“Están muy bien para el verano”

María, Luis y María, en una terraza de la calle Diputación.Foto: Jose Mari Martínez

Usuarios de las terrazas de Bilbao se muestran encantados de los espacios al aire libre, sobre todo los fumadores

Un reportaje de José Basurto - Viernes, 22 de Junio de 2018 - Actualizado a las 07:57h.

PAULA Martínez, Luis Ugarte y María Menéndez son tres jóvenes estudiantes de ADE de Sarriko que habitualmente utilizan la terraza de un histórico bar que hay en la calle Diputación, frente a la Biblioteca Foral. “Siempre que venimos a estudiar, y ahora estamos en época de exámenes, solemos hacer una parada a media mañana para tomar algo aquí”. Lo dicen desde el interior de la terraza mientras dan cuenta de un apetitoso pintxo de tortilla y hablan de sus cosas, que no dejan de estar relacionadas con las materias que les quedan pendientes. “Hasta la primera semana de julio vamos a tener que venir por aquí”, dicen los tres. Pero nuestra pregunta no va sobre contabilidad ni marketing empresarial sino sobre las terrazas. “¿Qué os parece la proliferación de terrazas en Bilbao?”. “Están muy bien”, contesta Paula, “sobre todo las terrazas en las zonas peatonales porque en verano, cuando hace calor no puedes estar metido en un bar”. ¿Y las terrazas que están en plena calle, quitando espacio a los viandantes?. “En esos casos el Ayuntamiento tendrá que regularlo porque puede haber problemas”, contesta Paula. “Para mí, el problema”, comenta Luis, “es que si en las calles pequeñas van a quitar las mesas que tienen en la calle para apoyar las bebidas, a ver dónde dejan los vasos, ¿encima de los coches?, eso es peor”. Los tres están encantados de que haya veladores como los que abundan en la zona próxima a la Diputación o en la calle Ledesma. “Lo de las terrazas es una idea estupenda”, dice María. “Además”, apunta Luis, “si quitan las terrazas a ver quién entra en los bares, que estarían a tope”. En ese caso, este joven estudiante está convencido de que “la gente va a seguir saliendo fuera del bar, por eso es mejor que estén todos sentados en las terrazas, antes que dentro y de pie”. Antes de volver a sus puestos de estudio en la biblioteca, los tres están convencidos de que “lo mejor para Bilbao es que haya muchas terrazas”.

Lo mismo piensan Jon y Rosa, un matrimonio de jubilados que acaba de pedir un par de cafés en una pequeña terraza de la calle Alameda Urquijo, cerca de Azkuna Zentroa. “Para nosotros fue la salvación porque fumamos, ¡qué le vamos a hacer!”, dicen. “Antes, nosotros”, prosigue la pareja , “teníamos que salir a la calle a fumar cuando íbamos a tomar algo con los amigos, y sin embargo, ahora podemos estar tranquilamente”. “Y encima, con las calefacciones que han puesto, se puede estar muy bien hasta en invierno”, puntualiza Rosa. En cuanto a los problemas que pueden causar las terrazas en calles estrechas como en la que están, donde apenas hay espacio para caminar, Jon cree que la solución pasaría por “hacer más grandes las aceras”. “Yo propondría al Ayuntamiento que haga las calles más anchas a costa de quitar sitio a los coches”, afirma Rosa, “porque para moverse por Bilbao ya está el metro y Bilbobus, que funcionan muy bien”. Lo que no les importa a Jon y Rosa es la poca intimidad que ofrece una terraza de pequeñas dimensiones en una calle pequeña. “Tiene sus ventajas y sus inconvenientes”, dice Rosa, “pero prefiero que sean terrazas pequeñas ya que hay menos bullicio”.

Llegada la hora del aperitivo para los locales y de la comida para los extranjeros , la calle Ledesma se convierte en un hervidero de gente. Iñaki, Juanjo, Aitziber y Javier son cuatro compañeros de trabajo que aprovechan las horas centrales del día para tomar “un piscolabis” antes de ir a comer y volver al currelo. “Trabajamos en una empresa que todavía no sabe lo que es la jornada continuada”, dice con sorna uno de ellos, “así que nos lo tomamos con calma”. “Un blanquito y a casa”, dicen. Ellos están encantados con las terrazas, aunque reconocen que “han transformado esta calle”.

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