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Jon Estefane, un artista sobre patines

Jon Estefane, durante una exhibición en el polideportivo Iparralde de Urduliz, donde realiza sus competiciones el club sopeloztarrra Irristaketa Taldea. (Carlos Zárate)

El sopeloztarra Jon Estefane es una promesa del patinaje y a sus 12 años ya es campeón de Euskadi Hace dos años se enroló en el club Irristaketa Taldea atraído por una de sus pasiones: el baile

Carlos Zárate - Lunes, 25 de Junio de 2018 - Actualizado a las 07:26h.

Sopela - Lleva el ritmo en la sangre y una de sus pasiones es el baile. El joven sopeloztarra Jon Estefane, de 12 años de edad, descubrió hace un par de años que en su colegio de Zipiriñe practicaban patinaje artístico sobre ruedas. Una disciplina que consiste en interpretar una pieza musical deslizándose sobre una pista, por lo que engloba una de sus mayores aficiones. A pesar de que el equipo Irristaketa Taldea estaba compuesto íntegramente por chicas, no desistió en busca de su sueño. “Iba cada viernes a verlas patinar, hasta que un día me dijeron a ver si quería probar”, relata.

Acostumbrado a los patines de línea, al principio le costó adaptarse. “Se me hizo difícil”, recuerda. Sin embargo, su progresión no ha podido ser más meteórica. En dos años ha conseguido pasar todos los niveles, una tarea que normalmente lleva una media de cinco o seis años, según indican desde el club. Además, se trata del primer integrante de la entidad sopeloztarra que lo consigue. Asimismo, con 12 años, a punto de cumplir 13 -matiza-, el pasado 5 de mayo se proclamó campeón de Euskadi en el polideportivo de El Fango de Bilbao. “Fue una competición complicada pero me preparé bien, con muchas horas de entrenamiento”, resume. En concreto, además del trabajo estipulado por el club los viernes, pidió permiso a su familia para entrenar más en Barakaldo los lunes y miércoles con su entrenadora. “Le pusimos como condición que no descuidase los estudios”, indica su padre Luis Estefane. “He aprobado 2º de ESO”, apunta. Durante su intervención realizó dos bailes: corto y largo. La media de ambos le proclamó como el mejor de Euskadi.

De momento, la carrera como patinador de Jon, además de meteórica, está derribando muchas puertas. Y es que primero se convirtió en el primer chico que patinaba en el club y, ahora, una vez abierta la veda, ya son tres los que se han animado a ponerse los patines. Dicen los que le conocen que una de sus principales características es su expresividad. “Siento la música y me expreso acorde a ella”, confirma. Ha quemado etapas tan rápido que puede permitirse soñar con retos más ambiciosos a corto plazo. “En octubre voy a la Copa de Euskadi”, señala.

RETOS En el horizonte, aunque no muy lejano viendo su progresión, está poder disputar un campeonato estatal. “Sería todo un reto”, asume. Aunque para lograrlo “hace falta tener mucho nivel”, expone. Para ello tendrá que hacer hincapié en aspectos más complicados dentro del patinaje. “Las piruetas más difíciles son las de talón sobre dos ruedas y los saltos triples”, explica. Actualmente, está inmerso en el entrenamiento de la pirueta con tres vueltas y los saltos con dos.

Exigente consigo mismo, la noche previa a las competiciones apenas duerme por los nervios. Son momentos de máxima concentración puesto que al día siguiente se juega muchas horas de entrenamiento en pocos minutos. Aunque está centrado en esta disciplina sobre ruedas, también le llama la atención el patinaje sobre hielo. “Me gusta pero para poder practicarlo hay que irse muy lejos”, lamenta. No obstante, el material que necesita tampoco es fácil de encontrar aquí. “Los patines son muy caros y es difícil conseguirlos. Los compro en Italia”, desvela.

Pese a su juventud, tiene claro su futuro. “Me veo como entrenador”, sentencia. Fuera de la pista se desliza tan bien como dentro, pero es consciente de que el patinaje sobre ruedas no tiene tanta repercusión como el que se realiza sobre hielo. “No tiene tanta fama ni se mueve el mismo dinero”, concluye.

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