “La solución no sé si pasa por ayudar económicamente a la familia o que si la empresa tiene que contratar sustitutos se bonifique. Alguna fórmula habría que encontrar”, resuelve.

Admitiendo su caos doméstico, Javier asegura no conocer los planes institucionales de política familiar, pero tiene claro que las vacaciones escolares machacan a los padres. “Tiramos de familiares, contratamos cuidadores o nos arreglamos con colonias de verano que te salen tan caras como irte a Salou un mes”. “Las guarderías tampoco son baratas. La guardería municipal no es igual a gratis. Yo me voy a ahorrar 60 euros con respecto a una privada. Ya sé que han aumentado las plazas, pero todavía recuerdo las colas que tuvimos que hacer para conseguir meter a la mayor”, explica resignado.

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