Ainhoa Arteta soprano

“Me encanta volver al Arriaga: en Bilbao me siento la niña mimada, querida y respetada”

La soprano, durante un momento del ensayo del concierto escenificado ‘I hate music’.Foto: Borja Guerrero

Arteta vive una de sus mejores etapas personales y profesionales. Hoy y el sábado cierra la temporada del Arriaga con un concierto especial dedicado a Bernstein

Maite Redondo - Jueves, 21 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Bilbao - Ainhoa Arteta (Tolosa, 1964) jamás había oído hablar de ópera cuando su padre le regaló a los seis años un vinilo de Maria Callas cantando Carmen. A raíz de aquello empezó a pensar que tenía una predisposición emocional al canto.

Desde entonces, la soprano vasca se ha subido a los principales escenarios del mundo. Hoy y este sábado día 23, pondrá el broche de oro a la temporada del Arriaga con I hate music, un concierto escenificado para rendir homenaje a Leonard Bernstein, uno de los grandes genios musicales del siglo XX, de cuyo nacimiento se cumplirán 100 años el próximo 25 de agosto.

Bajo la dirección de Karl-Heinz Steffens, destaca en esta producción del teatro bilbaino la participación de los pianistas Michael Friedlander y Rubén Fernández Aguirre. Acompañarán, además, a la soprano guipuzcoana la Bilbao Orkestra Sinfonikoa (BOS) y la Coral de Bilbao.

Van a montar en el escenario una fiesta neoyorquina de los años 70 con la música de Bernstein como anfitriona.

-El espectáculo abrirá las puertas del piso de este genial compositor y cuenta con elementos adicionales como los audiovisuales creados por Sergio Verde o el diseño de luces de Michael Bauer... Pero la familia de Bernstein cuida mucho que la música sea la principal protagonista. No quiere que el público se distraiga del contenido musical, para que se pueda disfrutar de todos los sonidos y de la variedad de su música.

Una música muy transgresora, como lo fue el compositor...

-Es un concierto muy complicado, pero es un reto para mí y para todos, para los intérpretes porque Bernstein es un compositor transgresor y su música, aunque a veces parece fácil, es tremendamente difícil de interpretar, tiene una gran dificultad de ejecución. Incluso las canciones infantiles poseen una dificultad vocal, musical y rítmica muy grande. Además los textos son muy profundos. Y luego están las canciones de amor. Nunca he cantado canciones de amor con más profundidad en mi vida.

Bernstein murió en el 90, antes de su llegada a Nueva York. No tuvo oportunidad de conocerle.

-Llegue en el 98, no coincidí con él, pero siempre que oigo su música me viene a la mente la ciudad de Nueva York. Su música está impregnada del espíritu de esa ciudad. Destila algo del caos que tiene, dentro del orden que tiene ese caos. Solo se puede explicar cuando se siente y se vive en la ciudad. Su mundo musical estuvo influido por su origen judío, por la cultura hebrea, que tiene que ver mucho con el el trabajo, con el tesón... He aprendido mucho con ellos en Nueva York. Les estoy eternamente agradecida, me han imprimido una manera de ver la música totalmente diferente a la que yo tenía.

El concierto tiene un título muy peculiar: ‘I hate music’ (Odio la música).

-Es el título de una canción infantil de Bernstein. Cuando la oí entendí perfectamente el título de la canción. Habla de una niña, que como mi hija, dice que odia la música, pero le encanta cantar. Mi hija, por ejemplo, odia venir al teatro, todos esos señores vestidos de negro, el show business y sin embargo, le encanta interpretar. Creo que a muchos adultos les pasa lo mismo, pero les cuesta decir la verdad, algo que no les ocurre a los niños. En realidad, es lo que nos pasa a los músicos, toda esta parafernalia que se monta es lo que menos nos preocupa. Lo que nos importa es cuando subimos al escenario e interpretamos la música. De eso va la canción, el ciclo, y el concierto porque creo que ahí estaba el espíritu de Bernstein, le volvía loco la música, pero despreciaba el business que hay en torno a ella. Muchas veces prevalece eso frente a la interpretación y eso fastidia.

He leído que su hija Sarah canta muy bien. Incluso que se subió el verano pasado a un escenario en Sevilla para cantar con usted y su padre, su exmarido el barítono norteamericano Dwayne Croft. ¿Le gustaría que se dedicase al mundo lírico?

-No es cuestión de que me guste o no, lo tendrá que elegir ella, pero no creo que vaya a dedicarse a esta profesión. Primero, porque le encanta cantar, pero no quiere saber nada de la ópera, prefiere más el jazz, Siempre digo que la sombra del glamur es muy alargada, ella vive mis ausencias, mis ensayos.... Detrás de ese glamur, hay muchas horas de ensayo, muchos viajes fuera de casa... Mis hijos no quieren este mundo ni regalado. Sarah va a ir a la universidad, a estudiar psicología.

Ha comentado que está pensando en publicar su biografía...

-Llevo tiempo pensándolo, de hecho ya he elegido la escritora, pero lo que necesito es buscar tiempo para sentarme con ella. Pero no quiero que sea una biografía al uso, sino que ayude, que inspire, una vivencia que pueda ayudar a mucha gente. que no sea solo mi historia, pero que inspire a que la gente siga adelante, hagan lo que hagan, no solo en el mundo de la lírica. En la vida hay que tomar las cosas como vienen.

Este año cierra la programación del Arriaga y abre el 20 de octubre la temporada de ABAO con ‘La Bohème’.

-En Bilbao me siento la niña mimada, lo digo con la voz muy alta, los vizcainos me adoran, me siento muy bien tratada, muy querida, y muy considerada. No puedo pedir más. Además, tengo familia vizcaina por parte de aita.

Se subirá al escenario de Euskalduna para dar vida a Mimi . Precisamente, con el papel que debutó en el Metropolitan de Nueva York en 2008.

-Hace mucho tiempo que no he cantado Mimi y tengo curiosidad por ver cómo va a ser la Mimi de ahora, después de hacer las grandísimas heroínas que estoy haciendo. No deja de ser un papel más de la opera La Bohème, que considero que es una ópera coral. Tengo ganas de ver cómo ha evolucionado mi voz en este personaje.

Siempre con Puccini, su compositor fetiche.

-En realidad, es como si a mi voz le gustara Puccini. Estoy a gusto con él, me encuentro cómoda, estamos a gusto. Es como me hubiera montado en un coche que conduzco a gusto.

Todas las críticas opinan que está en su mejor momento...

-Como dice mi tía estoy como el Fundador(ja, ja, ja...). La verdad es que me encuentro mejor que nunca. He ganado no solo a nivel vocal, sino también en técnica... Son muchos años de profesión y todo suma. Ahora mismo salgo al escenario a disfrutar, a pasarlo bien, y a cantar el rol que quiero y puedo. Además, estoy rodeada siempre de gente que me quiere y me cuida y creo que eso ayuda mucho.

Y para los próximos meses, ¿cómo tiene su agenda?

-En agosto, me voy a coger unos días de vacaciones. Lo he tomado ya como norma. Luego en el otoño, estaré haciendo Katiuska y luego me meto de lleno con Madama Buterfly,con la que voy a debutar en el Liceo. Va a ser un gran reto para mí. No solo vocal, sino también actoral. Es mi rol para el año que viene. Y, por supuesto, voy a hacer Tosca, Adriana Lecouvreur...

¿Le queda algo por conseguir?

-Sinceramente, me encantaría seguir cantando los próximos 10 o 15 años, me gustaría pasar al mundo de la docencia si puedo, que ya estoy en ello. Tengo muy claro que siempre voy a estar vinculada al mundo del canto. Y tener una vida saludable, rodeada de los míos. Mi voz está estupendamente, canto cosas maravillosas que me gustan... A tener salud, a no arruinarme, lógicamente, y poder vivir una vida sin grandes lujos, cómoda, una vida rodeada de mis hijos, mi familia y de mis nietos cuando los tenga. No aspiro a más.

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