La última misa del padre Beperet

El sacerdote se jubila tras la eucaristía de este domingo después de 48 años y 8 meses en Orozko Estudió en el seminario de Derio aunque lo dejó dos años para reflexionar sobre su vocación

Susana Martín - Viernes, 22 de Junio de 2018 - Actualizado a las 07:57h.

Orozko - No quiere ningún tipo de homenaje. Solo “dar las gracias” a toda la comunidad cristiana y al pueblo de Orozko al que ha servido con humildad y humanidad durante casi medio siglo. El padre José Luis Beperet se jubila. Cuelga los hábitos el domingo, tras el oficio, a las 11.30 horas, de su última misa en la parroquia de San Juan Bautista, en el barrio de Zubiaur. A partir de ese momento, el segundo municipio más grande de Bizkaia, con 103 kilómetros cuadrados de extensión y 16 templos religiosos en pie -5 parroquias y 11 ermitas- se queda, por primera vez en siglos, sin cura residiendo entre sus feligreses.

Para ellos, va a ser una situación nueva “a la que, quizá, va a costar un poco acostumbrase” pero Beperet quiere restarle importancia. “Pertenezco a la Unidad Pastoral San Miguel-Orozko que atiende también a las localidades de Zarátamo, Arrigorriaga, Ugao-Miraballes, Zeberio, Arrankudiaga-Zollo y Arakaldo y que está atendida por 3 sacerdotes, un diácono y seglares que actúan como responsables laicos de cinco áreas: Cáritas, Familia, Infancia, Juventud y Liturgia”, explica. Tras su jubilación quedarán solo dos párrocos en activo para todo ese espacio geográfico. “Va a ser algo más restringido pero se seguirán oficiando misas en los mismos lugares que hasta ahora, es decir, en Olarte, San Martín, San Juan y San Isidro de Arbaiza”, precisa, y en caso de “ausencia de sacerdote o presbítero y, a la espera de cuando venga, los cristianos se pueden reunir para celebrar el Día del Señor”, recita.

Así va a ocurrir en Orozko gracias a un grupo de seglares que, tal y como vienen haciendo desde hace dos décadas, puede reunirse a celebrar la festividad católica. “No es una eucaristía, porque no pueden hacer la consagración, pero es muy importante para mantener la fe y la conciencia como colectivo cristiano”, apunta. Beperet espera que los orozkoarras “se vayan, poco a poco, amoldando” a esta nueva forma de funcionar. “Hay que ser realistas. Ha disminuido notablemente el número de sacerdotes y eso influye. Cuando yo llegué, aquí estábamos cuatro y ahora se van a quedar dos para toda la Unidad Pastoral San Miguel-Orozko. Pero no todo tiene que estar en manos del cura. La labor cristiana no tiene que estar absorbida por unas pocas personas. A todos nos compete dar testimonio del testamento”, señala.

48 años y 8 meses José Luis Beperet, de padres navarros, nació el 21 de marzo de 1943 en el barrio bilbaino de Solokoetxe. Su vocación sacerdotal no surgió “de un día para otro” sino que tuvo su raíz “en torno al ambiente religioso familiar” en el que se educó “y a través de circunstancias humanas sencillas y normales”. Estudió en el seminario de Derio aunque lo abandonó durante dos años, tiempo que dedicó a reflexionar y a madurar sobre su futuro mientras trabajó “en una empresa de Portugalete y en la Industrial Orfebrera de Mazarredo”, recuerda. A su vuelta al seminario ya lo tenía claro y tras retomar y concluir su formación se ordenó sacerdote un 18 de octubre de 1969 “y diez días más tarde llegué a Orozko, el que ha sido mi primer y único destino”. Y ahora que se jubila, espera que le recuerden como un párroco “humano, cercano con la gente y que les ha ayudado y acompañado siempre”.