Islandia 1, Croacia 2

Perisic redondea el camino de Croacia

Islandia se despide con honor del Mundial de Rusia después de caer ante un bloque que suma un pleno

EFE - Miércoles, 27 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

ISLANDIA: Halldorsson, Saevarsson, Ingason, Ragnar Sigurdsson (Min. 70, Sigurdarson), Magnusson;Gunnarsson, Hallfredsson;Johann Gudmundsson, Gylfi Sigurdsson, Bjarnason (Min. 90, Traustason);y Finnbogason (Min. 85, Albert Gudmundsson).

CROACIA: Lovre Kalinic, Jedvaj, Corluka, Caleta-Car, Pivaric;Pjaca (Min. 70, Lovren), Modric (Min. 65, Bradaric), Badelj, Kovacic (Min. 81, Rakitic), Perisic;y Kramaric

Goles: Islandia 1, Croacia 2. 0-1: Min. 53;Badelj. 1-1: Min. 76;Gylfi Sigurdsson. 1-2: Min. 90;Perisic.

Árbitro: Mateu Lahoz (ESP). Amonestó a Pjaca (Min. 14), Hallfredsson (Min. 59), Finnbogason (Min. 64), Jedvaj (Min. 83) y Saevarsson (Min. 84).

Incidencias: Partido de la tercera jornada del grupo D disputado en el Rostov Arena ante 43.472 espectadores.

ROSTOV. La selección de Croacia alcanza los octavos de final del Mundial de Rusia 2018 como líder indiscutible del grupo D después de que la segunda unidad, gracias a un tanto postrero de Ivan Perisic, firmara el pleno ante una Islandia que tardó en creérselo y que puso fin con honor a su primera participación en tamaña cita.

El equipo balcánico se ha ganado el crédito suficiente en sus tres primeros duelos para que se le pueda considerar una de las alternativas de peso a las grandes favoritas, aunque eso deberá ratificarlo a partir del sábado en las eliminatorias. Y es que, mientras Heimir Hallgrimsson confió en su bloque habitual -salvo tres cambios-, Zlatko Dalic optó por una rotación masiva. Del equipo titular ante Argentina tan solo mantuvo a su capitán, Luka Modric, y al delantero Ivan Perisic.

Con el billete en el bolsillo y prácticamente asegurada la primera plaza, el técnico pensó en el más allá de este encuentro, en otorgar descanso a buena parte de su columna vertebral sin arriesgar lo más mínimo para encarar los octavos de final con el grupo fresco. No necesitó mucho más para firmar definitivamente el liderato. Incluso pudo dar descanso al propio Modric, al que reemplazó en el 65. Para entonces los croatas ya dominaban con un gol de Milan Badelj al principio del segundo período, que castigaba la falta de ambición y pegada inicial de Islandia.

Croacia ejerció de selección con poso, de equipo capaz de manejar los códigos de un partido, de aguantar cuando la ocasión lo requería, de contemporizar y de aprovechar en los momentos de la verdad.

De salida, el libreto del partido fue el esperado. A los veinte minutos, Croacia se había adueñado del esférico un 79% del tiempo (64% al descanso). Con Islandia pertrechada atrás y demasiado conservadora, el encuentro discurrió sin apenas alteración bajo el control de los madridistas Modric y Mateo Kovacic y Milan Badelj.

Tardaron los islandeses en quitarse las ataduras. Su incondicional y espectacular afición, conocedora del tanto de Leo Messi en San Petersburgo, no dudó en arredrar a su tropa. Los nórdicos se desperezaron y comenzaron a ser ese equipo osado que venció a la propia Croacia en Reikiavik en la fase de clasificación mundialista. En el tramo final del primer tiempo, Alfred Finnbogason, Birkir Bjarnason y Aron Gunnarsson rondaron el gol. No lo lograron y lo pagaron muy caro tras el paso por vestuarios. Así, Badelj batió a Hannes Halldorsson desde dentro del área justo después de haber enviado al larguero un disparo lejano.

Enrabietados, los islandeses se negaron a despedirse con una derrota. Sverrir Ingasson y Birkir Bjarnason rozaron el tanto. Islandia echó mano de orgullo y se encontró con un penalti por mano de Lovren, que acababa de salir, y que transformó Gylfi Sigurdson.

Este empate y el postrero tanto de Marcos Rojo para Argentina le situaban a un tanto del billete. Lo intentó como pudo el equipo nórdico. En cambio, chocó con la sentencia en una buena maniobra que permitió a Perisic firmar el 1-2 que daba el pleno a Croacia y significaba el adiós, un adiós honroso, de Islandia.