seleccionador de Senegal

La tragedia de Aliou Cisse

El seleccionador de Senegal perdió a doce familiares en el segundo mayor desastre marítimo civil de la historia

Un reportaje de Jon Larrauri - Domingo, 24 de Junio de 2018 - Actualizado a las 08:38h.

EL 26 de septiembre de 2002, el transbordador Le Joola, una embarcación que cubría el trayecto Ziguinchor-Dakar en Senegal, se hundió como consecuencia de una fortísima tormenta. En el momento del accidente, el buque transportaba más del triple de su capacidad máxima (580 pasajeros), lo que contribuyó a que volcara. En el que está considerado como el segundo mayor desastre marítimo civil de la historia, perdieron la vida un total de 1.893 personas y solo se registraron 64 supervivientes.Un día después, el 27 de septiembre de 2002, Aliou Cisse (Ziguinchor, 24-III-1976), actual seleccionador de Senegal, descansaba en su casa de Birmingham. El reciente Mundial de Corea y Japón le había permitido desembarcar en la Premier League después de ser capitán y pieza capital de aquellos Leones de Teranga que, en su estreno en este evento, alcanzaron los cuartos de final -cayeron ante Turquía en la prórroga- tras batir y eliminar en la fase de grupos a Francia, entonces campeona del mundo. Mientras veía la televisión, recibió la llamada de teléfono de un amigo, que le informó del hundimiento del barco que unía su localidad natal y la capital de su país. Buscó los canales de noticias y cuando encontró aquellas imágenes de una embarcación volcando poco a poco con un mapa de Senegal para localizar el desastre empezó a interiorizar que aquello era grave. Muy, muy grave. Pero lo que no sabía todavía era que 1.893 personas habían perdido la vida. Entre ellas, doce miembros de su familia entre tíos, tías, sobrinos y primos. “Entré en pánico rápidamente. Intentaba contactar con mis seres queridos en mi país pero resultaba imposible. Creí que aquella noche no iba a acabar nunca”, aseguró semanas después de aquella tragedía en The Guardian. Finalmente, consiguió hablar con algunos amigos de Ziguinchor que le confirmaron el fallecimiento de sus familiares.“Mis padres no quisieron decirme nada en primera instancia porque en cuestión de días teníamos un partido muy importante ante el West Ham”, aseguró quien por aquel entonces actuaba como centrocampista defensivo en el Birmingham. De hecho, Cisse no informó ni a dirigentes ni a compañeros del fallecimiento de sus familiares hasta jugar aquel partido. Después, viajó a Senegal para visitar a sus seres queridos, donó dinero en favor de las víctimas y ayudó a la organización de un partido amistoso en el que la práctica totalidad de los héroes que habían llenado de orgullo a Senegal escasos meses atrás con su rendimiento en el Mundial se enfrentaron a Nigeria para recaudar dinero en favor de la causa.Una figura respetada Formado en el Lille francés y con una notable trayectoria como jugador a sus espaldas (militó también en el Sedan, PSG, Montpellier, Birmingham, Portsmouth, Sedan y Nimes, donde se retiró en 2009), Cisse siempre fue una figura muy respetada en su país. Tres años después de colgar las botas, fue nombrado asistente de la selección sub’23 de Senegal y en marzo de 2015 recogió el testigo de Alain Giresse en la absoluta. Los Leones de Teranga no habían vuelto a clasificarse para el Mundial desde 2002, pero con él a los mandos -en su equipo técnico hay otros tres miembros de aquel combinado: Tony Sylva, Omar Daf y Lamine Diatta- llegaron a Rusia sin perder un solo encuentro y encajando solo tres goles en seis partidos.Cisse, a sus 42 años, es el seleccionador más joven del Mundial y tras superar a Polonia en el primer choque de la fase de grupos dejó un nuevo ejemplo de su fuerte personalidad al criticar abiertamente el hecho de ser el único entrenador negro en este evento. “Es una realidad dolorosa que me molesta. Creo que el fútbol es universal y que el color de la piel tiene poca importancia en el juego”, proclamó, destacando la importancia que debería tener el hecho de que las selecciones africanas fueran dirigidas por técnicos autóctonos: “Nosotros tenemos realidades que no son evidentes en otros continentes, pero confiamos en nuestro fútbol. No tenemos complejos y sí grandes jugadores. Ahora necesitamos entrenadores africanos para que nuestro fútbol progrese”. Y dentro de su alegato, recalcó un mensaje que lleva ya décadas pululando por el mundillo del fútbol, pero que sigue sin convertirse en realidad: “Estoy seguro de que algún día un país africano ganará la Copa del Mundo”.