Aztertuz

Se llama simplemente cumplir la ley

Pedro Sánchez parece decidido a seguir el espejo de Macron para un acercamiento prudente y progresivo de presos

Enrique Santarén - Viernes, 29 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

EN apenas un mes -el tiempo que transcurrió entre la disolución final de ETA el 3 de mayo y la toma de posesión de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno español el 2 de junio- el tablero político dio un vuelco radical en lo relativo a la normalización y la convivencia en Euskadi. Desaparecida para siempre la organización armada (luego desarmada) y desalojado de La Moncloa el PP de M. Rajoy (léase eme punto rajoy) y sustituido por el PSOE de Sánchez, puede hablarse con propiedad de que estamos ante “un nuevo tiempo”.

Es verdad que de momento solo hay palabras y voluntades más o menos expresadas que deberán materializarse pero el nuevo proceso es ya irreversible, aunque sin duda costará. Y mucho.

Uno de los temas fundamentales para consolidar la convivencia en este nuevo tiempo es desde luego el de los presos de ETA y de la kale borroka que la Justicia ha situado en su órbita. En estos momentos, y en el contexto actual, hay 280 reclusos vinculados a la banda, de los que 228 están encarcelados en prisiones del Estado español. De todos ellos, solamente tres (3) se hallan en cárceles de Euskadi y otros tres en centros más o menos cercanos. Es una situación sin sentido jurídico, legal ni penitenciario sino única y exclusivamente político. No digamos humanitario.

Ante ello, es evidente que Sánchez se ha aferrado al ejemplo de Emmanuel Macron, su homólogo francés, que en cuanto ETA se desarmó y anunció su disolución inició un inteligente y prudente proceso para acercar a los presos a cárceles más cercanas a sus domicilios. El espejo galo no es ninguna tontería y puede servir a Sánchez como asidero para abrir el camino. El presidente español es plenamente consciente de que en este proceso va a tener aliados -fundamentalmente, el Gobierno vasco con el lehendakari Iñigo Urkullu a la cabeza- y duros detractores -en especial, las asociaciones de víctimas, así como el PP y Ciudadanos-. El pronunciamiento ayer del Parlamento Vasco en favor de una nueva política penitenciaria y por la asunción de la competencia para Euskadi, con el consabido único rechazo de los populares,es una prueba clara de ello.

Las víctimas son, asimismo, conscientes de lo que viene: un acercamiento progresivo, comenzando por los presos enfermos y mayores. Pero deberá haber más. Y, en función de las circunstancias, de las peticiones individualizadas, de la declaración contundente de rechazo a la violencia y del reconocimiento claro del daño causado, habrá también beneficios penitenciarios. Se llama simplemente cumplimiento de la ley.

La duda va a estar en el grado de beligerancia de las asociaciones de víctimas. Ya han amagado con salir “a la calle”, aunque pocos entienden en qué beneficia a una víctima, aunque sea doloroso, que los presos estén a cientos de kilómetros. La prudencia y la pedagogía van a ser fundamentales. La generosidad, también.