Irán 1-1 Portugal

Portugal peca en el VAR

Cristiano Ronaldo se lamenta tras fallar un panlti, lo que celebran los iraníes de fondo. (EFE)

La tecnología da un penalti a Irán que permite el empate, lo que deja segunda de grupo a la tropa de Ronaldo, que falla un penal, y se verá con Uruguay

Santiago Aparicio - Martes, 26 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

IRÁN: Beiranvand;Rezaeian, Pouraliganji, Hosseini, Ehsan Haji Safi (Min. 56, Mohammadi);Ezatolahi (Min. 75, Ansarifard), Jahanbakhsh (Min. 70, Ghoddos), Ebrahimi, Taremi, Amiri y Azmoun.

PORTUGAL: Rui Patricio, Cédric Soares, Pepe, Fonte, Guerreiro;Carvalho, Silva, Joao Mario (Min. 84, Joao Coutinho), Quaresma (Min. 69, Bernardo Silva);Cristiano Ronaldo y André Silva (Min. 96, Guedes).

Goles: Irán 0, Portugal 1. 0-1: Min. 45;Quaresma. 1-1: Min. 92;Karim Ansarifard, de penalti.

Árbitro: Enrique Cáceres (PAR). Mostró tarjeta amarilla a Gerreiro, Quaresma y Ronaldo y a Haji Safi y Azmoun, de Irán.

Incidencias: Encuentro de la tercera jornada del Grupo B disputado en el estadio Mordovia Arena de Saransk ante unas 41.600 espectadores

saransk - Una decisión demandada por el videoarbitraje (VAR), propició el penalti que en el tiempo añadido transformó Karim Ansarifard y que evitó la victoria de Portugal en Saransk (1-1), condenado al segundo puesto del grupo y a una eliminatoria de octavos ante Uruguay.

Los recelosos de la tecnología se cargaron de argumentos en el duelo del Mordovia Arena. Los monitores acapararon una atención que no reclamó el césped. Ante la escasa efectividad y las pocas ocasiones fueron los televisores los que gestaron las acciones con chicha en un duelo con más intensidad que juego. Hasta en tres ocasiones, decisivas, el VAR entró en escena. La primera, para indicar un penalti a favor de Portugal, al inicio de la segunda parte, que desperdició Cristiano Ronaldo. Después, para juzgar una posible agresión del capitán luso sobre Pouraliganji. El árbitro, el paraguayo Enrique Cáceres, miró y miró la acción. E interpretó. Algo vio. No supo el qué y sacó tarjeta amarilla. Finalmente, la tecnología dictó sentencia. Con Irán agitado por lo que consideró un agravio protestó una jugada en el área, casi al final. Una pelota que dio en la mano de Cedric en la puja por la pelota de Azmoun. No desperdició el tiro desde los once metros Ansarifard, que dio el empate a su equipo.

El gol solo valió para firmar el final honroso de un grupo batallador que sigue sin poder superar la historia y alcanzar la fase de grupos por primera vez. Nunca estuvo cerca aunque el marcador diga otra cosa. Careció de ocasiones el conjunto de Carloz Queiroz, batallador y ordenado con el viento a favor pero escaso de recursos. Ricardo Quaresma fue el único capaz de entender la situación para Portugal. El atacante del Besiktas tiró de talento, al borde del descanso, para adelantar al equipo de Fernando Santos en un día para olvidar para Cristiano.

Es Irán un equipo áspero para cualquiera. Incómodo para jugar. De esos con oficio y las ideas claras. Basado en la seriedad defensiva cuando el rival es superior. No concede espacios y nunca rehúsa a cortar el ritmo. Al menor contacto no tiene inconveniente el jugador en caer al suelo y alargar su estancia en el piso. No hay ritmo con Irán, maestro en interrumpir cada partido. Y una consigna clara: prohibido las pérdidas de balón que propicien velocidad y desorden.

Portugal terminó encerrado en su área. Con Pepe y Fonte con trabajo extra y el banquillo iraní excitado. Hasta que llegó otra repetición que supuso el empate para los asiáticos y un final digno en el Mundial.

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