red bull cliff diving

Lobue lo vuelve a clavar

el clavadista estadounidense reedita el triunfo logrado en 2015 y, con un espectacular salto, se cala la txapela del red bull cliff diving. paredes y colturi completan el podio

Nagore Marcos - Domingo, 1 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

bilbao - Dos toques de campana y se hace el silencio. La ría, el Guggenheim y la gigante araña, que antes bailaban al ritmo de la música, se quedan respetuosamente callados. Dos toques de campana y las 25.000 personas que se agolpan para ver el Red Bull Cliff Diving cierran la boca y contienen la respiración. Saben lo que significan esos dos repiques, así que dirigen sus ojos al cielo. Miran atentos a la plataforma metálica que sobresale para la ocasión del puente de La Salve. Y allí aparece, de la nada, un hombre pequeño, de 1,61 de altura, con un bañador más menudo aún. Es Steve LoBue que, a 27 metros de distancia y visto desde abajo, parece poco más que una hormiga. Pero, como campeón de la edición del botxo de 2015, su sombra es grande y alargada. El estadounidense se coloca al borde del trampolín y aplaude al público. Aplaude a la cámara que le enfoca y aplaude a la ría. Le gusta Bilbao y se nota. Está a gusto. Pero llega el momento de la verdad, de su último salto, y tiene posibilidades de ganar. Así que deja de regalar sonrisas y se pone serio. Se asoma al balcón improvisado y calcula lo que tiene que hacer en apenas tres segundos. Lo reproduce en su mente y lo memoriza. Y, cuando está listo, da tres zancadas hacia atrás y corre hacia el horizonte. Salta con ganas y, en media centésima, ya se siente volar. Se retuerce y se comprime. Se dobla sobre su cintura, coloca la cabeza entre las piernas y besa sus rodillas. Minimiza su diminuto cuerpo hasta lo absurdo y gira. Gira una y otra vez a más de 85 kilómetros por hora hasta que percibe que el agua está ya muy cerca. Justo en ese momento, LoBue se estira y se zambulle en el agua por los pies y sin apenas salpicar. Una clavada perfecta.

Entonces, Bilbao deja de contener la respiración y resopla. Y, cuando ve resurgir de la ría la cabeza del estadounidense, estalla en júbilo. La música vuelve. El Guggenheim y la madre de todas las arañas retornan su divertido baile. LoBue agita los puños, enseña músculo. Sabe que lo ha vuelto a clavar en la capital vizcaina. Mira a los jueces y su puntuación, de 135.15 -la más alta de las dos series realizadas en la jornada final de ayer-, le coloca en el primer puesto de la tabla. LoBue vuelve a sonreír. Está rozando su segundo triunfo en el botxo. Lo toca con la yema de sus dedos. Pero todavía tiene que saltar el preferido de la afición: Jonathan Paredes. El clavadista mexicano, actual campeón de las series mundiales, consiguió acabar las dos primeras rondas clasificatorias -disputadas el pasado viernes-, en primera posición y un buen salto al inicio de la jornada de ayer le mantiene como favorito a todo. Así que el Bilbao Red Bull Cliff Diving llega a su final al rojo vivo. Todos los clavadistas se han despedido ya de la plataforma de La Salve menos Paredes. Le queda un salto y LoBue aguarda su resultado en la acera. Mordiéndose las uñas. La espera le está costando las cutículas. Sabe que su tarjeta acumulada le obliga a su rival a sumar 122 puntos en su último intento. Y el mexicano, el más jaleado por los 25.000 presentes, va a asegurar. Realiza un buen salto. Una magnífica ejecución pero con una coreografía de menos dificultad de la habitual. Y los jueces lo saben, así que le otorgan 110,70 puntos que no le sirven para mantenerse en lo alto. LoBue estalla y se abraza al primero que pasa. El trono de Bilbao sigue siendo suyo.

Hacía tres años que el circuito mundial de saltos no paraba en Bilbao, pero la última vez que lo hizo, en 2015, también lo ganó LoBue. Sin embargo, en aquella ocasión, la capital vizcaina se puso sus mejores galas y lució un sol impropio de ella. En cambio, ayer el botxo recibió a los catorce mejores clavadistas del mundo con su vestido habitual: el gris encapotado. La confianza, que a veces da asco. De hecho, la lluvia amenazó desde el comienzo de la tarde con impedir el espectáculo, pero si el sirimiri no pudo evitar que 25.000 personas se congregaran a ambos márgenes de la ría para aplaudir vuelos de 27 metros, tampoco hizo que los clavadistas decayeran. Es más, el evento sorprendió por el nivel de los saltos, el más alto de las últimas paradas -con Paredes y el estaodunidense David Colturi poniéndole las cosas muy difíciles a los jueces-, y la clavada que supuso el doblete de LoBue fue la mejor. Con todo, si en 2015 la victoria del menudo de Florida pilló por sorpresa a los vizcainos, en esta ocasión, el nombre de este clavadista tampoco sonaba en las quinielas. Paredes y Duque eran los ganadores que pedían los corazones de los aficionados;y Gary Hunt y Blake Aldrige, los triunfadores que esperaban los más entendidos. Sin embargo, de nuevo, LoBue llegó a Bilbao para sorprender y para hacer que el himno estadounidense sonara por segunda vez frente al Guggenheim.

Líder en la general Con la txapela sobre la cabeza, colocada por el mismísimo alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, LoBue tuvo otra cosa más que celebrar aparte de la victoria en este Red Bull Cliff Diving: el liderato de la clasificación general. Y es que, antes de la parada en la capital vizcaina, era Kris Kolanus quien dominaba la tabla;sin embargo, una discreta actuación en el botxo echó al polaco del podio para caer hasta la cuarta posición. Por el contrario, el doble ganador en Bilbao mejoró lo máximo posible el sexto puesto conseguido en Texas y ahora gobierna el catálogo de los mejores clavadistas del mundo en su lucha por hacerse con el trono que intenta retener Paredes, campeón del circuito mundial de 2017.

El clavadista mexicano, por su parte, vio cómo su situación en el ránking progresaba tras un mal debut en Texas -donde fue décimo- y ahora se sitúa en una quinta posición que le permite estar cerca de mantener su corona. Con todo, los saltadores son conscientes de que la temporada no ha hecho nada más que empezar. Que Bilbao es tan solo la segunda parada de un circuito con siete localizaciones. Porque al espectáculo de los saltos le espera ahora el paraíso natural de Las Azores (Portugal), poner rumbo a Suiza y disfrutar del otro paraje urbano de las series -además de Bilbao-, en Dinamarca. Luego, los clavadistas seguirán en Bosnia y Herzergovina y cerrarán la temporada en Italia.

clasificación de bilbao

1. Steven LoBue (Estados Unidos) 416,15

2. Jonathan Paredes (México) 405,55

3. David Colturi (Estados Unidos) 390,90

4. Blake Aldridge (Gran Bretaña) 382,40

5. Michal Navratil (Rep. Checa) 378,70

6. Alessandro de Rose (Italia) 366,40

7. Orlando Duque (Colombia) 362,60

8. Andy Jones (Estados Unidos) 358,70

9. Carlos Gimeno (España) 349,20

10. Gary Hunt (Gran Bretaña) 347,25

clasificación general

1. Steven LoBue (EE.UU.) 270 puntos

2. Michal Navratil (Rep. Checa) 250

3. Blake Aldridge (Gran Bretaña) 240

4. Kris Kolanus (Polonia) 220

5. Jonathan Paredes (México) 190

6. David Colturi (Estados Unidos) 170

7. Andy Jones (Estados Unidos) 160

8. Alessandro de Rose (Italia) 130

9. Sergio Guzmán (México) 90

10. Orlando Duque (Colombia) 80