La Historia de... carlos e iris

De Twitter al altar

Carlos e Iris. Fotografía Borja Guerrero

Lo que Twitter ha unido que no lo separe el hombre. Carlos e Iris comenzaron a ‘cyberrozarse’ en 2016 y el viernes culminaban su historia de amor con el ‘sí quiero’ en Santurtzi

Por Concha Lago - Lunes, 25 de Junio de 2018 - Actualizado a las 07:26h.

ELLA nació en los Andes venezolanos y él en Santurtzi. Y aunque les separe una ligera diferencia de edad, (74 años frente a 43), esta ingeniera industrial, Iris Pérez y este filólogo, Carlos Ortiz de Zárate, se han juntado dispuestos a encontrar su sitio en el mundo y unir fuerzas en el oficio de la escritura. El romance comenzó en Twitter “porque Twitter si lo llevas bien es maravilloso” y tuvo su broche de oro el pasado viernes en una ceremonia llena de simbolismos. Los padrinos fueron una jueza de paz catalana y su marido que “han venido expresamente para el enlace”. Por eso en el acto se utilizó el catalán ya que la madrina recitó en ese idioma, el euskera “mi lengua perdida porque en mi época simplemente por decir agurte llevabas una hostia”, y el castellano.

Y es que Carlos, doctor en Filología francesa que ocupó hasta su jubilación el puesto de profesor de Civilización Francesa en la Universidad de Las Palmas, anduvo trotando, y ahora, de mayor, busca al niño perdido, y quiere recuperar sus raíces en Santurtzi.

La pareja comenzó a cyberrozarse hace poco más de dos años. “Eran tocamientos en temas vivenciales”, aclara él. Carlos sufría un cáncer de próstata y casi se daba por muerto -su padre y su hermano murieron de esa enfermedad- y drenó su angustia en la escritura desde aquel aviso fatídico hasta que empezó a funcionar el tratamiento. “A mí aquello me sirvió de mucha ayuda, y también a Iris que tiene pólipos en los ovarios y le sorprendía ver cómo lo afrontaba yo”.

Entonces él escribía en la red capítulos de Las cloacas de la historia y ella lamentaba que su universidad hubiera decidido cerrar la rama en la que desarrollaba su docencia e investigación. “En ese proceso fuimos conociéndonos gracias a Twitter, y uniéndonos, a pesar de la distancia que separa el estado venezolano de Táchira de España”. “El detonante fue la catarsis vivida y contada en citas diarias”, declara este profesor que optó por la jubilación en 2006 para dedicarse a la literatura.

Por algo, escribió posteriormente Catarsis, un viaje al interior de su mundo, que propició que “la cosa fuese yendo a más”. Ortiz de Zárate se felicita de que este libro se pueda leer gratis en la red “porque me gusta que la gente tenga acceso libre a mis historias”, dice como buen amante de la cultura. “Iris se vino en Navidad pero luego tuvo que volver para terminar el curso y cumplir con sus alumnos. Además, la situación en Venezuela estaba cada vez peor, pero no por lo que dicen aquí, no por los chavistas, si no por los otros. A ella casi la queman viva... Hace unos meses ya regresó y decidimos casarnos en Santurtzi”, explica.

A pesar de encontrarse al rescate de aquel niño extraviado en la localidad marinera, la pareja está afincada en Villaviciosa, Asturias. “Es que aunque no hemos podido vivir en el País Vasco, hemos querido casarnos aquí. Cuando me jubilé no pude optar a una vivienda protegida porque no estaba empadronado en Euskadi y no podía comprar una vivienda libre”, se lamenta.

Secciones