Irán-Portugal

Portugal no se fía de Irán, que necesita ganar

Bruno Alves y Cristiano Ronaldo durante la sesión de entrenamiento de ayer en Kratovo (EFE)

El gran momento y la determinación de Cristiano Ronaldo afronta uno de los momentos clave de la competición para su selección, Portugal, que se juega en Saransk la clasificación para los octavos de final en el duelo ante Irán, que busca el mismo objetivo y que dirige el otrora seleccionador luso Carlos Queiroz.

Santiago Aparicio - Lunes, 25 de Junio de 2018 - Actualizado a las 07:26h.

saransk. El choque del Mordovia Arena forma parte de una jornada determinante en el Grupo B. Ambos pretenden superar la fase de grupos, por lo que también estarán pendientes de lo que suceda en el otro duelo del cuarteto entre España y Marruecos, ya eliminada.

Portugal afronta la contienda con un punto más que Irán, que pretende alcanzar los octavos de final por primera vez en su historia y que estuvo cerca de salir airoso del duelo contra España. El empate asegura el avance, aunque no el primer puesto, del conjunto de Fernando Santos, que cuenta con todos los jugadores a su disposición después de que los tocados se hayan recuperado a tiempo.

Fernando Santos apostará casi por el mismo grupo para el choque contra Irán. La única duda que tenía era la de mantener a Joao Mario de inicio o volver a apostar por Bruno Fernandes como ante España. La posible baja de Moutinho de inicio puede propiciar que ambos coincidan en el once inicial.

Irán afronta el partido en la posición que Carlos Queiroz desea al principio del campeonato: con todas la opciones de clasificación abiertas y frente a una de las favoritas necesitada y obligada a atacar para buscar la victoria.

El preparador portugués, conocedor de sus debilidades y de la extrema potencia de sus rivales, confía en una única variante estratégica: solidez defensiva, presión colectiva, líneas muy juntas y solidaridad en el centro del campo en espera de un error que le permita lanzar el contraataque. En el primer partido le funcionó y en el segundo casi lo logra. Los persas resistieron los embates de Marruecos y una jugada afortunada al final les concedió tres puntos vitales.

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