Mesa de Redacción

Un ‘mundo tetrabrick’

Por Concha Lago - Sábado, 30 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

mI frutero cobra tres céntimos por una bolsa de plástico. Las de la tienda de la esquina se cotizan a cinco y la del híper valen seis. Pero ahora, ni gratis ni pagando. Una conocida cadena alemana ha decidido prescindir de todas y antes de finalizar el año ya no suministrará bolsas de un solo uso. ¡Qué curioso! Una firma que envasa una docena de huevos con una base de cartón, que le pone una sobrecubierta de plástico, que envuelve el paquete con celofán y además le añade una faja de papel. Es cierto que hubo un tiempo en que se devolvían los cascos de las botellas de leche en la tienda, que se dejaban los botellines de las bebidas espirituosas en su caja y que se iba con la bolsa de rafia a la compra, pero ahora vivimos en un mundo tetrabrik. O sea, que llego a la caja del súper con las galletas en envases individuales, me ponen casi un blister para cada cereza, una malla por patata y una cápsula para una sola taza de café... -que ya solo falta que precinten al cliente-, y luego cobran por la bolsa porque hay que reciclar. Cuando prescindan de tanto embalaje, del empaquetado gratuito, de toneladas de plásticos, y de millones de productos snobs envueltos en papel de regalo, podrán hablar con propiedad del medio ambiente. Eso sin olvidar que estamos obligados a seguir comprando bolsas para la basura porque todavía no acostumbramos a echarla a puñados en el contenedor.

clago@deia.eus

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