Editorial

Una oportunidad única

El inicio en breve de las negociaciones para dar cumplimiento a las 37 transferencias pendientes a Euskadi abre un espacio inédito para culminar el Estatuto que redundará en el bienestar de los vascos

Domingo, 1 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

LA llegada de Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno español hace apenas un mes ha abierto un nuevo espacio de juego político que, pese a las dudas, los recelos y algún tropezón en estas primeras semanas de andadura, anticipa una fase de diálogo y negociación que ha generado esperanzas en Euskadi. Aunque falta aún mucho recorrido para conocer el alcance real que pueda tener esta vía de diálogo, los primeros pasos, prudentes, ya se están dando y avanzan en la buena dirección. El propio Sánchez se comprometió durante el encuentro que mantuvo el pasado 25 de junio en La Moncloa con el lehendakari, Iñigo Urkullu, a conformar ya en este mismo mes de julio un grupo de trabajo para estudiar las 37 competencias que, casi cuarenta años después de la aprobación del Estatuto de Gernika, quedan aún pendientes de transferir a Euskadi. Es, sin duda, un hecho que refleja una voluntad inédita en las relaciones con Madrid y que venía precedido de otra cita preparatoria que mantuvieron días antes el consejero Josu Erkoreka y la ministra Meritxel Batet, a la que el portavoz del Gobierno vasco entregó el informe con las 37 transferencias pendientes como documento básico de trabajo. Los resultados de esta negociación se irán viendo en el corto plazo. Nadie olvida que el partido que gobierna ahora en el Estado, el PSOE, ha ocupado en otros momentos la Presidencia en alternancia con el PP sin que, en materia de transferencias y de diálogo con Euskadi, hubiera movimientos significativos;más bien al contrario, el bloqueo y la negativa a negociar incluso las competencias exclusivas ha sido la tónica general en los gobiernos tanto socialistas como populares. Sin embargo, Sánchez -por convicción o por necesidad ante su palmaria minoría- parece dispuesto a contribuir finalmente al cumplimiento del Estatuto. La oportunidad que se abre para Euskadi es crucial. La gestión por parte del Gobierno vasco de la gran mayoría de esas competencias redundará -como se ha ido demostrando a lo largo de las últimas décadas- en la mejora de los servicios y en un incremento del bienestar y de la calidad de vida de los vascos, verdadero fundamento del autogobierno. Conviene, por ello, actuar con prudencia pero también con determinación, con diálogo, lealtad mutua y generosidad en este periodo apasionante para Euskadi.

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