3.520 hectáreas consumidas

Aumenta la amenaza del incendio fuera de control en el norte de California

Se ha ordenado la evacuación de más de 3.000 personas que residen en la comunidad de Clearlake Oaks

Un incendio en el condado Lake, al norte de San Francisco, sigue fuera de control después de consumir 8.700 acres (3.520 hectáreas), destruir 22 edificios, amenazar otras 600 estructuras y obligar a la evacuación de miles de californianos. 

EFE - Lunes, 25 de Junio de 2018 - Actualizado a las 21:35h.

LOS ÁNGELES. Según informó a Efe el comandante Jonathan Cox, jefe de batallón del Departamento Forestal y de Protección contra Incendios de California (CAL FIRE), se ha ordenado la evacuación de más de 3.000 personas que residen en la comunidad de Clearlake Oaks. 

Cox lamentó que "ya llegó nuevamente la temporada de incendios" al comentar el alcance de este incendio denominado Pawnee, que continúa creciendo después de que originase el pasado sábado por causas que están siendo investigadas. 

El reporte más reciente de Cal Fire informó que 237 bomberos combaten las llamas con el apoyo de 32 camiones de bomberos, 2 helicópteros y 6 tanques de agua. 

El gobernador de California, Jerry Brown, declaró hoy el estado de emergencia en el condado de Lake para facilitar las tareas de extinción de las llamas. 

El incendio se registra al norte de la reconocida región vitivinícolas de Napa, que el año pasado fue asolada por varios incendios que destruyeron además 150 edificios. 

La temporada de incendios de California en 2017, una de las más devastadoras de este siglo, costó la vida a 46 personas, consumió cerca de 1,4 millones acres (559.000 hectáreas) y presentó cerca de 9.000 incendios forestales que destruyeron 10.800 estructuras, según el resumen de Cal Fire. 

Esta temporada incluyó el incendio Thomas, el más grande registrado en la historia del Estado Dorado, que consumió aproximadamente 300.000 acres (121.405 hectáreas). 

Al igual que sucede con Pawnee, la temporada de incendios de California se agrava con la presencia de fuertes corrientes de aire como el caso de los vientos de Santa Ana que avivaron unas llamas que en 2017 supusieron, entre gastos de supresión, seguros y reconstrucción, unos 180.000 millones de dólares. 

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