tercera edición

La arruga suena bella en el BBK Music Legends

Seguidores de Wilko Johnson se hacen un ‘selfi’ con su ídolo en plena actuación. (José Mari Martínez)

Mavis Staples dio una lección de gospel y Wilko Johnson de r&b en una jornada que coronó Steve Winwood

Andrés Portero - Sábado, 30 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

sondika- El III BBK Music Legends arrancó ayer con nota en La Ola (Sondika), con una ración de música legendaria y ecléctica, del rock al blues, el gospel y el soul, que confirmó que la arruga también suena bella. El trío de setentones formado por Mavis Staples, Wilko Johnson y Steve Winwood demostró estar en buena forma ante una audiencia veterana de más de tres mil personas. Abrieron fuego Siniestro Total, a las 17.00 horas, con poco público frente al escenario, gente curtida en mil batallas, la mayoría desvirgados musicalmente hace décadas gracias a cintas de casete y vinilos con lo más granado del rock de los años 60 y 70. Gente de esa que tuerce el gesto cuando se le habla de auto-tuning, trap, clubbing y sonidos electrónicos, y que agradeció la ración de rock, punk y blues de un grupo histórico que agitó la tarde y se sobrepuso al público escaso, el calor y los trajes en un akelarre de nostalgia atropellada que, entre giros a Obús, AC/DC, Dios, el alcohol y el sexo, derivó en una fiesta con la banda sonora de Ayatollah!, Ópera tu fimosis, Miña Terra galega y Bailaré sobre tu tumba.

Tras los gallegos le llegó a Gari el turno de apretar con su grupo actual, Maldanbera, un trío liderado por el guitarrista y teclista Miguel Moyano. Coronado con una gorra, una guitarra y su voz y prosodia chulesca, el euskaldun repasó temas de su último disco, Estutu, que abre ventanas a este músico veterano con un pop minimal, melancólico e íntimo con texturas contemporáneas y electrónicas. Ahí sobresalieron Yase (bilingüe y con la elegancia de Lambchop) y la acústica Berlin aunque, lógicamente, por conocimiento y contexto, se vibró más con canciones antiguas como Zaharra Zara Bilbo, Amapola y la alegreEsperantzara kondenatua. Íntimo y mecido por el sirimiri, pero sentido.

Gospel y R&B Abrió el turno de las leyendas internacionales Mavis Staples con una lección de soul, gospel (sobre todo) y funk, música negra entregada en un traje cosido con hilos rockeros. Esta veterana de 79 años reivindicó su papel histórico desde el inicio, al invitar al público a disfrutar (y bailar) con el rítmico If you’re ready (Come go with me), el primer rescate de una larga lista de temas del grupo familiar, The Staples Singers, con el que se dio a conocer en los 60 y se erigió como una artista comprometida con los derechos civiles de la gente negra, estatus que mantiene hoy día.

Apoyada en una banda con dos coristas y un efectivo guitarrista y con una voz grave pero potable para su edad, Mavis también quiso mirar al presente al interpretar Build a bridge, oda al entendimiento incluida en su último disco, al igual que el bailable y blues Who told you that. Los rescates de esta década se ampliaron al baladón solidario y gospel You are not alone y temas que funcionaron como declaraciones de principios, caso de Love and trust. Además de rescatar tonadas de Talkings Heads y Buffalo Springfield, Mavis volvió al grupo familiar con el rescate del himno Respect yourself y de su inolvidable I’ll take you there, que el respetable bailó y palmeó. Fue el encargado de bajar el telón a una fiesta tan humanista y solidaria como bailable y lúdica.

La amama reivindicativa pero espiritual dio relevo a la bestia parda de la jornada: Wilko Johnson, guitarrista y cofundador de Dr. Feelgood. Nadie que le viera ayer diría que un cáncer supuestamente terminal estuvo a punto de mandarle a la tumba hace un lustro. Tiene edad para estar jubilado, pero sus ojos anfetamínicos siguen destilando tanta rabia como esa guitarra con la que ayer nos agredió (e hizo vibrar y sonreír) con un repaso a su último disco, Blow your mind, el primero con temas inéditos en tres décadas, y clásicos de su antigua banda.

Trajeado, con sombrero y tan agresivo como agradecido en las formas, Wilko no necesitó más que la ayuda de otra pareja de veteranos, el bajista Watt Roy y el batería Dylan Howe, para regalar un concierto eléctrico y vibrante con paradas en canciones recientes como Marijuana (alude al uso terapéutico de drogas durante su enfermedad e incorporó una armónica) y temas inolvidables de los Feelgood como el inevitable Roxette y Back in the night, She does it right o Going back home, todos liderados por su característico riff asesino. El respetable se rindió ante su fogoso formato de trío de r&blues clásico, sin aditivo alguno y sin teclados.

winwood A la hora de cerrar esta edición, acababa de saltar al escenario el cabeza de cartel de la primera jornada, el compositor, multiinstrumentista y teclista Steve Winwood, otra leyenda viva de la música popular del siglo XX. Arrancó secundado por una banda exhuberante, con percusión, saxofón y flauta, y parapetado ante su órgano Hammond, que exprimió con sus barridos con el soulero I’m a man, el blues Pearly Queen y el entre funk y latino Them changes, de Buddy Miles.

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