España-Rusia, 1 de julio a las 16:00

Primera a trompicones

Los jugadores de la selección española celebran, aliviados, el empate ante Marruecos que le coloca en los más alto del grupo B. (AFP)

España se medirá en octavos a la anfitriona Rusia en el Luzhniki de Moscú el próximo domingo al finalizar la fase como líder de su grupo gracias a un gol de Iago Aspas en el descuento y a un penalti transformado por Irán

Iago Aspas entró al campo sustituyendo a Diego Costa para conseguir lo que el delantero del Atlético de Madrid no logró en 71 minutos: hacerle un gol a Marruecos. El atacante gallego aprovechó un despiste de la defensa africana para rematar un saque de esquina botado en corto. Hizo el empate a dos con clase, de espuela;y se lanzó a celebrarlo. Pero antes de que pudiera siquiera encontrarse con el abrazo de algún compañero, el colegiado hizo sonar su silbato y alzó el brazo. Fuera de juego. Gol anulado. Los miles de aficionados marroquíes aplaudieron su decisión, sin embargo, una voz le habló al árbitro directamente al oído. Le dijo algo que solo él pudo escuchar. Era el VAR, que le avisaba de su error.

Un reportaje de Nagore Marcos - Martes, 26 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

El vídeo asistente le hizo ver que la posición de Aspas era legal y que, por lo tanto, el gol debía subir al marcador. Era el minuto 91, España acababa de empatar ante Marruecos y, mientras el delantero del Celta celebrara su tanto, la tecnología se decidió a hablar también en el otro encuentro del grupo, aquel en el que Portugal iba ganando por la mínima, adelantándose como primera de grupo. Pero el VAR determinó un penalti a favor de Irán, así que los persas no lo dudaron. Transformaron la pena máxima y alzaron a España hasta el liderato. Aunque no se lo mereciera.

Y es que la selección dirigida por Fernando Hierro pasa a octavos desde lo más alto de la clasificación y se libra de Uruguay. La selección sudamericana fue durante muchos minutos el rival que esperaba a España en la siguiente fase. Invicta e imbatida en este Mundial, su progresión ascendente chocaba contra las agrias sensaciones del combinado español, desconcentrado en defensa y atascado en ataque. Uruguay esperaba con los dientes afilados y la afición estatal veía muy próximo el mordisco feroz que la enviaría a casa. Pero el VAR salió en su auxilio, dio por bueno el gol de Aspas, ayudó a que Portugal no ganara y le señaló a España el pasillo que conduce hasta Rusia. Porque finalmente será la selección anfitriona el contrincante que deberán superar los de Hierro (próximo domingo, 16.00 horas/Luzhniki de Moscú) para acceder a cuartos. Un rival con menos estrella que la cuadrilla de Luis Suárez, Cavani, Godín y compañía;pero que ha hecho muchos más méritos que España para estar en octavos y que, por eso mismo, puede crearles serios problemas a los líderes del grupo B.

Y es que Rusia es mucho más que el local de este torneo y mucho más que los miles de aficionados que llevará al estadio. El conjunto dirigido por Stanislav Cherchésov comenzó su marcha triunfal ante Arabia Saudí con una goleada (5-0) que abrió el apetito a todos sus seguidores y prosiguió con un solvente triunfo (3-1) ante el Egipto de Mohamed Salah, a quien convirtió en la primera selección eliminada de este Mundial. Rusia tan solo sucumbió ante una Uruguay que ya ha confirmado sus aspiraciones a su tercera estrella;pero lo más peligroso para España es la facilidad goleadora de los anfitriones. Con ocho tantos a favor, los rusos justifican un olfato que puede ocasionarle serios problemas a la zaga española, muy endeble en esta competición como se pudo comprobar en el encuentro de ayer. Sin ir más lejos, el primer tanto de Marruecos, obra de Boutaib, llegó por un tremendo error de Sergio Ramos y Andrés Iniesta en el centro del campo. Los dos jugadores no consiguieron entenderse, ninguno atacó el balón y el marroquí aprovechó la desconexión para robar el esférico y plantarse solo ante De Gea. Un error que pudo costarle a España el liderato, un fallo que, de producirse ante Rusia en octavos, puede significar el regreso a casa.

La hora de la verdad Con agonía hicieron los deberes los de Hierro, que ya no cuentan con más vidas. La hora de la verdad ha llegado y la derrota supone la muerte súbita. Suspiraban aliviados los jugadores españoles por su punto ante Marruecos, por el empate de Portugal y, sobre todo, por evitar a Uruguay y colocarse en la, a priori, parte menos complicada del cuadro. Pero de nada servirán esos suspiros si la portería no mejora y la defensa no se centra, porque Rusia llega con las armas cargadas y las gradas a rebosar. No tiene nada que perder. Y juega en casa.

Todavía quedan muchos días para este choque de octavos de final, pero todo parece indicar que Cherchésov seguirá contando con el bloque de futbolistas que le llevaron al segundo puesto del grupo. Golovin, Samedov, Cheryshev y Dzyuba se presentan como pilares fundamentales en el esquema ruso, con estos dos últimos jugadores como principales peligros en ataque, tras transformar cinco de los ocho tantos de su selección. Así que España deberá ponerse las pilas y mejorar la imagen ofrecida hasta el momento para lograr algo que no ha conseguido nunca en un Mundial: eliminar a la anfitriona.

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