“Los clientes y los camareros redujimos y cacheamos al ladrón que arrebató un móvil”

Clientes y camareros evitan el robo el miércoles.Foto: V. Montes

La Ertzaintza llevó esposado el miércoles a un joven que presuntamente robó el móvil a una mujer

Viernes, 22 de Junio de 2018 - Actualizado a las 07:57h.

Bilbao - Todo fue rápido. Apenas hubo tiempo de reacción. Una mujer que se encontraba sentada en una de las terrazas de la Plaza Nueva comenzó a gritar cuando se percató que le habían arrebatado el móvil. A partir de ahí comenzó la persecución de uno de los cacos, protagonizada por los clientes y los responsables de diferentes locales ubicados en la céntrica plaza. “Fue muy violento”, apunta Txerra responsable de una pastelería artesanal. “Vimos mucho barullo y la gente se levantó para ir a por el caco”, cuentan.

Alina, encargada del Víctor Montes, presenció toda la escena. “Fue horroroso. La mujer estaba sentada en la terraza del Plaza Nueva cuando le robaron el móvil. Le dio un ataque de nervios. Empezó a gritar”, cuenta.

Trabajan entre dos: uno arrebata el móvil y se lo entrega al otro para evitar ser cazados. Sin embargo, el miércoles la jugada les salió mal. Los clientes de los bares y los hosteleros que se encontraban en la Plaza Nueva ese día por la tarde no dudaron en salir a la captura del joven que se había hecho con el móvil de la mujer. De película. “Los clientes y los camareros redujimos y cacheamos al ladrón;fue violento, pero estamos tan hartos que no tuvimos tiempo ni de pensar”, dice Alina. Desde la cámara de vigilancia del Víctor Montes se capta la escena en la que se puede ver cómo el presunto caco es reducido por varias personas bajo los arcos de la Plaza Nueva. “Hemos pasado las grabaciones a la Policía. Tenemos sus caras y sus robos grabados”, añaden.

Estando el joven en el suelo, llegó la Ertzaintza y se lo llevó esposado. “A ver cuánto tardamos en volver a verlos por aquí”, dice Txerra. De hecho, ese mismo joven ya ha protagonizado otros tanto hurtos ante la mirada de hosteleros. “Le tenemos fichado y sus caras están grabadas en las cámaras. ¿Qué más pruebas hay que tener para que les metan en la cárcel?”, plantean los hosteleros.

En esta ocasión la mujer recuperó su móvil. “Cuando vio que la gente le seguía tiró el móvil, son muy listos. Se las saben todas”, añade Alina. Patricia, una bilbaina que potea en la Plaza Nueva, no tuvo tan buena suerte. “Fui tonta. Dejé el bolso en el suelo y para cuando me di cuenta ya me lo habían levantado. Fue en un segundo, suficiente para dejarme sin documentación... No llevaba mucho dinero, pero el disgusto no te lo quita nadie”, explicó la mujer.

Xabier, camarero del Zaharra, confiesa estar harto de la situación. Este profesional solicita una mayor protección para los clientes y para los trabajadores de las zonas donde hay una mayor afluencia de turistas. “Si estamos vendiendo una ciudad de servicios debemos incrementar la vigilancia de zonas como la Plaza Nueva”, añade.

Si no roban en las terrazas, los cacos aprovechan que los camareros están atendiendo a los clientes para entrar y robar en los locales. “Hace una semanas a dos camareras les quitaron el móvil y el bolso. Les da todo igual. No les importa nada. A ver hasta dónde llega esta situación”, dice. - S. Atutxa

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