hostelero, artista y símbolo de Bilbao

José Antonio Nielfa, ‘La Otxoa’:“La dictadura motivó a los luchadores, coloreó sus sueños”

José Antonio Nielfa, ‘La Otxoa’. (Oskar González)

En el cuerpo a cuerpo, dicho sea sin segundas, es José Antonio pero Bilbao entero le conoce como La Otxoa, sobre todo desde aquel día en que cantó por la liberación

Jon Mujika - Domingo, 1 de Julio de 2018 - Actualizado a las 09:31h.

Bilbao - Con 18 años cayó en los brazos más severos que ha conocido jamás: fue víctima de la primera detención de homosexuales que se hizo en este país y estaban abarrotadas las celdas de los gais de La Modelo. “Nos llevaron al penal de Burgos, pernoctando en Zaragoza, Palencia, Carabanchel... hicimos un vía crucis. Nos detuvieron en marzo del 68 y salimos en El Mayo francés. Siempre lo cuento, por la diferencia”. José Antonio Nielfa, hijo de San Francisco y Las Cortes, natural de La Palanca habla sin pelos en la lengua. Dicho sea sin ánimo de hacer bromas de calibre grueso. Fue un pionero, dicen. Hoy las cosas son distintas -La situación del país también lo era, tenía dos caras. La dictadura motivó a los luchadores, coloreó sus sueños.Que eran...-Que desapareciese la dictadura, claro.¿Qué resulta más duro sacar adelante: un local de copas o un disco?-Para mí, sacar un disco. Piense que había gente que ponía al cazo: disco azul o disco rojo. El que pasaba por ahí, ése era el disco que se oía.Hasta que un buen día...-¿Lo de Aste Nagusia, dice?Sí-La Otxoa había venido de Barcelona, donde vivió, muy decepcionado y dispuesto a dejarlo. Al entrar en el bar fui recuperándome. Aunque era mi ocaso a los veintitantos años cantaba en la barra. Un buen día la gente de Federico Ezkerra me propuso cantar en la txosna. ¡La revolución!-Libérate ya la cantaba en el 74 y aquello ocurrió en el 79. No esperaba aquello en absoluto pero dicen que había 60.000 personas. Lo curioso es que era el peor año de mi vida. Había muerto un amigo muy próximo y nada me salía bien. ¿Tuvo miedo al salir al escenario?-No soy nada miedoso. Me vi rodeado de miles y la canté con el máximo respeto a mi padre, que no se avergonzase. Y cuál fue mi sorpresa cuando al bajar del escenario él estaba allí para recibirme, encantado de la vida. ¿Se sintió perseguido por las autoridades?-Todo era maravilloso. Había gente que ahora va a las bodas gay y aplauden a sus políticos gays y antes te ponían a parir. Incluso hoy, hay un partido que tiene recurrido el matrimonio gay y cuando se casa uno de ellos va toda la cúpula.¿Qué decirles?-Bienvenido al club, aunque sea tarde, pero la guerra la perdimos por e los chaqueteros que se pasaron al otro lado. ¡Ay de aquel tránsito del Bilbao de los 70 a los 80!-La primera época era impresionante: un todos contra Franco. Todo lo que hacían los polimi lis parecían obras de arte, aunque luego acabó siendo un drama. Somos una generación que lo hemos pasado mal en distintas épocas. No pensábamos que nos íbamos a encontrar con lo que vino después. La política mancha mucho: luego pones a un periodista de ministro y desprestigias la carrera. ¿Mató la droga a San Francisco?-En el Casco Viejo había más droga que en San Francisco y el barrio no cayó así que pienso que hubo algo de dejadez o de intereses, no sé muy bien.Y con ello se perdió....-La misma calle de las Cortes... Con mantener las luces de neón que había entonces sería como la calle 42 de Nueva York, Chueca en Madrid o Palermo en Buenos Aires: uno de los rincones más visitados de la ciudad. Hoy Bilbao duerme pronto, dicen. ¿Usted lo hacía?-Yo me he levantado muchos días a las 7.00 de la mañana para trabajar en Bilbao o en Cruces, pero también me he acostado a la hora de madrugar otras tantas. ¡Qué me quiten lo bailao! Lo he pasado bomba. ¿Por qué es noticia que sea homosexual un aparejador o un periodista que triunfa?-... cuando debería hablarse solo del talento, ¿verdad? Creo que hace falta una generación más para que la sociedad lo asuma. Hay gente que piensa que la naturaleza es como ha nacido él, que no hay otra. Viajemos hacia atrás, a la infancia...-Yo he sido un niño muy de barrio. Pasaba mucho tiempo en el Lecumberri, el bar de mi familia, y con los niños y los quinquis del barrio jugando al fútbol. Hasta los 17 años soñaba con jugar en el Athletic. Luego descubrí que me gustaban otras cosas. Cantar, por ejemplo. ¿Pero La Otxoa canta?-Ja, ja, ja. No, ¿verdad? Es un travesti que sale ahí y ya está. Pero yo he grabado más de quince discos. Mira, primero tienes que tener un don natural y luego formarte.Hoy estrellas de la farándula que no actúan-¿Famosos de plástico, dice? Claro que sí. Incluso he visto en Bilbao a una generación que va de fiesta en fiesta y no hacen nada. Luego se proclaman organizadores. ¿Cuál es su mérito o su don? No lo sé. Si aún existiese Viciplas, en Galdakao, se estarían forrando. ¿Qué buscan?-Alimentar el ego, supongo. ¿Aquel joven que peleó entre los bares y los escenarios lo tuvo más fácil que el de hoy?-Los jóvenes de hoy están muy protegidos y se han vuelto muy egoístas, dicho sea con el riesgo de generalizar.¿Qué pesa más, la amistad o el amor?-Al final, la amistad. La pasión va desgastándose.Y lo dice usted, que... -¿Lo dice por eso que dicen de los amores homosexuales, tan pasionales?Digamos que sí.-Quizás sea porque, al tenerlo más difícil, lo vives con mas intensidad. ¿Reza usted, pecador?-Alguna vez sí, porque está en mi educación. Por edad estoy perdiendo amigos a los que he llorado y por lo que he rezado. ¿Y no le han reprochado en ninguna iglesia?-Cara a cara, jamás. Cuando me ven entrar son buenos conmigo, En general, la gente es muy buena conmigo desde hace mucho tiempo. ¿Algún sueño por cumplir?-He cumplido más sueños de los que tuve, incluso el de recorrer América, algo que me ilusionaba de niño. Sería un egoísta si me quejase o pidiese más. La vida me ha dado más de lo que quería. Un hombre trasparente cono usted ¿tiene historias ocultas?-Tengo un hijo adoptado y creo que nadie lo sabe. Pero yo no podía dejar solo a aquel sobrino de un examante, un niño con padres difíciles. Son cosas que haces y tampoco pregonas, ¿no?

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