hasta el 11 de noviembre

El arte desenfadado y divertido de Vasconcelos conquista el Museo Guggenheim

La artista portuguesa Joana Vasconcelos, junto a la obra "Marilyn (PA) 2011, durante la presentación de la exposición que el Museo Guggenheim dedica a la artista contemporánea portuguesa de mayor proyección internacional del momento titulada "I'll be your mirror"(Quiero ser tu espejo). (EFE)
La artista portuguesa Joana Vasconcelos, junto a la obra "Finisterra"2018, en la presentación de la exposición del Museo Guggenheim. (EFE)
La obra "Egeria"2018 de la artista portuguesa Joana Vasconcelos, en el Museo Guggenheim. (EFE)
La obra "Egeria"2018 de la artista portuguesa Joana Vasconcelos, en el Museo Guggenheim. (EFE)
Tres obras de la artista portuguesa Joana Vasconcelos, "Marilyn"2011, "Finisterra"2018 y "I'll Be your Mirror 2018"(EFE)
La artista portuguesa Joana Vasconcelos, junto a la obra ‘Marilyn’. (EFE)
La artista Joana Vasconcelos, durante la presentación de la exposición que el Museo Guggenheim. (EFE)

Cuatro de las treinta obras han sido realizadas específicamente para el museo bilbaino

El arte desenfadado, colorista y divertido, aunque no por ello exento de compromiso con la cultura popular de Portugal y los derechos de las mujeres, de Joana Vasconcelos, la primer artista lusa que tiene una muestra individual en el Museo Guggenheim de Bilbao, protagoniza desde mañana la programación estival del centro expositivo bilbaino.

EFE - Jueves, 28 de Junio de 2018 - Actualizado a las 13:57h.

BILBAO. La exposición, titulada "Joana Vasconcelos. "I'll be your mirror" (Seré tu espejo), es una selección de 30 obras, cuatro de las cuales han sido realizadas específicamente para el centro bilbaino, que abarcan toda su trayectoria artística desde que comenzase en 1997 hasta la actualidad, aunque no se trata de una retrospectiva al uso.

La muestra, comisariada por Petra Joos, del Guggenheim Bilbao, y el escritor y gestor cultural Enrique Juncosa, muestra al espectador algunos de los trabajos más icónicos de Joana Vasconcelos (París, 1971), como son la obra "Egeria" de la serie "Valquirias", diseñada específicamente para el Guggenheim y la más monumental de todas;el "Gallo Pop" (2016);el "Corazón independiente rojo" (2005) y "Marilyn" (2011), los zapatos de tacón de aguja realizados con cacerolas y tapas de metal brillante.

Las desenfadadas y divertidas obras de la artista portuguesa encierran, sin embargo, divertidos guiños reivindicativos a la cultura popular de su país, con la utilización para sus obras de elementos de la misma como el bordado a ganchillo o el uso del azulejo, y de denuncia de la falta de igualdad en los derechos entre hombres y mujeres.

Este último es el caso de las obras tituladas "Burka" (2002), "Marilyn", "la Novia" (2001-05) o "Solitario" (2018), que ironiza de forma amable sobre los contrapuestos sueños de las mujeres (el anillo de compromiso) y los hombres (las llantas de deportivo de alta gama que dan forma al aro de la joya).

Sus obras, según han explicado los comisarios en la presentación de la exposición, son producto de un minucioso y complejo proceso artesanal en el que interviene un amplio equipo de 60 personas, desde ingenieros y arquitectos hasta bordadoras y planchadoras, que trabajan en su taller del barrio lisboeta de Belem, a orillas de la desembocadura del río Tajo en el Atlántico.

Este proceso comienza cuando la artista esboza la idea creativa en un sencillo cuaderno de anillas que luego traslada a los arquitectos para que adapten la idea a la escala requerida por el lugar donde se va a instalar la obra y a los ingenieros para que analicen y desarrollen su viabilidad técnica, hasta acabar en manos de los artesanos que se encargan de su ejecución final.

El resultado son espectaculares e impactantes instalaciones realizadas con objetos de la vida cotidiana como los 4.000 tenedores rojos que conforman el "Corazón independiente rojo", los tampones que componen la lampara de araña titulada "La Novia", las planchas de "A todo vapor", las cacerolas de "Marilyn", los teléfonos de baquelita de los años 30 que dan forma a una pistola en la titulada "Call center" (2014-16) o los comprimidos de aspirinas y tranquilizantes que revisten el "Sofa" y la "Cama", ambas de 1997, las primeras obras que realizó y que reciben al visitante en la sala donde se exhiben.

La obra más espectacular de la exposición es la pieza de la serie "Valquirias" denominada "Egiria", en honor a la figura de la primera mujer viajera y escritora hispanorromana del siglo IV d.c. de que se tiene noticia en la historia, que con su volumen ocupa todo el atrio de entrada del Museo y, con sus ocho brazos, invade todos los rincones y recovecos del recibidor ideado por Frank Gehry para el museo bilbaino.

Se trata de una pieza de 40 metros de alto que desciende desde el techo del atrio hasta casi rozar las cabezas de los visitantes, confeccionada en tela de vistosos y brillantes colores con remate de luces, bordada a mano durante dos años por 20 artesanos, y que tiene un peso cercano a las dos toneladas.

La estructura, una vez inflada con aire, adopta la forma del cuerpo de una mujer que invade con sus tentáculos y su figura todos los rincones del curvilíneo atrio diseñados por el arquitecto masculino, en otro guiño de reivindicación feminista de la ocupación de los espacios museísticos, hasta ahora mayoritariamente reservados para los artistas masculinos, por las mujeres creadoras.

Otra de las piezas más relevantes de la muestra, patrocinada por Seguros Bilbao y que permanecerá expuesta hasta el 11 de noviembre cuando viajará a Oporto y Roterdam, es la que da título a la exposición "Seré tu espejo", una estructura con forma de máscara veneciana realizada tanto en su exterior como en su interior en espejos enmarcados en bronce, material con el que ha trabajado Vasconcelos por primera vez.

Esta obra, por la que el espectador deberá circular para captar toda su esencia, según ha explicado la artista en su presentación, es una metáfora de la cultura europea, donde la mascara era un elemento fundamental en las lujosas fiestas que disfrutaban las aristocracias en siglos pasados, y de la imagen que de ella tienen los propios europeos.

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