Asier de la Iglesia Jugador de Baloncesto

“Nadie sabe cómo va a estar dentro de tres años”

Asier de la Iglesia, que debutó en la ACB teniendo esclerosis múltiple, da hoy una charla en el Campus Non Stop de Getxo para transmitir su mensaje y su lucha para ayudar a la investigación

Una entrevista de Jokin Victoria de Lecea - Domingo, 24 de Junio de 2018 - Actualizado a las 08:38h.

bilbao - ¿Qué mensaje tratará de transmitir en la charla de hoy?

-No estoy centrado en algo concreto. Lo que quiero transmitir es que el que es feliz, no lo es porque tenga una vida maravillosa, es porque se centra en las cosas buenas y no en las malas, porque intenta superarse a sí mismo y vive el día a día.

Esa manera de vida la lleva a rajatabla, tampoco es una persona que acostumbre a quejarse.

-Si quiero centrarme en las cosas que tengo mal, tengo para estar cinco minutos quejándome. No me sirve de nada. No me quejo porque tengo muchas cosas bien. Hay cosas de mi cuerpo que funcionan bien y me centro en ellas. Mi pierna derecha falla, no siento las manos, con mi ojo derecho veo mal… si me hubiera centrado en eso, no jugaría a basket. He mirado qué cosas hago bien y he decidido que puedo seguir haciendo una vida normal.

Sigue jugando a baloncesto y lo hace en EBA, promediando casi 30 puntos de valoración. ¿No se conforma con jugar a un nivel más modesto?

-Juego porque me gusta, soy competitivo y estuve cuatro años en Autonómica porque no me llamó nadie, no me querían porque tengo esclerosis múltiple. Si me hubieran llamado, hubiera ido, ya que tenía muchas ganas de jugar. El Ordizia subió y me llamó. Lo que no sabía era que iba a hacer 29 de valoración por partido. Me encontraba bien y quería ser importante, pero no me esperaba jugar tan bien. Aunque a día de hoy tampoco tengo equipo.

¿Cómo le surgió la posibilidad de fichar por el Gipuzkoa Basket?

-En diciembre hable con Porfi Fisac para hacer un evento o unas rifas y me dijo que si quería que me fichaba, que necesitaban siempre gente. Le dije que no porque no estoy para hacer seis u ocho entrenamientos semanales. Además estaba en el Ordizia y no quería dejarles colgados.

Pero al final terminó diciendo que sí.

-Nosotros acabábamos antes y coincidió que quedaban tres partidos fuera y uno en casa. Lo bonito era hacerlo en casa. Podía haber jugado las tres últimas jornadas, pero no tenía tiempo. Al trabajar tuve que hacer carambolas, levantarme a las cuatro de la mañana para trabajar y luego ir al entrenamiento. Una semana aguanté, pero más no podía. Jugué esa semana y ya está.

¿Fue un sueño debutar en la ACB?

-La gente habla mucho de eso, pero para mí no lo es. En la época buena de la EBA, igual jugaba diez amistosos contra el Baskonia a puerta cerrada. Estaba Splitter, Calderón, Vidal, Macijauskas… he jugado contra gente de ese nivel y más nivel que el que hay ahora mismo. No me pilló por sorpresa. No estaba nervioso, pero tampoco jugué a gusto. Porque no era un partido normal en el que juegas 15 minutos y ya surgirá algún tiro. Sabía que tenía una jugada, que era para mí y era obligatorio girarse y tirar.

¿Y en el día a día anterior al partido cómo se sintió?

-En los entrenamientos sí me sentía a gusto. Por jugar yo tenían que quitar la ficha a uno y no sabía cómo se lo iban a tomar, pero todos estuvieron atentos a mí. Además, los españoles que han jugado en EBA me preguntaban a ver cómo había hecho 29 de valoración, porque saben que eso en cualquier liga es muy complicado.

Su rendimiento deportivo también influyó en el fichaje.

-Así es. El club también me dijo que hace dos años cuando estaba en Autonómica no me hubiera fichado. Era un reconocimiento por mi labor fuera de la cancha y también por lo que había hecho dentro. Si hubiera sido solo una cosa solidaria, que me hubieran cogido por pena ya que tengo esclerosis múltiple y juego a baloncesto, no me hubiera gustado. La cosa era que no estropee los entrenamientos y daba el nivel para estar ahí.

¿Qué objetivo tiene la venta de pulseras que lleva a cabo?

-La idea es sacar mucho dinero porque el gobierno solo da 450.000 euros. Eso es una basura. En Alemania dan 6 millones, en Francia 5… Es inaudito que den 450.000 euros para 47.000 personas que hay en España con esclerosis múltiple. No salen las cuentas. Imagine que saco 150.000 euros, es casi la mitad de lo que da el gobierno. Eso servirá también para que la gente se de cuenta de que algo mal se está haciendo.

¿Cómo está la situación de la esclerosis múltiple actualmente?

-En los últimos veinte años, se han ganado diez en esperanza de vida. Se ha mejorado, pero todavía hay que seguir luchando y se necesita dinero para la investigación. Estoy en esa lucha porque quiero vivir lo mismo que mi pareja, que mis padres. Otra de las cosas es que cuando te detectan la enfermedad no hay que venirse abajo. No hay que pensar en que me voy a quedar en una silla de ruedas, no voy a ver, me voy a cagar encima… hay que vivir el día a día y levantarse. El noventa por ciento de la gente tiene esos miedos y quiero que la gente viva el día a día. Si estás muy jodido preocúpate, pero si no, no te vengas abajo. Puede pasar que pierdas dos años de tu vida preocupándote de algo que no va a pasar. Hay gente que se tira veinte años y no tiene ningún brote, ni ninguna lesión más.

Con todo, ¿cómo ve el futuro?

-Vivo el día a día. Por ejemplo, cuando me preguntan cuándo me voy a retirar, cierro los ojos y hoy me veo jugando, dentro de tres meses no lo sé. En las charlas, mucha gente me pregunta a ver dónde me veo en tres años y les contesto a ver dónde se ven ellos. Nadie sabe cómo va a estar en tres años. Tampoco hago locuras. Me levantó, estoy bien, pues voy al gimnasio, por ejemplo. Estoy mal, no voy.